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Peatonal correntina

Un capítulo aparte se merece la peatonal de la Ciudad de Corrientes que, desde muchos años atrás, estuvo en la intención de concretarla por parte de algunas gestiones municipales(1).

(1) Material extraido de la obra del arquitecto Andrés Alberto Salas, “Corrientes, Calles, Plazas y Túneles (otra mirada -desde 1588 a la actualidad-)” (2006). Edición del Autor.

Es que las ciudades que originalmente se construyeron para la comunicación y el comercio de sus habitantes, poco a poco fueron cediendo sus arterias para el tránsito automotor, condenando al peatón al uso de veredas angostas, las que más tarde se fueron saturando de obstáculos como kioscos, vendedores ambulantes, mesas de bares y distintos escollos que contribuyeron a convertirlas en genuinos desfiladeros, priorizando el transporte vehicular, sobre todo en una ciudad como Corrientes, cuyo casco histórico céntrico tenía veredas muy angostas y un abundante comercio, complicado con dársenas de accesos a hoteles o sanatorios, que ocasionan más estrangulamientos y restricciones en las ya menguadas aceras.

Desde tiempo atrás, el país fue incorporando en numerosas ciudades estas peatonales con excelentes soluciones, como es el caso de la Ciudad de Córdoba, la de San Miguel de Tucumán, Rosario y Mar del Plata, donde se recupera el espacio público para el peatón. No sólo se ganan metros para caminar, sino que distintos usos como el de recreación, el descanso o la presencia de artistas ambulantes permiten rescatar aquel espíritu de las ciudades medievales, cuando la calle y las plazas eran el corazón de las ciudades y allí se daban los intercambios entre los pobladores.

En el caso de Corrientes, se inician estas obras de la peatonal en el 2005 y, promediando el 2006, se habilita un tramo de la calle Jurtín, que nace en la calle Salta y llega hasta San Lorenzo, como una primera etapa de vincularla con la plaza Cabral y con algunas transversales del microcentro. Concluidas las obras y ensanchadas algunas transversales, la solución es elogiable al otorgar al peatón seguridad, comodidad y simultáneamente un renacer de los comercios sobre su traza.

Años después, la peatonal se extenderá hasta la calle Santa Fe, abrazando un lateral de la plaza Cabral, constituyendo el complejo en un paseo único.

Una buena propuesta, inteligente y racional, y que devuelve a la ciudadanía el placer de caminar por esa calle Junín, verdadero meridiano de la correntinidad, con sus ofertas comerciales, sus confiterías, bares y atractivos negocios que la convierten en un shopping a cielo abierto.

Y que en esta región subtropical recupera el uso de los espacios intermedios, tal como sucede en la sabiduría de las arquitecturas espontáneas, también llamadas sin arquitectos, donde la galería, ese espacio tan rico y patrimonio de la arquitectura guaranítica, es el centro de la vida de los habitantes, desde los más humildes a los más encumbrados.

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