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Biografía de Santiago Derqui previo a su asunción presidencial

... Celebro que tenga usted al doctor Derqui enjaulado como me indica: es uno de los unitarios perros y malos que merecen ejemplar castigo”, le escribía Juan Manuel de Rosas a Estanislao López, el caudillo de Santa Fe, en carta datada desde Buenos Aires(1).

(1) La carta tiene fecha 4 de Enero de 1836 e integra el volumen “Correspondencia entre Rosas, Quiroga y López” (1958). Recopilación, Notas y Estudio Preliminar de Enrique M. Barba. Editorial Hachette, Buenos Aires. // Citado por Gustavo Gabriel Levene. “Nueva Historia Argentina (Presidentes Argentinos)” (1975). Ediciones Argentinas S. R. L., Buenos Aires.

Les tres adjetivos del dictador porteño, si correspondían a la prosa conceptual del remitente, no afectarían la biografía histórica del calumniado... Pues Santiago Derqui fue un federal, un hombre y una bondad hechos conducta. Sólo que para serlo era entonces frecuente, en los tiempos de don Juan Manuel, pagar, con la prisión, la voluntad de realizarse...

Hijo de don Manuel Derqui y de doña Ramona Rodríguez, cursó en la Córdoba natal estudios de Derecho y a los veintidós años era ya profesor de la Universidad.

Pronto se vio que lo tentaban más los problemas públicos que la docencia y esa inclinación lo llevó al periodismo. Se denominaba “El Amigo del Orden” la hoja que redactó en 1834; en 1835, editó “El Cordobés”, que apareció hasta 1836(2).

(2) C. Galván Moreno. ‘‘El Periodismo Argentino” (1944). Ed. Claridad, Buenos Aires. // Citado por Gustavo Gabriel Levene. “Nueva Historia Argentina (Presidentes Argentinos)” (1975). Ediciones Argentinas S. R. L., Buenos Aires.

¿Es preciso aclarar que en la Argentina de aquella época era muy borrosa la frontera capaz de delimitar el periodismo de la política..?

Derqui ocupó una banca en la Legislatura de la provincia y en sus arengas encontró el joven Diputado múltiples oportunidades para proyectar su decidida defensa del federalismo y generosos reclamos en favor de la libertad.

Esas banderas doctrinarias agrandaban su mediana estatura, sus ojos oscuros y la elocuencia de su voz. Soñaba con ese recuerdo perdurable de la posteridad que se llama la gloria y no lo ocultaba: “... Si mis esfuerzos fueran vanos y por ellos fuera conducido al sacrificio, tendré la alegría de haber hablado siempre en el lenguaje de los cuidadanos libres”, afirmaba en cierta oportunidad.

Situada en el centro del país, y paso obligado para los caminos que vinculaban Buenos Aires con Cuyo y con el Norte de la República, luego del asesinato de Facundo Quiroga en Barranco Yaco (Febrero de 1835), Córdoba experimentó las consiguientes presiones del dictador porteño.

El gobernador elegido por la Legislatura cordobesa, presidida para el caso por el propio Derqui, no fue reconocido por Rosas y debió renunciar. Derqui ocupó por breve tiempo la Gobernación con carácter interino hasta que, elegido un gobernador totalmente identificado con Rosas, los antecedentes políticos de Derqui explican su destierro y prisión en Santa Fe. Cuando abandonó la provincia de Estanislao López, se marchó a Corrientes.

En Corrientes no buscaba reposar de las fatigas soportadas sino que calculaba incorporarse al único escenario para luchar por sus ideales que entonces mostraba la República.

La palabra lúcida del gobernador don Pedro Juan Ferré ya había enfrentado en 1832 (cuando las provincias del Litoral se reunieron en Santa Fe) a la hegemonía porteña, demostrando cuánta mentirosa declamación ocultaba el federalismo de Rosas...

Este no había aceptado las concretas proposiciones de Ferré, en el sentido de quitar a Buenos Aires la exclusividad fiscal de su Aduana y de encarar una política proteccionista para las industrias provinciales...

No conforme con el planteo doctrinario de su federalismo desoído por Rosas, Corrientes había empuñado las armas resuelta a conquistar con el coraje de sus lanzas y de sus fusiles lo que se le negaba a sus razones ...

Derqui tomó parte activa en la política de Corrientes donde se vinculó con las figuras más descollantes en la vida social y política quienes hallaron en él a un hombre nada vulgar(3).

(3) Mariano de Vedia y Mitre. Capítulo IX del Volumen VIII, de la “Historia de la Nación Argentina” (1962), tercera edición Editorial El Ateneo, Buenos Aires. // Citado por Gustavo Gabriel Levene. “Nueva Historia Argentina (Presidentes Argentinos)” (1975). Ediciones Argentinas S. R. L., Buenos Aires.

Aunque la declaración de guerra a Rosas, verificada por el gobernador Genaro Berón de Astrada concluyó -en 1839- con la derrota y muerte del mismo en la batalla de Pago Largo, Pedro Ferré, elegido gobernador, no solamente reiteró la declaración de guerra a Rosas sino que, ampliando el horizonte de la lucha antirosista, tomó contacto solidario con las provincias que integraban la Liga del Norte, constituidas por provincias que en esa región de la República también desafiaban el poder dictatorial del mandatario porteño.

Las fuerzas de Ferré, comandadas al principio por Juan Lavalle y luego por José María Paz, obtuvieron -bajo el mando de este último- la resonante victoria de Caá Guazú; en las vísperas de la misma, Paz había designado a Derqui su Secretario. Luego, al invadir Paz -con fuerzas triunfantes- la provincia de Entre Ríos y ser elegido gobernador de ella, Derqui pasó a desempeñarse como ministro.

El optimismo que esta etapa de la contienda llegó a suscitar se vio pronto malogrado por desinteligencias de Paz con el gobernador Ferré y la renuncia que el primero hizo a la Jefatura del Ejército lleva también la firma de Derqui como ministro de Paz.

Esta solidaridad seguiría vinculándolos en Montevideo, en donde las grandes condiciones de organizador del general Paz explican que el Gobierno del general Fructuoso Rivera -presidente de la República Oriental del Uruguay, en lucha con el general Manuel Oribe, lugarteniente de Rosas- le encargara la defensa de la mencionada ciudad.

Aceptando la difícil tarea, el general Paz decía en una Nota: “No se ha engañado el Gobierno al considerarme dispuesto a defender la libertad de esta República, por cuya independencia tuve la gloria de combatir...(4).

(4) El general Paz recordaba así su participación en la guerra con el Brasil en 1826-1828. Véase “Memorias Póstumas del general José María Paz” (1892), segunda edición, tomo tercero, La Plata. // Citado por Gustavo Gabriel Levene. “Nueva Historia Argentina (Presidentes Argentinos)” (1975). Ediciones Argentinas S. R. L., Buenos Aires.

Pero cumplida la etapa más difícil de lo encomendado a Paz, las discrepancias entre el jefe argentino y el presidente Rivera determinaron el alejamiento de Paz quien, en sus “Memorias...” anotaría: “El día 3 de Junio de 1844, cerca de la noche me embarqué en el muelle de Montevideo en compañía del doctor don Santiago Derqui”.

Este, en efecto, siguiendo los altibajos del destino de su comprovinciano, continuaría acompañándolo en un itinerario en el cual los imponderables de la situación del país le restaban previsiones a sus planes de luchador.

La etapa de Montevideo dejaría sin embargo en las alforjas trashumantes de Derqui, el recuerdo perdurable de una amistad valiosa anudada dentro de los muros de la ciudad que abandonaban; allí conoció y trató a un joven Capitán de Artillería que se llamaba Bartolomé Mitre.

Mientras tanto, la situación de Corrientes había registrado cambios importantes. Derrotado Ferré y dominada la provincia por personajes adictos a Rosas, un grupo de emigrados correntinos, ciento ocho jefes, oficiales y soldados, al mando de los hermanos Joaquín y Juan Madariaga, cruzaron el río Uruguay y penetraron en su tierra, reiterando su obstinada voluntad de lucha contra Rosas(5).

(5) El cruce del río verificado el 31 de Marzo de 1843, corresponde a la actual Ciudad de Paso de las Libres, nombre evocativo del suceso. // Citado por Gustavo Gabriel Levene. “Nueva Historia Argentina (Presidentes Argentinos)” (1975). Ediciones Argentinas S. R. L., Buenos Aires.

Con la adhesión de fuertes grupos de correntinos que se plegaron a Joaquín y Juan Madariaga, triunfantes estos, un Congreso de Diputados eligió, al primero, gobernador de Corrientes(6).

(6) La elección verificada el 21 de Septiembre de 1843, era para completar un período que concluía el 20 de Diciembre de 1845. // Citado por Gustavo Gabriel Levene. “Nueva Historia Argentina (Presidentes Argentinos)” (1975). Ediciones Argentinas S. R. L., Buenos Aires.

El general Paz ya había mantenido con los hermanos Madariaga, cuando su permanencia en Montevideo, contactos epistolares; pareció lógico que se pensara nuevamente en Corrientes para hacer de ella y de su devoción antirosista, el escenario donde reanudar la guerra.

Paz y Derqui, después de una breve permanencia en Río de Janeiro, de una “cuarentena” política en la isla de Santa Catalina, arribaron a Río Grande. Dos emisarios de Paz enviados ante el gobernador Madariaga fracasaron al querer obtener que su convenida designación de Supremo Jefe Militar fuera acordada por una ley de la Legislatura correntina y no por un simple decreto del gobernador.

De ahí que Paz enviara al doctor Derqui para tratar esta gestión, que Derqui concluyó exitosamente logrando la resolución tal y como Paz la deseaba.

La confianza en Derqui explica también que Paz le confiara una delicada misión en el Paraguay, gobernado entonces por Carlos Antonio López, cuya alianza en la lucha contra Rosas parecía ventajosa.

El presidente paraguayo estaba en conflicto con Rosas porque el dictador porteño se negaba a reconocer la independencia del Paraguay y había decretado la clausura del río Paraguay.

En el curso de las negociaciones que se cumplían con el Gobierno de Corrientes, el mandatario paraguayo “acompañó a una de sus cartas, un papel sin firma en que proponía la Alianza, ‘siempre que se abriese su horizonte y se le hiciese ver la posibilidad de que Corrientes se constituyese, así como el Paraguay, en Estado independiente’(7).
Debo decir, que nadie manifestó el deseo de adherirse a la indicación del presidente paraguayo, pero sí de aprovechar la ocasión de estrechar las relaciones existentes y obtener la Alianza(8).

(7) Lo que está en bastardilla figura subrayado en el texto del general Paz.
(8) José María Paz. “Memorias Póstumas del general José María Paz” (1892), segunda edición, tomo tercero, La Plata. // Todo citado por Gustavo Gabriel Levene. “Nueva Historia Argentina (Presidentes Argentinos)” (1975). Ediciones Argentinas S. R. L., Buenos Aires.

Recibido no en su carácter diplomático, sino de modo confidencial, la misión de Derqui, acaso por no aceptar las esperanzas de segregación de Corrientes anónimamente planteadas por Carlos Antonio López, no arribó a ninguna decisión concreta(9).

(9) Decimos anónimamente empleando la misma adjetivación con que la calificara el general Paz, puesto que ella había llegado formulada en un papel sin firma. // Citado por Gustavo Gabriel Levene. “Nueva Historia Argentina (Presidentes Argentinos)” (1975). Ediciones Argentinas S. R. L., Buenos Aires.

Mientras se lucha por la libertad, el corazón tiene también sus reclamos... y sus luchas... En Corrientes, Derqui se ha enamorado de Modesta Cossio, una joven cuyo hogar visita asiduamente; no ha expresado muy claro sus deseos de matrimonio a la espera de que mejore la situación política...

Pero en momentos en que Derqui se ausenta en la breve misión diplomática al Paraguay -más arriba aludida- otro pretendiente se aparece: don Juan Madariaga, hermano del gobernador y miembro del clan de los Madariaga que señorea la provincia... Se trata de un aspirante peligroso; tiene dicho, desde siempre, que no concibe pueda haber una muchacha que lo rechace para marido...

Cuando Derqui regresa se decide a hablar y proceder... Aprovechando la ausencia temporaria del rival, apura la boda que el sacerdote, temeroso de represalias, vacilaba en consagrar pues, don Juan, que fracasado como tal, ha recibido sin abrir los obsequios de telas y onzas de oro remitidas a Modesta, no ha callado sus amenazas...

Estas reducen las visitas amigas a los recién casados; es peligroso malquistarse con el clan... La política se mete con el amor... Y recíprocamente: Juan Madariaga sacó al asunto del lógico nivel doméstico para asegurar, “que el casamiento de Modesta era un insulto hecho a la patria, y que la causa de la libertad sentiría los efectos del insulto sufrido...(10).

(10) José María Paz. “Memorias póstumas del general José María Paz” (1892), segunda edición, tomo tercero, La Plata. // Todo citado por Gustavo Gabriel Levene. “Nueva Historia Argentina (Presidentes Argentinos)” (1975). Ediciones Argentinas S. R. L., Buenos Aires.

Y la verdad es que el episodio agravó las disidencias entre el general Paz y los Madariaga; estos no perdonaron a Paz el que Derqui después de triunfar en el amor siguiera colaborando con él...

Los recaudos planteados por Paz antes de aceptar la Jefatura Militar de los correntinos para dirigir la lucha contra don Juan Manuel, resultarían inoperantes. Sus amplias atribuciones en el Comando castrense suscitaron celos políticos y fueron retaceadas.

Las divergencias, tan comunes en el bando opositor de Rosas, reaparecieron cuando se trató de adoptar un plan de lucha frente a la vecina provincia de Entre Ríos y el desacuerdo de Paz y de los Madariaga epilogó con su alejamiento, del cargo primero y del país después. Solidario con él, Derqui tomó también el camino de la expatriación.

Paz y Derqui no volverían a coincidir; el pronunciamiento de Urquiza contra Rosas, fechada el 1 de Mayo de 1851, los vería en actitud distinta. Paz, aunque espiritualmente adherido al pronunciamiento, creyó que su presencia, dados sus antecedentes de unitario, podría perturbar el movimiento:

... Preciso es tener presente que la revolución actual es de federales, sin que por eso deje de ser muy justa y muy benéfica al país...”, decíale a un amigo en carta particular escrita desde Río de Janeiro(11).

(11) La carta de Paz está dirigida a don Domingo Oro y tiene fecha 23 de Septiembre de 1851. Figura en José María Paz. “Memorias póstumas del general José María Paz” (1892), segunda edición, tomo tercero, La Plata. // Todo citado por Gustavo Gabriel Levene. “Nueva Historia Argentina (Presidentes Argentinos)” (1975). Ediciones Argentinas S. R. L., Buenos Aires.

Derqui, en cambio, reapareció en la vida pública argentina entre las figuras de primer plano. Su capacidad intelectual largamente probada y su patriotismo sin tacha fueron solicitados por el vencedor de Caseros, erigido en el Pacto de San Nicolás, suscripto por todas las provincias excepto la de Buenos Aires, “Director Provisorio de la Confederación(12).

(12) Trabajo de Mariano de Vedia y Mitre. Capítulo IX del Volumen VIII, de la “Historia de la Nación Argentina” (1962), tercera edición Editorial El Ateneo, Buenos Aires. // Citado por Gustavo Gabriel Levene. “Nueva Historia Argentina (Presidentes Argentinos)” (1975). Ediciones Argentinas S. R. L., Buenos Aires.

La Córdoba natal, que quince años atrás viera a Santiago Derqui partir de ella desterrado y preso, lo elegía Diputado al Congreso Constituyente de Santa Fe y el Congreso lo designaría a poco, para presidir las trascendentes deliberaciones de las cuales resultó aprobada la Constitución Nacional(13).

(13) Inclusive Derqui participó de la Comisión Redactora de la Constitución a la cual se incorporó en la sesión del 23 de Febrero de 1853 cuando el Congreso consideró conveniente aumentar el número de miembros de la misma. (Véase: Emilio Ravignani. “Asambleas Constituyentes Argentinas”, tomo IV, p. 464). // Citado por Gustavo Gabriel Levene. “Nueva Historia Argentina (Presidentes Argentinos)” (1975). Ediciones Argentinas S. R. L., Buenos Aires.

En esas altas horas de las cosechas merecidas, Derqui debió sentir que sus luchas no habían sido vanas y que “su haber y su consejo”, presente en las resoluciones del Congreso, no se habían esterilizado en rutas extraviadas...

Desde Caseros, Urquiza era -sin disputa- la estrella polar en la política argentina. En concreta escala personal, ella dio el rumbo a la vida de Derqui, quien mereció -desde el comienzo- la confianza del Libertador.

Este le confió, antes de la elección de Derqui como Diputado por Córdoba, y “... constándole las aptitudes y recomendables circunstancias que en él concurren” una misión diplomática ante el Gobierno de Carlos Antonio López, el mandatario de Asunción.

Como Encargado de Negocios(14), suscribió el reconocimiento argentino de la independencia del Paraguay y un Tratado de Comercio, de Navegación y de Límites.

(14) La designación de Derqui tiene fecha 24 de Abril de 1852. // Citado por Gustavo Gabriel Levene. “Nueva Historia Argentina (Presidentes Argentinos)” (1975). Ediciones Argentinas S. R. L., Buenos Aires.

Sobre este último aspecto, “el presidente paraguayo impuso su tesis a la inexperiencia de nuestro plenipotenciario, pues si bien reconoció el derecho argentino sobre Misiones, adjudicóse el Territorio del Chaco. Triunfo momentáneo, pues el primer Congreso legislativo rechaza la cesión(15).

(15) Beatriz Bosch. “Urquiza y su Tiempo” (Octubre de 1971). Ed. Eudeba, Buenos Aires. // Citado por Gustavo Gabriel Levene. “Nueva Historia Argentina (Presidentes Argentinos)” (1975). Ediciones Argentinas S. R. L., Buenos Aires.

En el seno del Congreso Constituyente de Santa Fe, Derqui perfiló su participación en los debates, apoyando con sistemático fervor al pensamiento y la orientación de Urquiza.

Así por ejemplo, cuando al discutirse los Tratados con Estados Unidos, Francia e Inglaterra sobre libre navegación de los ríos, debieron considerarse las objeciones de la provincia de Buenos Aires que no integraba la Confederación y negaba a Urquiza el derecho de comprometer en esos Tratados la fe de la Nación.

Derqui no sólo sostuvo la posición política de Urquiza, sino que atacó violentamente la de Buenos Aires. En el Congreso, si aplicáramos el lenguaje de nuestros días, diríamos que Derqui integraba, respecto de las divergencias entre Buenos Aires y la Confederación, la “línea dura” de esta última.

En su historial, cabe recordar que a pocos días de Caseros ya había figurado en el grupo de provincianos representativos del Interior que intentó influir ante Urquiza para que se declarara por decreto -como vigente- la Ley de Capitalización de Buenos Aires sancionada por el Congreso del año 1826, base legal de la Administración de Rivadavia, y el proyecto rivadaviano de 1827 de dividir en dos provincias el territorio de la de Buenos Aires(16).

(16) Véase en la obra de Gustavo Gabriel Levene, la referencia a este tema en el capítulo correspondiente a Bernardino Rivadavia. // Citado por Gustavo Gabriel Levene. “Nueva Historia Argentina (Presidentes Argentinos)” (1975). Ediciones Argentinas S. R. L., Buenos Aires.

Sancionada la Constitución y realizadas las correspondientes elecciones, tocóle al doctor Derqui -como presidente del Congreso- tomar el juramento a Justo José de Urquiza y Salvador María del Carril que lo prestaron como presidente y vicepresidente de la Confederación Argentina, respectivamente. En la ceremonia, Derqui manifestó que

... el Congreso Constituyente, con la conciencia de su lealtad y el conocimiento de la voluntad de sus comitentes, cree haber llenado su mandato...”. “...Os agradezco, Señor Presidente, en nombre del Soberano Congreso, las honrosas calificaciones que habéis hecho de sus tareas constituyentes. Vuestra aprobación es una de las recompensas dignas del patriotismo ardiente y puro de sus miembros...”.

Al constituir su Gabinete, Urquiza confió a Derqui el Ministerio de Justicia e Instrucción Pública.

Salvo el Ministerio de Guerra y Marina, los desempeñó todos como titular o interinamente durante el curso de la presidencia del general Urquiza. Pero fue sobre todo su ministro titular del Interior en los momentos más difíciles de la política del general Urquiza, frente a la provincia de Buenos Aires, segregada del resto del país(17).

(17) Trabajo de Mariano de Vedia y Mitre. Capítulo IX del Volumen VIII, de la “Historia de la Nación Argentina” (1962), tercera edición Editorial El Ateneo, Buenos Aires. // Citado por Gustavo Gabriel Levene. “Nueva Historia Argentina (Presidentes Argentinos)” (1975). Ediciones Argentinas S. R. L., Buenos Aires.

En Paraná, residencia del Gobierno de la Confederación, el vicepresidente Del Carril asumía interinamente la Presidencia en oportunidad de las largas y frecuentes ausencias de Urquiza que alternaba sus permanencias en Paraná con las que cumplía en su estancia de San José.

Derqui compartía con Del Carril los prestigios del poder; su diversificada actuación ministerial agrandaba, sin duda, su figura.

Del Derqui ministro de la Confederación han dejado documentada información biográfica, observadores sagaces que entonces lo frecuentaron regularmente... “una cabeza de ángulo facial abierto, de cuello grueso, como engastado en los hombros, revelando todo el conjunto de los rasgos fisonómicos (que no se descomponían fácilmente, sino ante una seria contrariedad) un espíritu maduro y un carácter varonil, con más firmeza que prudencia y actividad.
Se vestía con sencillez, de negro, y nada externo acusaba en él pretensiones mundanas...”.

Y aludiendo -con expresa intención comparativa- a la emulación que las aspiraciones de Del Carril y de Derqui a suceder a Urquiza en la Presidencia estaban señaladas, la misma pluma explicaba:

... Ambas casas eran muy visitadas; la de Derqui para todo lo que era hombre de acción o de armas llevar. La casa de Carril era un cenáculo; se murmuraba entre dientes contra el ‘libertador’.
La de Derqui era un Club Político...”; “... Derqui salía poco. Al contrario de Carril que no despachaba nunca en su casa, Derqui despachaba todo en la suya, donde la hospitalidad era casi constante.
Todo el que algo quería iba a buscar a Derqui: él daba cosas; Carril, palabras y cortesías. Carril recibía en su sala, nadie penetraba en su interior. Derqui recibía en la cama...(18).

(18) Lucio V. Mansilla. “Retratos y Recuerdos”. // Citado por Gustavo Gabriel Levene. “Nueva Historia Argentina (Presidentes Argentinos)” (1975). Ediciones Argentinas S. R. L., Buenos Aires.

Otro contemporáneo de Derqui, aludiendo a más trascendentes características de éste ha escrito:

... Hombre de ingenio claro, de sagacidad profunda, vivía en alternativas constantes de indolencia y de actividad, de inspiraciones ardientes y frecuentes desmayos, de fría languidez y de indiferencia a veces estoica, a veces epicúrea; tan rápido en la acción cuando obraba a impulsos de su ambición cuanto lento y hasta inerte cuando preso de su incurable escepticismo, desconfiaba de todos los éxitos y desesperaba de todos los hombres.
Entonces, su voluntad y acción eran penosamente arrastrados por la iniciativa y caluroso empeño de sus amigos y partidarios, porque los tenía ardorosos y decididos; lo que desde luego muestra que en ese comercio de amistad y recíprocos servicios en que cada uno da de lo suyo, él sabía también desprender algo o mucho de sí, abnegado y afectuosamente en favor de aquéllos...(19).

(19) José M. Zuviria. “Los Constituyentes del 53”. // Citado por Gustavo Gabriel Levene. “Nueva Historia Argentina (Presidentes Argentinos)” (1975). Ediciones Argentinas S. R. L., Buenos Aires.

Colaborador directo de Urquiza, Derqui aparece suscribiendo las Notas que jalonan las cambiantes etapas de ese largo forcejeo que fue la disputa entre la Confederación y Buenos Aíres. Hasta ha podido afirmarse que “fuera de toda duda, y aparte de la tensión de los espíritus, la literatura del señor Derqui era cáustica”.

No cuesta aceptar que Derqui mojara su pluma en el tintero del cordobés que, educado en el federalismo, seguía soportando a disgusto la hegemonía porteña. De cualquier manera, cuando el conflicto rebalsó toda solución pacífica, los prolegómenos de la guerra civil coincidían con el final del período gubernativo de Urquiza.

Para suceder al vencedor en Caseros, dos candidaturas se habían insinuado: las de Salvador María del Carril y la de Santiago Derqui. No tardó en desvanecerse la primera, objetada por una cláusula de la Constitución que establecía que el vicepresidente y el presidente no podían ser reelectos si no mediaba un período gubernativo.

De ahí que, a poco de la victoria lograda en Cepeda por el Ejército de la Confederación sobre las tropas de Buenos Aires(20), la convocatoria a elecciones en todo el país, verificadas en Septiembre(21) pudieran ser juzgadas por el Congreso reunido en Paraná el 6 de Febrero de 1860.

(20) Cepeda se libró el 23 de Octubre de 1859.
(21) De estas elecciones no participó la provincia de Buenos Aires. // Todo citado por Gustavo Gabriel Levene. “Nueva Historia Argentina (Presidentes Argentinos)” (1975). Ediciones Argentinas S. R. L., Buenos Aires.

El escrutinio de ese día señaló el triunfo de Derqui, quien obtuvo 72 votos contra 46 del señor Fragueiro(22).

(22) Mariano Fragueiro, en ese entonces gobernador de Córdoba. // Citado por Gustavo Gabriel Levene. “Nueva Historia Argentina (Presidentes Argentinos)” (1975). Ediciones Argentinas S. R. L., Buenos Aires.

Para el cargo de vicepresidente, al no lograr ninguno de los dos candidatos -ni Marcos Paz ni el general Pedernera- la mayoría de votos requerida por la Constitución, el Congreso, acaso escuchando la opinión de Derqui, eligió al general Pedernera.

En carta particular a Urquiza, escrita luego de su proclamación por el Congreso y cuando todavía Urquiza permanecía en la presidencia, Derqui le expresaba:

Mi querido Presidente y Amigo:
Recuerdo que cuando comuniqué a usted mi nombramiento de Presidente, le envié un abrazo que después le di personalmente. Espero que usted me lo devolverá a su llegada a ésta.
Hay una enorme diferencia de circunstancias, que me complazco en reconocer y es que Vuestra Excelencia debió su nombramiento a su propio prestigio y a su alta importancia nacional, y yo le debo el prestigio que me ha dado Vuestra Excelencia y a la ilimitada confianza que le he merecido a la que he procurado y procuraré corresponder toda mi vida”.

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