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Pronunciamiento de Corrientes

Cuando expuso su plan de acción sobre las provincias, Mitre omitió hablar de Corrientes. El silencio daba pie a cualquier conjetura. Bien pronto, algunos jefes correntinos, comandantes de campaña, planearon una conspiración y enviaron a Rosario a un joven Teniente a objeto de inquirir los propósitos del General porteño y de solicitarle su ayuda.

El comisionado conferenció con el General, y éste negó rotundamente su apoyo. Pero junto a Mitre estaba Flores, y el jefe uruguayo se constituyó en ardiente defensor de las pretensiones correntinas. Parece ser que Flores llegó a manifestar que si el General en Jefe no ayudaba a los comandantes correntinos, él los iba a auxiliar de su sola cuenta: declaración que habría modificado la opinión de Mitre(1).

(1) Pedro Bonastre. “El coronel don Desiderio Sosa” (1899), p. 31. Ed. Teodoro Heinecke, Corrientes. // Citado por Luis H. Sommariva. “Historia de las Intervenciones Federales en las Provincias” (1931), tomo I, capítulo IV: “Pavón”. Ed. El Ateneo, Buenos Aires.

La insurrección se inició con el pronunciamiento de algunos Departamentos de campaña, que realizó el comandante Raimundo Fernández Reguera. El jefe sublevado emprendió la ofensiva contra la capital y el 1 de Diciembre de 1861 envió al gobernador -desde su Cuartel General en marcha- una Nota en la que le exigió categóricamente que descendiera del Gobierno “del modo más legal posible(2).

(2) Fernández Reguera. Nota al gobernador Rolón, en R[aimundo] F[ernández] R[eguera]. Apuntes históricos referentes a la gloriosa revolución de Noviembre, que dio por resultado la libertad de la heroica Provincia de Corrientes en 1861 (1862), p. 5. Ed. Tipografía del Boletín Oficial, Corrientes. // Citado por Luis H. Sommariva. “Historia de las Intervenciones Federales en las Provincias” (1931), tomo I, capítulo IV: “Pavón”. Ed. El Ateneo, Buenos Aires.

El gobernador alistó fuerzas, las puso a las órdenes del coronel Cayetano Virasoro, ordenó la detención del doctor Juan Eusebio Torrent y de otros sospechosos residentes en la capital y preparó la lucha en la creencia de que Entre Ríos lo apoyaría. Pronto supo que la provincia vecina quedaba en paz y que los principales comandantes de campaña se plegaban a los insurrectos, entre ellos, el general Nicanor Cáceres, poderoso caudillo que era muy fiel a Urquiza.

La insurrección se volvía incontenible y nada se ganaría con ensangrentarla. Sus actores tuvieron entonces el buen tino de darle fin mediante un convenio que fue suscripto por Virasoro -representante del gobernador- y por veinticuatro jefes rebeldes.

En su virtud, el gobernador debía renunciar de inmediato, asumiendo interinamente el cargo el presidente de la Legislatura; luego serían declarados cesantes los diputados electos ese año y se designarían otros en su lugar; finalmente, la Legislatura nombraría un gobernador para que completase el período que faltaba terminar al renunciante.

Este era “el modo más legal posible” a que aspiraba Fernández Reguera y que él inauguraba como procedimiento ideal de levantamientos... Pero los convenios suelen significar triunfos a medias y, el firmado en Corrientes recogió la declaración formal de todos los jefes rebeldes en el sentido de que el movimiento no importaba hostilidad contra la política nacional imperante hasta esa época(3).

(3) Convenio del 6 de Diciembre de 1861, en: Registro Oficial de la Provincia de Corrientes. 1861 (1864), p. 106. Ed. El Progreso, Corrientes. // Citado por Luis H. Sommariva. “Historia de las Intervenciones Federales en las Provincias” (1931), tomo I, capítulo IV: “Pavón”. Ed. El Ateneo, Buenos Aires.

Si el movimiento era solidario con Buenos Aires, esta declaración expresaba lo contrario: adhesión en el hecho, desafección en las palabras; actitud ambigua que contentaba a los liberales y tranquilizaba a los federales.

En cumplimiento del convenio, el canónigo doctor José María Rolón renunció el cargo de gobernador de Corrientes, el día 8 de Diciembre de 1861. Correspondía que lo reemplazara el presidente de la Legislatura pero, como éste era muy adicto al gobernador renunciante, se le exigió que rehusase el cargo(4), que en definitiva cayó en manos de José Pampín, vicepresidente primero de aquel Cuerpo.

(4) R. F. R. “Apuntes referentes a la gloriosa revolución de Noviembre...”, etc., p. 26. // Citado por Luis H. Sommariva. “Historia de las Intervenciones Federales en las Provincias” (1931), tomo I, capítulo IV: “Pavón”. Ed. El Ateneo, Buenos Aires.

El nuevo gobernador designó ministros al liberal Torrent y al federal Díaz Colodrero, y siguió gobernando con la antigua Legislatura, aunque bajo la vigilancia de una “Comisión Representativa del Ejército Reaccionario”, constituida por los jefes sublevados.

Esta comisión fue reconocida oficialmente por el gobernador, a quien trataba como a subordinado(5) y, por la misma Legislatura, que dictó una ley aprobatoria del convenio(6).

(5) “La Nueva Epoca” (Corrientes), Nro. 1, Diciembre 15 de 1861.
(6) Registro Oficial de la Provincia de Corrientes. 1861, p. 107.
// Todo citado por Luis H. Sommariva. “Historia de las Intervenciones Federales en las Provincias” (1931), tomo I, capítulo IV: “Pavón”. Ed. El Ateneo, Buenos Aires.

El 17 de Diciembre, siguiendo el ejemplo de Entre Ríos, el gobernador declaró a la provincia en plena posesión de su soberanía y en paz con todas las otras.

Mitre apoyó la insurrección enviando dos buques de guerra, cargados de armas. Envió también al anciano brigadier general Pedro Juan Ferré, con el encargo de que procurase dar a la sublevación un color más vivo y resuelto.

El 6 de Enero de 1862 llegaron a Corrientes el General, los barcos y las armas y, el mismo día, el ministro Torrent exigió del gobernador un programa fijo, amenazándolo con la renuncia.

Luego de algunas vacilaciones, Pampín terminó por definirse, declarando que el cambio ocurrido en la provincia tuvo por principal objeto protestar contra los delitos cometidos por el caduco Gobierno Federal en varias provincias y contra la guerra injusta e inconstitucional que había llevado a Buenos Aires(7).

(7) Decreto de Enero 9 de 1862, en: Registro Oficial de la Provincia de Corrientes, año 1862 (1864), p. 6. Ed. El Progreso, Corrientes. // Citado por Luis H. Sommariva. “Historia de las Intervenciones Federales en las Provincias” (1931), tomo I, capítulo IV: “Pavón”. Ed. El Ateneo, Buenos Aires.

El ministro Díaz Colodrero suscribió la declaración de Pampín, si bien a los pocos días dimitió su cargo. Las vacilaciones del gobernador se debían a su desconfianza respecto a la fidelidad de los comandantes de campaña y a la fortaleza del partido liberal, inconvenientes que pensó eludir solicitando dos batallones de infantería y un jefe competente para organizar las milicias(8).

(8) [Pampín] Memorándum entregado al general Ferré, en: Archivo del general Mitre, tomo XII, p. 58. // Citado por Luis H. Sommariva. “Historia de las Intervenciones Federales en las Provincias” (1931), tomo I, capítulo IV: “Pavón”. Ed. El Ateneo, Buenos Aires.

Conocedor de los entretelones políticos, Mitre recurrió a un recurso más eficaz que el envío de soldados: anunció al gobernador de Entre Ríos que iba a considerar como ataque propio toda hostilidad dirigida contra Corrientes(9). La advertencia bastó para asegurar la calma.

(9) Mitre. Nota al gobernador Urquiza (Enero 24 de 1862), en: Archivo del general Mitre, tomo X, p. 124. // Citado por Luis H. Sommariva. “Historia de las Intervenciones Federales en las Provincias” (1931), tomo I, capítulo IV: “Pavón”. Ed. El Ateneo, Buenos Aires.

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