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La doctrina federal y su influencia en Corrientes

Es conveniente que conozcamos previamente las corrientes doctrinarias y de opinión política que enraizaron fuertemente en la provincia, para dar lugar después, a la incipiente organización institucional, tanto política como social.

El federalismo es uno de los principios que lanzan a Corrientes a su larga lucha por la defensa de los derechos locales, materializado originariamente en los postulados del artiguismo que a partir de 1814 se hizo fuerza en un vasto sector del poder político de la provincia, principios estos extraídos de la perspectiva organizativa confederal que surgiera de los asunceños en los días mismos del proceso revolucionario que se iniciaba en 1810.

El federalismo como doctrina no se mantuvo invariable, sino por el contrario, sufrió permanentes mutaciones basadas en las necesidades temporales y el perfil de los problemas en circunstancias diferentes. El artiguismo a pesar de su derrota, prendió en la conciencia política del correntino y sus banderas quedaron en el subconsciente colectivo.

Los derechos autónomos de la provincia estuvieron constantemente presentes, tal vez en ocasiones no utilizándose con la prudencia o la estrategia conveniente, ya que en las luchas civiles, sus enfrentamientos a Rosas hicieron de ella una provincia destruida, con recursos casi agotados. Cinco sublevaciones contra el rosismo, y posteriormente un larga lucha que continuaría después de Caseros, fueron consumiendo sus fuerzas.

La batalla de Caseros fue una bisagra, por la cual la Constitución Nacional que surgiría el año posterior daría un carácter orgánico casi definitivo. Aquellas antiguas ideas autonónomas, se hicieron presente a partir de 1852 muy fuertemente con el urquicismo y en la figura de Juan Pujol como hombre de prestigio en la sociedad local.

Pero, paralelamente, algunas ideas liberales, asociadas muchas veces a cuestiones portuarias emergían en algunos sectores correntinos. A modo de ejemplo citaremos la dicotomía ideológica surgida después de Caseros entre los militares correntinos, como fue la revolución de septiembre de 1852, dando paso a la secesión provisoria del Estado de Buenos Aires de la Confederación. Aquella insurrección porteñista, portuaria y con claros planteos anti urquicistas, tuvo entre los correntinos a Juan Madariaga como su mayor exponente.

Dentro de la corriente federalista existía en algunos sectores un claro sentido anti porteñista, que tomó fuerza durante la década de 1860, siendo el periodo el de mayor reflejo del urquicismo. Por otro lado, se fue formando una corriente fuertemente opositora al personalismo de Urquiza, que se opuso tenazmente en otras oportunidades a la figura de Juan Manuel de Rosas.

Debemos considerar también que este planteo no fue lineal, es decir que en distintas oportunidades y circunstancia el propio Urquiza convocaba reiteradamente a hombres del antiguo proyecto unitario como Del Carril, De la Peña, Elías Bedoya, Juan M. Gutiérrez, Facundo Zuviría, entre otros(1).

(1) Ernesto Quesada. “Pujol y la Epoca de la Confederación” (2002), p. 22, segunda edición. Amerindia Ediciones, Corrientes. // Citado por Dardo R. Ramírez Braschi. “Origen de las Agrupaciones Electorales en la provincia de Corrientes (de Caseros a las Presidencias Liberales)” (2004). Moglia Ediciones, Corrientes.

Levantar banderas liberales llevó a sectores correntinos a incursionar, en diversas oportunidades, en estrategias poco prudentes y felices para con la provincia, como había sucedido con el sector político que entusiasmó en 1814 a Genaro Perugorria a oponerse a la política federal de Artigas y salir así de la Liga de los Pueblos Libres; también el ejemplo visto con Juan Madariaga en la insurrección porteña del 11 de Septiembre y décadas después, durante el problema de la capitalización de Buenos Aires, los liberales correntinos se enfilaron detrás de Buenos Aires y la figura del gobernador porteño Carlos Tejedor.

En los constantes y repetitivos enfrentamientos ideológicos en Corrientes, por medio del sufragio o de las armas, era la legitimidad de los actos los que daban sustento al proceder político. Durante los treinta años que van desde 1850 a 1880 sucedieron momentos de maduración institucional y conflictos armados, o ambos combinados, los que le dieron a la lucha por la obtención del poder provincial aspectos democráticos, otras veces mezquinos y violentos, y en oportunidades facetas quijotescas.

El más importante historiador correntino, Hernán Félix Gómez, reflexiona sobre aquella particularidad constante en la vida pública correntina:

El principio fundamental de la soberanía popular en cuyo nombre se realizo la revolución de Mayo, tiene en el pasado de la provincia antecedentes ponderables ajustados a las dos formas en que pueden manifestarse: la inmediata, del pronunciamiento popular en armas; la mediata, conforme a una disciplina previa que regulariza y crea un sistema de representación.
En el período inorgánico y de definición de las formas del Estado, ambas manifestaciones de la soberanía coexisten, ya porque el pueblo sin disciplina no cabe ajustarse a las incipientes instituciones que ensaya, ya por la imperfección lógica a toda obra inicial olvidó arbitrarles la elasticidad necesaria para las crisis de los valores en juego.
El Organismo correntino no pudo escapar a estos principios básicos de sociología, y es así que junto a las formas democráticas que lentamente perfecciona se anota la acción directa del movimiento en armas, pero no extemporáneamente sino guardando una proporción automática con el índice de perfección de las instituciones(2).

(2) Hernán Félix Gómez. “Instituciones de la Provincia de Corrientes” (1999), p. 89, segunda edición. Amerindia Ediciones, Corrientes. // Citado por Dardo R. Ramírez Braschi. “Origen de las Agrupaciones Electorales en la provincia de Corrientes (de Caseros a las Presidencias Liberales)” (2004). Moglia Ediciones, Corrientes.

La provincia de Corrientes, como el país todo, fue protagonista de una prolongada tragedia en la cual la conflictividad de los intereses políticos encontrados sumergieron a toda la región del Río de la Plata en un estado de belicosidad casi permanente durante varias décadas del siglo XIX.

- Después de Caseros

La alianza de los vencedores de Caseros (3 de Febrero de 1852) aglutinó a hombres como Justo José de Urquiza, Bartolomé Mitre y Domingo F. Sarmiento; agrupó sectores políticos de larga trayectoria provinciana y federal con genuinos representantes del pensamiento reaccionario del puerto, por lo cual aquella coincidencia circunstancial tenía un destino incierto.

Se formó aquella artificial alianza por la sola y exclusiva finalidad de lograr el derrocamiento de Juan Manuel de Rosas. Esta aglomeración, discorde de ideas y proyectos políticos tan opuestos, se fractura a los pocos meses.

En el país quedaron conformados dos grupos políticos perfectamente diferenciados: uno, el federal, acaudillado por Urquiza hasta su muerte, para luego constituir en parte, en las elecciones de 1874, en el Club Nacional que sostuvo la candidatura de Nicolás Avellaneda. Años después sus principales componentes conformarían el partido Autonomista Nacional, con la unión, sobre todo, de las filas alsinistas y avellanedistas.

La otra agrupación, denominada liberal, liderada por Bartolomé Mitre, se consolida a partir de la batalla de Pavón, adquiriendo la identificación de “Partido Nacionalista”, la que sostendría en las elecciones de 1874 la candidatura de Mitre.

Después de la batalla de Caseros, Urquiza solicita colaboración e ideas de hombres de su confianza como Juan Gregorio Pujol, el que fue elegido por la Legislatura de Corrientes como nuevo gobernador de la provincia, constituyéndose en referencia del urquisismo correntino. Las elecciones para gobernador se realizaban en forma indirecta, ya que la Legislatura unicameral lo elegía en asamblea.

En las elecciones, los factores de poder, los grupos de presión social y las influencias del poder económico y, a veces, una asociación de todos ellas, eran las genuinas electoras del nuevo gobernador. No existían partidos políticos, ni agrupaciones que aglutinaran a sectores para la obtención del poder estadual. Sino más bien la figura y proyección de algún hombre que, con vocación y consenso de los factores de poder enumerados anteriormente, lograba llegar a la Primera Magistratura Provincial.

Cabe aclarar que la elección de gobernador se realizaba cada tres años, coincidiendo con la renovación por trienio de la Legislatura Provincial y así, renovada totalmente, los representantes, reunidos y en consenso elegían al nuevo gobernador. En este esquema hay que visualizar dos etapas: la primera, de elección de representantes por departamento y, la segunda, la elección del gobernador por parte de los miembros de la Legislatura.

La elección de los diputados era departamental y al respecto Hernán Félix Gómez afirma:

La representación no se da al pueblo, ni es proporcional al número de la población; se da al departamento como unidad política, circunstancia que -en cierto modo- imprime a la provincia un aspecto de organización federal(3).

(3) Hernán Félix Gómez. “Instituciones de la Provincia de Corrientes” (1999), p. 102, segunda edición. Amerindia Ediciones, Corrientes. // Citado por Dardo R. Ramírez Braschi. “Origen de las Agrupaciones Electorales en la provincia de Corrientes (de Caseros a las Presidencias Liberales)” (2004). Moglia Ediciones, Corrientes.

Esta forma electoral garantizaba cierto consenso para el gobernador, manteniendo hasta una afinidad política, ya que era la mayoría de la Cámara que elegía al gobernador. Esto fue reformado con la Constitución de 1856, que dispuso que la Legislatura se renovaría dos terceras partes por año, reflejándose así en la renovación el cambio de la opinión pública cuando la había.

Merece mención especial, el rechazo que -por ley nacional- realizó el Congreso de Paraná a la Sección Electoral de la Constitución de 1856(4).

(4) La Constitución Nacional de 1853, en su artículo 5 establecía que “... las Constituciones Provinciales serán revisadas por el Congreso antes de su promulgación”, lo que quedó derogado a partir de la reforma de 1860. El Congreso Nacional, al aprobar la Constitución de 1856, creyó conveniente excluir de su sanción la Sección Electoral que se refería a las Asamblea Electorales, porque establecía la elección de representantes en forma indirecta. // Citado por Dardo R. Ramírez Braschi. “Origen de las Agrupaciones Electorales en la provincia de Corrientes (de Caseros a las Presidencias Liberales)” (2004). Moglia Ediciones, Corrientes.

Pero es la próxima reforma constitucional de 1864, en la faz política y electoral, la que gestaría profundas modificaciones, ya que estableció en su artículo 53 que para nombrar gobernador se debería constituir una Junta de Electores elegidos directamente por el pueblo, de igual número que los que componían la Legislatura.

Esto trajo no sólo un cambio en el proceso electoral e institucional, sino que se gestaron movimientos y maniobras políticas por determinados sectores, que al momento de elegir gobernador tomaban forma. Nacían así los grupos políticos con el solo efecto de obtener la gobernación de la provincia.

Incipientemente, las agrupaciones con finalidad política a mediados de la década de 1850, estaban muy lejos de conformar un cuerpo organizado institucionalmente. El gobernador correntino Juan G. Pujol en carta a su amigo Vicente Quesada, describe un panorama interesante en la conformación de la política correntina de entonces, del cual se pueden extraer elementos atrayentes para el análisis:

Apenas ausentó Ud. de ésta, cuando fui apercibido de la existencia de un círculo organizado a propósito para hostilizarme en todo sentido y sin excusar medios por más ruines y depravados que fuesen.
Este círculo se había organizado de la fusión de dos partidos en otro tiempo y en todos tiempos irreconciliables; el uno, llamado aquí de Ferré y, el otro, de Latorre, presuntos candidatos al Gobierno.
Fermín Alsina representaba a uno de esos partidos y el finado Eulogio Cabral y José M. Cabral el otro. Este círculo, que tenía su origen en Pedro Ferré y Zuviría, es el que ha soliviantado a nuestros pobres representantes provinciales que, en cerca de dos años de sesiones, no se han ocupado en nada útil y no han hecho más que procurar por todos los medios imaginables el desconceptuarme, calumniándome hasta en mis más sanas intenciones, injuriando y vilipendiándome aquí y fuera de aquí, noche y día.
Se sabe que la ocupación diaria de los dos Cabral, dos meses antes de morir el Eulogio, era el escribir pasquines contra mi; el repartidor de ellos era Alsina. Yo me he vengado de don Eulogio, escribiendo artículos necrológicos en que he procurado por todos los medios imaginables excusarlos de horribles cargos de sangre e iniquidades que pesaban sobre su nombre, por lo mismo muy odiado en toda la provincia(5).

(5) Juan Gregorio Pujol. “Corrientes en la Organización Nacional” (1911), tomo VI, pp. 62 a 64. Imprenta, Litografía y Encuadernación de G. Kraft, Buenos Aires. // Citado por Dardo R. Ramírez Braschi. “Origen de las Agrupaciones Electorales en la provincia de Corrientes (de Caseros a las Presidencias Liberales)” (2004). Moglia Ediciones, Corrientes.

Se puede apreciar a primera vista la inorganicidad de los sectores políticos, que giraban alrededor de antiguas figuras sociales de prestigio social, económico o militar.

Vicente G. Quesada en una referencia a la descripción del espacio público y social correntino de entonces afirmaba lo siguiente:

Conocí muchas familias distinguidas, de cultura social y muy estimables, a las cuales visitaba, como las de Galárraga, de Cabral, que no era del partido del Gobierno; de Avalos, de Fonseca y otros, no recuerdo que hubiera tertulias sino alguna vez en casa de Gallino, tampoco había teatro.
El paseo era la llamada Batería; en aquellos viejos tiempos, en las tardes de verano, los domingos, a pesar del polvo del camino, era vistoso y alegre ver congregarse la multitud de señoras y señoritas, vestidas con trajes blancos, muchas elegantes y hermosas y todas alegres; también concurría el pueblo, que era respetuoso.
En este paseo no vi coches pero se conversaba con las señoritas y concurrían caballeros; era lugar para festejar a las niñas; fui infaltable al paseo dominguero, porque en el resto de la semana la soledad era completa y, sin embargo, el sitio era muy bello, con vistas al río Paraná y, más lejos, a través del río, los bosques del Chaco limitaban el horizonte(6).

(6) Ernesto Quesada. “Corrientes en la Epoca de la Confederación” (2002), p. 46, segunda edición. Amerindia Ediciones, Corrientes. // Citado por Dardo R. Ramírez Braschi. “Origen de las Agrupaciones Electorales en la provincia de Corrientes (de Caseros a las Presidencias Liberales)” (2004). Moglia Ediciones, Corrientes.

Corrientes durante aquellas décadas fue un espacio sin excesivos bullicios públicos, salvo en algunos sectores en momentos específicos, como el puerto durante el atraque y arribo de buques.

Del relato de Quesada podemos extraer conceptos que nos interesan para nuestro estudio, como la escasez de espacios públicos de reunión y debate. Más bien existían espacios sociales y de convivencia. Las interrelaciones políticas personales eran las más fuertes, por los lazos sociales y económicos que los unían, siendo cimiento de las construcciones y estructuras políticas para obtener el poder político.

Los espacios públicos para hacer política y difundir las ideas partidarias eran escasos, el limitado dinamismo social del lugar llevaba a ello. Situación contraria sucedía en Buenos Aires, por ejemplo, donde los espacios públicos de discusión políticas fueron diversos y numerosos, como las pulperías urbanas, salones literarios, cafés, tertulias, etc.

En Corrientes, la actividad de difusión estaba dada por los ligámenes personalizados de quienes difundían las ideas; salvo en algunas oportunidades se las difundían en pulperías o tabernas. Así, por ejemplo, un periódico que apoyaba al Club Libertad publicaba de sus adversarios que:

... esos hombres, que en las tabernas y en los ranchos de los suburbios andan continuamente predicando la corrupción, no deben ser creídos por nadie; lejos de esos nuestros conciudadanos deben huir de ellos como de un leproso a fin de que no se pierdan en el concepto de los buenos(7).

(7) Archivo General de la Provincia de Corrientes, Hemeroteca, periódico “La Libertad”, (Corrientes), del 3 de Agosto de 1862. // Citado por Dardo R. Ramírez Braschi. “Origen de las Agrupaciones Electorales en la provincia de Corrientes (de Caseros a las Presidencias Liberales)” (2004). Moglia Ediciones, Corrientes.

Debemos considerar que también que los espacios de diálogos y construcción de la militancia política se daban en los domicilios particulares de algunos referentes locales, donde se conformaban reuniones para trazar estrategias electorales o políticas. A estos lo analizaremos más adelante.

Como consecuencia de las elecciones de 1856 que ratificaron otro período gubernativo de Juan G. Pujol, algunos sectores cuestionaron métodos electorales utilizados por el oficialismo. Por ello, se constituyó una asamblea de protesta con ciudadanos reunidos el 15 de Diciembre de 1856, en “nombre de la Patria, de la Constitución Nacional y de la Provincia”, sin mencionar expresamente sector grupo o fracción política. En la protesta publica se dieron a conocer los siguientes puntos que a continuación se detallan:

1.- Por haber concurrido a votar los individuos del departamento de Lomas formados en escuadrones y con sus respectivos jefes y oficiales a la cabeza, mostrando esto una falta de libertad que anula ‘ipso jure’ esta clase de actos, porque se ha presentado con todas las condiciones de obediencia militar.
2.- Por haberse enviado por el mismo objeto a los soldados de línea, inhabilitados por la ley para elegir, formados en cuerpo y al mando de sus cabos y jefes y por consiguiente bajo la mas imperiosa coacción.
3.- Por el torpe abuso cometido por el gobierno en remitir comunicaciones oficiales a los señores jueces que componían la Mesa Electoral conteniendo ordenes relativos al acto, y tomando así en la elección una ingerencia directa y gubernativa prohibida específicamente por la ley.
4.- Por la incalificable conducta del escribano, don Martín Blanco, que llegó en su atrevimiento hasta insultar al señor presidente de la Mesa Electoral; Juez de Alzada, don Angel Montiel, contribuyendo en gran parte con este hecho a producir la excitación que sobrevino.
5.- Por el torpe desacato cometido por los agentes del Poder Ejecutivo arrestando o amenazando a los mas responsables ciudadanos que pacíficamente habían concurrido a ejercer sus derechos, llevando sus votos a la urna electoral.
6.- Y, finalmente, por haberse continuado el acto electoral después del escandaloso tumulto producido y que hizo desnudar sus puñales en contra del pueblo a los escuadrones del Departamento de Lomas en presencia de sus mismos jefes y oficiales, consiguiendo así alejar el mayor número de ciudadanos del lugar de la elección(8)

(8) Archivo General de la Provincia de Corrientes, Correspondencia Oficial, tomo 153, fojas 87 a 90. // Citado por Dardo R. Ramírez Braschi. “Origen de las Agrupaciones Electorales en la provincia de Corrientes (de Caseros a las Presidencias Liberales)” (2004). Moglia Ediciones, Corrientes.

Esta protesta -según algunos autores que hicieron referencia a la historia del partido liberal de Corrientes(9)- es punto de partida en la fundación de este. Nosotros tenemos dudas al respecto, y creemos por el contrario, que aquella protesta no puede ser considerada gestora o iniciadora de lo que sería el partido liberal como cuerpo orgánico.

(9) Ver Manuel Florencio Mantilla, Diego Mantilla, César L. Mansilla, Ricardo Balestra, Antonio E. Castello , entre otros. // Citado por Dardo R. Ramírez Braschi. “Origen de las Agrupaciones Electorales en la provincia de Corrientes (de Caseros a las Presidencias Liberales)” (2004). Moglia Ediciones, Corrientes.

Una mayor aproximación a ello podría ser la convocatoria de clubes liberales en Agosto de 1877, cuando Manuel Florencio Mantilla presenta para su consideración una reglamentación para el funcionamiento interno de la asociación, la que fue aprobada por unanimidad(10).

(10) Diego Mantilla. “Reseña Histórica del Partido Liberal”. Inédito. // Citado por Dardo R. Ramírez Braschi. “Origen de las Agrupaciones Electorales en la provincia de Corrientes (de Caseros a las Presidencias Liberales)” (2004). Moglia Ediciones, Corrientes.

Comprobando nuestras afirmaciones y de acuerdo de los documentos que indagamos en el Archivo General de la Provincia, recién a principios del año 1880 un sector del partido liberal planteaba formalmente la necesidad de una reglamentación y organización interna para la asociación, la que no existió hasta aquel momento(11). Esta última cuestión la analizaremos oportunamente en un capítulo posterior.

(11) Archivo General de la Provincia de Corrientes, Hemeroteca, periódico “La Libertad”, (Corrientes), del 11 de Enero de 1880. // Citado por Dardo R. Ramírez Braschi. “Origen de las Agrupaciones Electorales en la provincia de Corrientes (de Caseros a las Presidencias Liberales)” (2004). Moglia Ediciones, Corrientes.

Existía desde décadas atrás la idea del “ser liberal”, de conformar un “partido liberal”; un círculo medianamente organizado al que vulgarmente se denominaban espontáneamente como tal, pero que en las prácticas electorales estaba muy lejos de existir como institución orgánica.

Claramente, Manuel Vicente Figuerero, citado por Angel Acuña, sostiene:

Que no se formuló en esa fecha otra declaración que la de una protesta contra las exacciones del Gobierno, protesta cuya redacción fue encargada en el acto del comicio al doctor Torrent.
Nada hubo entonces, ni en otra época alguna, respecto a fundación de partido que, por otra parte, ya existía(12).

(12) Angel Acuña. “Notas Biográficas” (1928), en: “Crónica Histórica de la provincia de Corrientes” (1972), de Manuel Florencio Mantilla, tomo I, p. 24, segunda edición, Buenos Aires. // Citado por Dardo R. Ramírez Braschi. “Origen de las Agrupaciones Electorales en la provincia de Corrientes (de Caseros a las Presidencias Liberales)” (2004). Moglia Ediciones, Corrientes.

Aquella protesta del año 1856 no la consideramos como origen del partido liberal por las razones que pasamos a detallar:

a.- En el texto de la protesta en ningún momento se hace mención a la idea del liberalismo, no se menciona la palabra liberal, y la misma solo se suscribe en nombre de ciudadanos dispuestos a defender la Constitución Nacional y Provincial.
b.- En la lista de los firmantes podemos encontrar algunos hombres que estuvieron distantes de simpatizar con el que se llamaría partido liberal, como Cayetano Virasoro, Alejandro Azula o Tiburcio C. Foseca.
c.- La protesta fue considerada por algunos y por el propio gobierno de Pujol como parte de un movimiento revolucionario premeditado que se debía gestar el 15 de Diciembre de 1856, día de las elecciones.
d.- No hubo continuidad programática y de accionar como cuerpo. Solo subsistió la “idea de partido”, la que no alcanzo a conformar la institucionalización orgánica del mismo, alcanzada décadas después.
e.- A finales de la década de 1870 el partido liberal bregaba todavía por constituirse en una institución política partidaria uniforme y organizada(13), lográndolo paulatinamente recién en los albores de la década siguiente.

(13) Manuel F. Mantilla, refiriéndose a la institucionalización partidaria en la década de 1870, sostenía que:
“El partido liberal de la provincia carece de la organización conveniente y regular indispensable de toda asociación humana, tanto para la acción como para la defensa; tiene principios inalterables, tradición histórica, elementos de distintas clases y popularidad; pero no tiene constitución, gobierno ordenado, espíritu de cuerpo disciplinado en un régimen interno.
“Cuando está con el enemigo al frente se presenta como un organismo sujeto a un orden fijo; cuando no tiene a quién combatir, desaparece su cohesión y vive como disperso. El triunfo no modifica sus aspiraciones, ni hace degenerar sus principios; más, como le falta verdadero gobierno y su adversario no le disputa el terreno estando abajo, la victoria le perjudica aflojando los vínculos y suscitando contrariedades internas.
“Un partido debe actuar con su código, su instrucción, su táctica, sus jefes subalternos, su dirección única; todo dado por el mismo, con entera libertad y conciencia de sus ventajas (...).
“El partido Liberal de Corrientes ha descuidado siempre su organización constitucional, pagando así un tributo a la vida política del país entero, que, por mil causas, esta distante aun del periodo norma. Ha seguido en la corriente general.
“Después de tanto batallar por la verdad republicana, permanecen todavía en la infancia las practicas democráticas de los partidos argentinos, unos mas atrasados que otros, pero todos niños rigurosamente hablando”,
(“La Resistencia Popular de Corrientes (1878)”, pp. 62 y 63. San Martín, Escuela de Arte y Oficios de la provincia de Buenos Aires, Editor). // Citado por Dardo R. Ramírez Braschi. “Origen de las Agrupaciones Electorales en la provincia de Corrientes (de Caseros a las Presidencias Liberales)” (2004). Moglia Ediciones, Corrientes.

f.- Por último, según una investigación sumaria ordenada por Pujol y llevada a cabo en días posteriores a la protesta, se afirma que la misma estuvo viciada de irregularidades, entre las que se mencionan que firmaron personas que no sabían hacerlo, algunos que no estaban en la ciudad ese día, y en otros casos niños y adolescentes.

A continuación transcribiremos parte del Informe, debido a que el mismo no fue citado por historiadores que se abocaron a la cuestión.

La Información Sumaria citada estuvo a cargo de Mariano Martínez que, en un Informe Preliminar al gobernador afirma que:

... tiene la honra de comunicar a V. E. que, faltando solo ocho individuos a quienes llamar a declarar, surgió una investigación que coloca en las manos del Gobierno los hilos de una revolución que hubo de estallar el 15 del pasado, día de las elecciones, y que no será difícil que los autores de ella continúen en sus trabajos a este mismo fin, por estar en completa libertad (...).
Juzgo de mi deber poner en conocimiento de V. E. que, entre los firmante de la protesta se encuentran tres firmas, bajo los nombres de Saturnino Alsina, Laureano Alfonso y José Nuñez que, no sabiendo firmar ninguno de los tres individuos y negando el último su firma, equivale esto a una falsificación, sabiéndose por las declaraciones quién fue el autor.
También hay tres firmas bajo los nombres por Pablo Arce - Nicolás Ferré - por Evaristo González - Félix María Balbuena - por Reyes Moreira - V. Muniagurria, cuyos tres firmantes a ruego negaron, según consta en sus propias declaraciones, que ellos hubieran autorizado a nadie, para que firmase a su ruego (...).
He despachado también nueve muchachos de menor edad que firman dicha protesta y son: Feliciano Ruiz - dieciocho años, sin ejercicio; Manuel José Silva - trece años, escuelero del señor Marcean; Amadeo Duarte - catorce años, peón albañil; Valentín Cabral -quince años, pardo sirviente; Laureano Alfonso -trece años, sirviente del señor Dn. Manuel Antonio Ferré; Agustín Giménez - diez años, hermano de Blas Giménez, ambos pardos, sirvientes del Sr. Cayetano Virasoro; Gabino Martínez - quince años, pardo, campañero de la Iglesia de la Matriz; Juan Crisóstomo Benítez - quince años, pardo, sirviente del Sr. Pedro Cabral; y los cuatro individuos, Andrés Montiel, Modesto Núñez -desconocidos-; Gregorio Godoy -obrajero ausente en el Chaco; y Dn. Juan Alsina que, estando en su obraje no ha comparecido a las diversas citaciones que se le hicieron y dando por concluida a indagación con estos cuatro individuos, quedan despachados ochenta y uno de los que firmaron dicha protesta...(14).

(14) Archivo General de la Provincia de Corrientes, Correspondencia Oficial, tomo 153, fojas 107 y 108. // Citado por Dardo R. Ramírez Braschi. “Origen de las Agrupaciones Electorales en la provincia de Corrientes (de Caseros a las Presidencias Liberales)” (2004). Moglia Ediciones, Corrientes.

Muy posiblemente, la razón genuina de plantear aquella protesta no haya sido solamente electoral, sino que tuvo más bien connotaciones políticas, de rechazo a la estrategia en común que esbozaban Justo José de Urquiza y Juan Gregorio Pujol y no aceptado por un amplio sector de los círculos políticos correntinos.

Es conveniente aclarar que los procedimientos irregulares en la prácticas electorales eran vulgares en aquellos años, los efectuaban distintos sectores políticos, que en oportunidades justificaban sublevaciones en nombre de la Constitución para derrocar Gobiernos legalmente constituidos, como los movimientos contra José María Rolón (1861) y Evaristo López (1868) en la década de 1860.

El próximo evento electoral y de movilización política de importancia fue la elección a gobernador que buscaba reemplazante de Pujol. En 1859 el sucesor de Juan Pujol en el gobierno fue el presbítero José María Rolón que ocupaba un cargo de diputado en la legislatura provincial hasta entonces.

El sector derrotado en el escrutinio acusó de fraude al oficialismo, lo que no ayudó a cicatrizar las heridas abiertas entre oficialismo y oposición, reabriéndose años después a consecuencia de la batalla de Pavón.

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