El contenido de esta página requiere una versión más reciente de Adobe Flash Player.

Obtener Adobe Flash Player

Levantamiento liberal derroca al gobernador López Soto

El año 1868, desde sus primeros días, traería circunstancias y cambios políticos determinantes para toda la región. La muerte del vicepresidente de la República, Marcos Paz, exigió que el general Bartolomé Mitre abandonase para siempre la dirección al frente del Ejército en campaña y así dedicarse completamente a los movimientos de la política interna del país.

Este perfil del general Mitre como militar no fue brillante a lo largo de su carrera. Muestra de ello es su fracasada expedición contra los indios de las pampas en 1855, quienes arrebataron armas y caballos, mientras el entonces coronel y sus soldados descansaban, lo que le costó una extensa caminata para su regreso a Buenos Aires.

Su triunfo en la batalla de Pavón no fue más que la retirada inoportuna del general Justo José de Urquiza y en la Guerra de la Triple Alianza fue artífice de la tristemente célebre batalla de Curupayty, donde murieron cerca de 9.000 soldados, la mayoría argentinos, y tan sólo 92 paraguayos.

Más adelante, y a días de su regreso del frente de guerra, el 3 de Noviembre de 1867, en la segunda batalla de Tuyutí, cuando tenía a su custodia el parque y parte de la artillería, sufrió una ofensiva paraguaya quienes, con un número seis veces menor, derrotaron a Mitre. El General buscó refugio en el Campamento de Tuyú Cué, donde se hallaba el Ejército brasileño.

En aquella oportunidad, los paraguayos se apoderaron de sus cañones y se retiraron por lo que, inexplicablemente, Bartolomé Mitre se atribuye un triunfo. Mientras que el presidente Mitre estuvo comandando el Ejército, ha dirigido y formado numerosos oficiales quienes, luego de retirarse del frente de guerra, simpatizaron con sus ideales y su proyecto político.

Varios de ellos fueron correntinos y tuvieron una decisiva participación en la política de su provincia en años posteriores y una notable presencia en el movimiento del 27 de Mayo de 1868 que derrocó al Gobierno constitucional de Evaristo López Soto. Entre ellos figuran Santiago Baibiene, Daniel L. Artaza, Federico Gauna, Nicolás Gallardo, entre otros.

Regresando a la situación del Gobierno correntino, se puede afirmar que sufrió otro duro golpe, por parte de las maniobras del Gobierno Nacional, cuando la Cámara de Diputados rechazó a los cuatro Representantes electos por el pueblo de Corrientes, cuestionando la legalidad del acto en el cual fueron electos. La crisis en la Capital correntina se agravaba y un ataque violento al Gobierno ya era previsible.

Los preparativos sediciosos fueron, concretamente, dirigidos por el coronel Wenceslao Martínez, jefe de la Guardia Nacional, pero siempre manteniendo discreción en los movimientos, para no alarmar al general Nicanor Cáceres y evitar un avance prematuro hacia la Capital en defensa del Gobierno constitucional.

En los días previos al 27 de Mayo de 1868, estalla en Esquina una pequeña revuelta contra Evaristo López Soto, noticia que, inmediatamente, el general Nicanor Cáceres comunica al comandante entrerriano, Justo Carmelo Urquiza, quien vigilaba el límite interprovincial. Los tiempos se fueron acelerando y, en Mayo, la oposición política entró en un camino sin retorno, para eclosionar el 27 de aquel mes.

Ese día, las tropas del coronel Wenceslao Martínez interrumpieron muy temprano el domicilio particular del gobernador Evaristo López Soto, siendo éste detenido y tomados todos los edificios públicos. También la casa que habitaba José Hernández fue rodeada, quien era buscado para enviarlo a la prisión local pero, mientras “su esposa Carolina entretuvo a la partida revolucionaria, el periodista federal escapó por los fondos y se refugió en el Convento de San Francisco en cuya escuela, Hernández, era maestro de Gramática(1).

(1) Fermín Chávez. “La Vuelta de José Hernández” (1973), p. 70. Editorial Theoría, Buenos Aires. // Citado por Dardo Ramírez Braschi. “Evaristo López. Un Gobernador Federal (Corrientes en tiempos de la Guerra de la Triple Alianza)” (1997), Capítulo III. Ed. Amerindia Ediciones, Corrientes.

La insurrección liberal había triunfado quedando el gobernador López rehén de los sublevados y a quien obligaron, más tarde, a firmar su renuncia. Se hizo cargo provisoriamente del Poder Ejecutivo, el presidente de la Cámara Legislativa, Francisco María Escobar.
Debido a que había concluido el mando legislativo de algunos de sus miembros, quedando la misma incompleta, por lo cual el Poder Ejecutivo de facto llamó a elecciones, resultando electos Diputados adictos al nuevo Gobierno.
Francisco Escobar, que ocupaba el puesto interinamente, fue reemplazado por Victorio Torrent quien, el 25 de Julio de 1868 asumió el Poder Ejecutivo, dejando la presidencia de la Legislatura. Luego de esto, Evaristo López recuperó su libertad.
Ante esta serie de irregularidades al margen de la Constitución, algunos jefes militares departamentales se plegaron al grito alzado por el general Nicanor Cáceres. El enfrentamiento era inevitable y no demoraría en llegar.
Esta insurrección tuvo un claro objetivo, cual fue el de disminuir el caudal electoral de Justo José de Urquiza en las elecciones presidenciales de aquel año, ya que los electores correntinos volcarían su voto al general entrerriano. Diversos historiadores afirman también que este movimiento fue proporteño, y a cargo de personas afines a la política de Buenos Aires(2).

(2) Jorge Newton. “Ricardo López Jordán, último caudillo en armas” (1974), pp. 86 a 89. Editorial Plus Ultra, Buenos Aires. // Citado por Dardo Ramírez Braschi. “Evaristo López. Un Gobernador Federal (Corrientes en tiempos de la Guerra de la Triple Alianza)” (1997), Capítulo III. Ed. Amerindia Ediciones, Corrientes.

Con respecto a estos hechos políticos y el derrocamiento del Gobierno constitucional, el historiador Manuel F. Mantilla, tomando opinión, afirma lo siguiente:

Los excesos oficiales concluyeron al fin con la paciencia que los aguantó. A ningún influjo cedió López dar buen rumbo a su Administración. Considerando y tolerando el principio, a fin de que ni el pretexto de una oposición patriótica le diese motivo de conducirse mal, fue un constante y empedernido de protervas pasiones(3).

(3) Manuel Florencio Mantilla. “Crónica Histórica de la provincia de Corrientes” (1972), tomo II, p. 279, Buenos Aires. // Citado por Dardo Ramírez Braschi. “Evaristo López. Un Gobernador Federal (Corrientes en tiempos de la Guerra de la Triple Alianza)” (1997), Capítulo III. Ed. Amerindia Ediciones, Corrientes.

El historiador liberal no ve en el Gobierno de López Soto ninguna faceta rescatable, tal vez por su relación con Justo José de Urquiza y el Partido Federal.

El investigador correntino Hernán Félix Gómez, dice lo siguiente del Gobierno que estudiamos:

Aún cuando el gobernador López contó con ministros capaces como los doctores Fernando Arias, Juan Lagraña, Fidel S. Cavia, Wenceslao Díaz Colodrero, Desiderio Rosas y Pedro C. Reina, la obra administrativa fue negativa.
La guerra exigió todos los recursos, congregaba a los varones y el pueblo había quedado arruinado con los grandes arreos de ganado hechos por el Ejército paraguayo al retirarse de la provincia.
Además, numerosos desertores de los Ejércitos Aliados se refugiaban en la provincia, constituyendo un elemento de anarquía. El gobernador López perteneció al Partido Federal y, naturalmente, sufrió la influencia del general Cáceres, como el contragolpe de los odios que este último suscitaba.
Siendo amigo de Urquiza, candidato a la presidencia de la Nación, el gobernador López resultaba desafecto a los partidarios del general Mitre, General en Jefe de los Ejércitos Aliados y jefe del partido nacionalista, contrario al partido de Urquiza(4).

(4) Hernán Félix Gómez. “Diccionario Biográfico”, p. 517. Biblioteca del Archivo General de la Provincia de Corrientes. // Citado por Dardo Ramírez Braschi. “Evaristo López. Un Gobernador Federal (Corrientes en tiempos de la Guerra de la Triple Alianza)” (1997), Capítulo III. Ed. Amerindia Ediciones, Corrientes.

La situación económica se complicó día a día en el país y el factor causal de ella fue la guerra contra el Paraguay, que rompió con todas las proyecciones analizadas de la época, ya que la misma se prolongó más de lo previsto. Todo esto trajo desencadenado una multiplicidad de problemas. Así lo describió el propio presidente Bartolomé Mitre:

La prolongación de la guerra del Paraguay y las atenciones que han demandado la del Interior, han creado una situación financiera dificilísima al Gobierno, a tal grado que nos vemos en dificultades para atender aún a aquellos Gastos de más urgente necesidad; y esto sin contar que pesan sobre el Erario vencimientos mensuales hasta de setecientos y ochocientos mil pesos fuertes procedentes de créditos pendientes de aquellas dos guerras, y debiendo el Ejército como dos años de sueldo(5).

(5) Carta de Bartolomé Mitre a Antonio Taboada, fechada el 19 de Marzo de 1868, citada por Lucrecia Jijena de Grassi. “El presidente Sarmiento y el Imperio del Brasil” (1980), en “Revista Histórica”, Nro. 7, Buenos Aires. // Citado por Dardo Ramírez Braschi. “Evaristo López. Un Gobernador Federal (Corrientes en tiempos de la Guerra de la Triple Alianza)” (1997), Capítulo III. Ed. Amerindia Ediciones, Corrientes.

Esta crisis económica completaba al desequilibrio político que también se tornaba complicado. El país, en aquellos meses, previos a la elección presidencial, se consolidaba en un completo esquema de crisis, donde las provincias fueron las máximas protagonistas y las más perjudicadas.

El mapa político de la época se tornaba complicado y cambiante, porque las alianzas que conformaban los distintos candidatos a la presidencia se armaban y derrumbaban en escasos días, fomentadas por los movimientos militares en las provincias y los acuerdos, no muy claros, entre los distintos sectores políticos.

La campaña electoral de 1868 se enredaba hasta más no poder. El general José Miguel Arredondo, en una campaña al Interior del país a fines de 1867, con el fin de imponer la candidatura de Domingo F. Sarmiento, desestabiliza al Gobierno cordobés que se había pronunciado a favor de Urquiza y a las autoridades de La Rioja, que simpatizaban con la candidatura de Rufino de Elizalde. Urquiza, al perder la provincia de Córdoba, disminuye sustancialmente su fuerza política, quedándose afirmativamente sólo con los electores de Entre Ríos y Corrientes, los que no alcanzarían para su elección presidencial.

Agravó la situación del entrerriano la decisión de Adolfo Alsina, gobernador de Buenos Aires, de hacer votar a sus electores por Sarmiento. Las ilusiones de Urquiza para ser presidente por segunda vez se iban diluyendo; también la alianza implícita entre Alsina y Sarmiento da por tierra al candidato mitrista.

Pero, a principios de Mayo de 1868, una conformación de fórmula nueva replantea las cosas: Elizalde como presidente y Urquiza como vicepresidente, podrían reunir los electos suficientes.

Los votos de Corrientes, Entre Ríos y Santa Fe eran de Urquiza, los que sumados a los oficialistas de Santiago del Estero, Tucumán, Catamarca, Salta, Jujuy y Cuyo garantizarían el triunfo. Sin embargo, en esta situación no estaba todo definido; el 13 de Mayo de 1868, Adolfo Alsina publica una carta a Justo J. de Urquiza, donde ofrecía el voto de los 25 Electores para ser presidente. Urquiza acepta la propuesta y ofrece al gobernador de Buenos Aires la Vicepresidencia, la que es aceptada.

Nuevamente el tablero de la política nacional salta por el aire. Bartolomé Mitre, con su candidato, pasa a perdedor: en estas circunstancias era necesario debilitar el mismo corazón político del urquicismo, y es por ello que se apresura y se concreta el movimiento del 27 de Mayo contra el Gobierno del correntino Evaristo López que, como hemos visto, ya estaba en los planes del Gobierno Nacional.

De todos los movimientos violentos realizados en estos inquietos meses, éste fue el más próximo a la elección presidencial y el más íntimamente relacionado a ella. La finalidad de esta insurrección no era darle los votos de los electores correntinos a Elizalde, ya que los liberales de Corrientes se pronunciaron por Sarmiento, sino que los electores influenciados por Urquiza no pudieran sesionar el 22 de Junio de 1868 para elegir la fórmula presidencial.

Así fue que sarmientinos y mitristas correntinos, con apoyo del Ejército y Gobierno Nacional, evitaron, por medio de la violencia, aquella reunión de electores en la capital correntina.

Pero el promocionado acuerdo entre Urquiza y Alsina no fue más que una maniobra del gobernador de Buenos Aires, que trató de romper la fórmula Elizalde-Urquiza, especulando con las ambiciones de este último.

Es así que el día que se reunieron los electores, eligen presidente de la República a Domingo Faustino Sarmiento, con 21 votos de Buenos Aires, la totalidad de los de Mendoza, San Juan, San Luis, La Rioja, Córdoba y Jujuy. Adolfo Alsina logra los suficientes para acompañarlo como vicepresidente.

El presidente electo obtuvo un total de 79 votos; Urquiza, 28; Elizalde, 22; y, para la vicepresidencia, Alsina contabilizó un total de 83 votos.

En la provincia de Corrientes la situación política revestía un carácter grave; la oposición al Gobierno de Evaristo López Soto venía directamente de grupos políticos acomodados que, con apoyo de algunos oficiales del Ejército, compaginaron un movimiento que estalló el 27 de Mayo de 1868, teniendo como finalidad derrocar al Gobierno legalmente constituido.

Esta insurrección abrió, nuevamente, en la provincia, un período beligerante, que no quedará definitivamente sellado hasta la batalla de Ñaembe, en 1871.

Información adicional