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Mitristas preparan golpe de estado para ganar Electores

El año 1867 encontraba al Gobierno correntino fortalecido. Meses atrás había salido airoso de las intrigas que se armaron en su contra, como la revuelta del 14 de Septiembre de 1866; además, con la incorporación de los legisladores electos en la última elección poseía mayoría en aquel Cuerpo. El ministro de Gobierno, Pedro C. Reina, en carta a Justo José de Urquiza, describía la situación:

El Partido Liberal, muy insignificante, está ya reducido a la impotencia. El Gobierno de Dn. Evaristo está completamente afianzado en toda la provincia y lo prueban las elecciones recientemente practicadas para Diputados Provinciales.
Así es que hasta en la Legislatura contamos con una gran mayoría. A Vera le hemos hecho ver el estado de nuestras cosas, y podrá decirle a V. E. cuál es. Puede asegurar a V. E. que existe el mejor espíritu y que puede contar con nosotros(1).

(1) Archivo General de la Nación, Archivo Urquiza (Marzo-Mayo de 1867). Carta del 22 de Marzo de 1867. // Citado por Dardo Ramírez Braschi. “Evaristo López. Un Gobernador Federal (Corrientes en tiempos de la Guerra de la Triple Alianza)” (1997), Capítulo III. Ed. Amerindia Ediciones, Corrientes.

El primer día de Abril de aquel año llegó a Corrientes un grupo de Fuerzas brasileñas, con dos piezas de artillería, al mando del general Caledonio, ubicándose en distintos puntos de la ciudad y cerca de los hospitales, con heridos de aquella nacionalidad.

Siguiendo al escritor Fermín Chávez, nos dice que el 4 de Abril de 1867 el gobernador López Soto informaba al general Urquiza que los brasileños desembarcaron “tres cañones y dos batallones de infantería, desprendidos del Tuyutí”, con el objeto de reforzar las Guardias en la Ciudad de Corrientes.

Opinaba López Soto que ese movimiento podía tener origen en las manifestaciones de protesta del pueblo por la instalación de hospitales dentro de la ciudad y su relación con el cólera. Pero López Soto le pedía también que reuniese fuerzas “para hacer uso de ellas en el inesperado caso que tenga otra tendencia este abuso”.

Ya, el día siguiente, desde Mojones, el gobernador correntino escribió al general Nicanor Cáceres con el fin de ordenarle la reunión de fuerzas, al tiempo que manifestaba, preocupado, que “esto trae otras tendencias y es preciso, antes que nos cuelguen, colgar a algunos”.

Semana después, sin embargo, el conflicto surgido a raíz del desembarco brasileño concluyó pacíficamente. El mayor Muniagurria, comisionado ante Cáceres por Urquiza, le informaba a éste, el 10 de Mayo de 1867, desde San José de Feliciano: “Puedo asegurar a V. E. que la predisposición en Corrientes contra el Imperio y el general Mitre es encarnizada(2).

(2) Fermín Chávez. “La Vuelta de José Hernández” (1976), p. 67. Ediciones Buenos Aires. // Citado por Dardo Ramírez Braschi. “Evaristo López. Un Gobernador Federal (Corrientes en tiempos de la Guerra de la Triple Alianza)” (1997), Capítulo III. Ed. Amerindia Ediciones, Corrientes.

De acuerdo a éstas y otras circunstancias reinantes en la provincia de Corrientes, se vivían momentos de extrema complicación. Varios eran los elementos e intereses que la abrazaban: cuestiones políticas, económicas, militares, hacían de un valor considerable el dominio del poder político de la provincia.

El año próximo expiraba el período presidencial de Bartolomé Mitre, por lo que debían realizarse elecciones para elegir su sucesor ya que -por impedimento constitucional- no podía ser reelecto. Pero, ya tiempo antes, se analizaban estrategias electorales. La situación política de las provincias en aquellos años estaba manejada por una fuerte tendencia liberal, influenciada por el Gobierno Central, pero con menor fuerza que en 1861.

El liberalismo se debilitó, sobre todo por las distintas sublevaciones federales acontecidas en diversas provincias, como las de Mendoza, Córdoba, La Rioja, Catamarca, entre otras. Las provincias litoraleñas estaban conducidas por gobernadores federales, no seguidores de la política mitrista: Entre Ríos, por partidarios de Justo José de Urquiza; en Corrientes, el gobernador Evaristo López Soto, que contaba con la anuencia urquicista; y Santa Fe, de la misma manera, después de los cambios políticos de aquella provincia en Abril de 1868.

En este mapa político se prepararon las elecciones presidenciales en las cuales, a pesar de la diversidad de candidaturas, eran dos las fuerzas en pugna: el liberalismo mitrista y las fuerzas federales, encabezadas por las provincias del Litoral.

El Gobierno federal de Evaristo López Soto, a esta altura de los acontecimientos, no era visto de la mejor manera por los ojos liberales, tanto los de Buenos Aires como de los distintos sectores de la dirigencia mitrista en las provincias, que desprestigiaban, a más no poder, al Gobierno correntino.

Desde Salta, un reconocido liberal, como Napoleón Uriburu, escribía a Anselmo Rojo, lo siguiente:

Nos asiste el derecho de pensar y creer q.e. quedarán impunes esos atentados tan escandalosos, en vista de lo que ha pasado recientemente. ¿Qué se les ha hecho a los traidores de la provincia de Corrientes, q.e. tomaron las armas a favor de los invasores? Nada.
Impúnemente persiguen hoy en esa provincia a los q.e., no olvidando lo q.e. eran argentinos, empuñaron las armas pa. defender su territorio. Todos los de la Administración presente en esa provincia permanecen de corazón a los paraguayos.
Su gobernador, un salvaje idiota; sus ministros, uno de ellos yerno de Derqui, estuvo con los paraguayos y, otro, un Rosas, cooperó con todas sus fuerzas a q.e. la invasión tuviera prosélitos en la provincia, como es de pública notoriedad; en fin, todos sus empleados son de los q.e. estuvieron con los paraguayos y, como es natural, persiguieron a muerte a todos los que no quisieron transigir con la invasión.
Hasta el General en Jefe llegan todos los días las quejas de las violencias y atropellamientos a los individuos q.e. estuvieron en nuestro Ejército y consiguieron su retiro. ¿Qué se les ha hecho a los que, en Basualdo y Toledo, estando al frente el enemigo, se sublevan dando vivas a los invasores y mueras a la Nación? Nada, absolutamente nada; es absolutamente la mayor inmoralidad; con razón alguna llamo a la presente Administración la más esencialmente corrupta q.e. habíamos tenido; p.o. tendremos que sostenerla, pues, es seguro q.e de ella nos saldrá algo que pueda poner término a tantas inmoralidades(3).

(3) Rodolfo Ortega Peña y Eduardo L. Duhalde. Referenciada en: “Proceso a la Montonera de Felipe Varela, por la Toma de Salta” (1969), pp. 68 y 69. Editorial Sudestada, Buenos Aires. // Citado por Dardo Ramírez Braschi. “Evaristo López. Un Gobernador Federal (Corrientes en tiempos de la Guerra de la Triple Alianza)” (1997), Capítulo III. Ed. Amerindia Ediciones, Corrientes.

Esta misiva, con caudalosos conceptos reprochables hacia el gobernador correntino, muestra que todos aquéllos que, para el criterio mitrista, no representaban al liberalismo, eran considerados simplemente traidores. El cuestionamiento a Evaristo López Soto y sus colaboradores consistía en una maniobra política, acorde a las circunstancias electorales del momento.

Además, determinados sectores nunca comprendieron que una guerra impopular no motivaba a luchar; el Paraguay poseía mucho en común con toda la zona del Litoral, un ligamen de larga data. La razón de aquella guerra había concluido; las tropas paraguayas se retiraron del suelo argentino. El verdadero motivo por el cual los argentinos debían combatir había terminado.

La inmoralidad citada en los renglones de la carta arriba transcripta, no estaba en Evaristo López Soto, sino en aquéllos que continuaron una guerra para afianzar algún prestigio, en quienes vieron enemigos en donde no los había y amigos donde no existían. La situación política anteriormente descripta y las cercanas elecciones presidenciales, llevaron al Gobierno Nacional a tomar medidas, algunas violentas y criminales contra las provincias.

El presidente Mitre no desea correr riesgos y escribe al gobernador correntino desde el campamento Tuyú Cué, el 20 de Agosto de 1867:

Hallándose la República en estado de sitio y la Guardia Nacional movilizada para los objetivos de la guerra, no puede haber en ninguna provincia reunión de milicias que, previamente, no haya sido autorizada u ordenada por mi o por el Gobierno Nacional, únicos a quienes les está acordado tal derecho, sin producir graves inconvenientes y alarmas perjudiciales y, muy particularmente en ésa, que se halla tan próxima al teatro de la guerra.
Es en esta virtud que me dirijo a V. E. recomendándole la más estricta vigilancia sobre el particular y no permitiendo, por ningún motivo, estas reuniones sin estar dispuestas o autorizadas por quien corresponda y por sucesos extraordinarios imprevistos, de que debe dar cuenta inmediatamente, y dictando V. E. las medidas convenientes para su disolución, en caso de existir(4).

(4) Archivo General de la Provincia de Corrientes, Correspondencia Oficial, tomo 226, folio 136. // Citado por Dardo Ramírez Braschi. “Evaristo López. Un Gobernador Federal (Corrientes en tiempos de la Guerra de la Triple Alianza)” (1997), Capítulo III. Ed. Amerindia Ediciones, Corrientes.

El país no estaba en calma. Las sublevaciones federales de Felipe Varela; los movimientos de Córdoba y La Rioja en el mes de Agosto; la toma de Salta por las montoneras, al grito de: ¡Viva la Unión Americana!, visualizaban la crisis del Gobierno Nacional.

A pesar de todo, los ideales y las lanzas federales no alcanzaron para contrarrestar la violencia desplegada por los Generales y Coroneles de Mitre, que tenían la misión de doblegar a las provincias. Todo el Noroeste entra en un cono de sombras con la derrota y el exilio de Felipe Varela, quien constituyó una de las más serias oposiciones al régimen mitrista.

En este laberinto de acontecimientos, el Gobierno de la provincia de Corrientes convoca al pueblo a inscribirse, a partir del 6 de Octubre de 1867, en el Registro Nacional, para participar en las elecciones de Electores. Es así que, el Gobierno Nacional, por decreto del 19 de Febrero de 1868, fijó el 12 de Abril para elegir Electores y, el 12 de Junio, la reunión de las distintas Juntas de Electores que designarían Presidente y Vicepresidente de la República.

Ya a principios del año 1868, el liberalismo correntino tenía tomada la decisión de apoyar la candidatura de Domingo Faustino Sarmiento. El historiador Manuel F. Mantilla, señala:

Corrientes fue el primer pueblo que proclamó la candidatura de Sarmiento a la presidencia de la República, desafiando por él, las iras del Gobierno federal y urquicista de Evaristo López(5).

(5) Manuel Florencio Mantilla, en el periódico “Las Cadenas”, (Corrientes), del 17 de Julio de 1887. // Citado por Dardo Ramírez Braschi. “Evaristo López. Un Gobernador Federal (Corrientes en tiempos de la Guerra de la Triple Alianza)” (1997), Capítulo III. Ed. Amerindia Ediciones, Corrientes.

Las elecciones estaban en marcha en todo el país y en la provincia de Corrientes con temperatura especial por los rumores de una posible conspiración armada contra el Gobierno. Estas versiones sobre movimientos políticos subversivos en Corrientes se vieron en casi todo el Gobierno de López Soto.

El 17 de Mayo de 1867, Urquiza le escribe al general Nicanor Cáceres, para informarle sobre la conspiración que se trama, en carta que lleva el mayor Muniagurria. Cinco días más tarde, “desde 'Paraíso'”, el general Cáceres le agradece a don Justo “los importantes informes” y le avisa que “ha tomado medidas de precaución(6).

(6) Fermín Chávez. “Vida y Muerte de López Jordán” (1970), p. 149. Editorial Theoría, Buenos Aires. // Citado por Dardo Ramírez Braschi. “Evaristo López. Un Gobernador Federal (Corrientes en tiempos de la Guerra de la Triple Alianza)” (1997), Capítulo III. Ed. Amerindia Ediciones, Corrientes.

El historiador Fermín Chávez narra un hecho fundamental, que tendrá consecuencias importantes para Corrientes:

En Mayo del 67, el doctor Mariano Martínez, Jefe Político de Concordia, además de distinguido jurista, alerta al general Urquiza sobre un hecho relacionado con Corrientes: el joven Ramón Díaz de Vivar, ex alumno del Colegio del Uruguay, ‘de acuerdo con los hombres de Buenos Aires, pasó a Montevideo a comprar un armamento de infantería para llevar a Corrientes, debiendo ser desembarcado en Goya’.
La compra era para una revolución contra Evaristo López y Nicanor Cáceres y el aviso provenía de Montevideo(7).

(7) Fermín Chávez. “La Vuelta de José Hernández” (1973), p. 66. Editorial Theoría, Buenos Aires. // Citado por Dardo Ramírez Braschi. “Evaristo López. Un Gobernador Federal (Corrientes en tiempos de la Guerra de la Triple Alianza)” (1997), Capítulo III. Ed. Amerindia Ediciones, Corrientes.

Las causas de una conspiración contra Evaristo López radicaban en las próximas elecciones presidenciales. Aclaremos esta afirmación: los electores correntinos que serían electos para elegir presidente y vicepresidente volcarían su voto al partido federal al que pertenecía Evaristo López y proponía a la primera magistratura a Justo José de Urquiza.

Era necesario, para el presidente Mitre que, antes de los comicios nacionales de 1868, cambie el rumbo del Gobierno de Corrientes, para que así también lo hagan sus Electores. Los distintos postulantes a la presidencia de la Nación dibujaban, uno por uno, los electores, tratando de traerlos a su favor.

Las candidaturas del sector liberal ya tenían forma propia; por un lado, Rufino de Elizalde, ministro de Relaciones Exteriores de Mitre; Guillermo Rawson, ministro del Interior; el gobernador de Buenos Aires, Adolfo Alsina; y el embajador argentino en Estados Unidos, Domingo Faustino Sarmiento.

A esta altura de los acontecimientos, el Gobierno Nacional no podía dejar escapar ningún elector y con Evaristo López Soto en Corrientes ya los tenía perdidos. Desde San José, el general Justo José de Urquiza escribe al gobernador correntino, el 28 de Noviembre de 1867, manifestando la unidad de criterios de las dos provincias de llevar adelante una política en común, señalando el infrascripto que:

Tal uniformidad de sentimientos y de dobles aspiraciones y de grandes esfuerzos es necesaria, en presencia de los tremendos escándalos que en Córdoba y La Rioja acaba de cometer un jefe nacional, delegando comisiones secretas de la autoridad nacional.
La soberanía de esos pueblos hermanos acaba de ser bárbaramente allanada, de una manera que no tiene precedentes ni en tiempos de la tiranía que Entre Ríos y Corrientes derrocaron.
¿Qué hará el Gobierno Nacional ante hechos de esa naturaleza, que lo destruyen del derecho de obediencia, viniéndolo a colocar en la posición de una autoridad refractaria, si lo que, no es de esperar, llegase a tolerarlas y consentirlas? Justo es esperar que lo condene y los reprima. De otro modo, precipitaría en propia mano a la República a la disolución, a la anarquía y al desquicio.
Llamo muy seriamente la atención de V. E. sobre esos hechos, que reclaman la necesidad de estar contra tramas parecidas. Rodéese V. E. de hombres de confianza y de todas las precauciones necesarias, contando con todo el apoyo de Entre Ríos, si la anarquía se mostrase allí en cualquier forma.
De estos días he de enviar a V. E. un amigo de confianza con el objeto de conferenciar con V. E. sobre los medios que deben emplearse para guardar mejor la tranquilidad de estos pueblos que deben salvarse a todo trance de la vorágine que arruina y despedaza a los del Interior.
Recomiendo a V. E. toda discreción sobre el contenido de esta carta, sumamente confidencial y me es grato repetirme como siempre. Su affmo. amigo. Justo José de Urquiza(8).

(8) Archivo privado de María Turiot de López (Goya, Corrientes). // Citado por Dardo Ramírez Braschi. “Evaristo López. Un Gobernador Federal (Corrientes en tiempos de la Guerra de la Triple Alianza)” (1997), Capítulo III. Ed. Amerindia Ediciones, Corrientes.

La dirección sobre las palabras de esta carta debían mantenerse; tal vez estos conceptos no debían llegar a oídos de Mitre o de sus partidarios ya que don Justo había parlamentado tiempo antes con el presidente. La conjura de los liberales contra el Gobierno constitucional de Corrientes ya había llegado a conocimiento de Justo José de Urquiza, alertando a Evaristo López Soto y brindando su ayuda que llegaría en forma parcial.

Un día después, el 29 de Noviembre, el General entrerriano escribe al doctor Nicanor Molina una Nota, de importante tenor que, por tal razón, se transcribe:

Estimado Amigo y Compañero:
Le adjunto una carta para el Señor Gobernador de Corrientes y es muy importante el que, sin demora, mande una persona de confianza y Ud. mejor que nadie en un viaje rápido, para acordar lo conveniente, respecto al sostener, en todo trance, los derechos y libertades de ambos pueblos, pues no hay que dudar que los hombres de la actualidad quieren destruir la soberanía de ellos sin pararse y tratarnos peor que a negros de Guinea.
El hecho de Córdoba, y recientemente el inaudito en La Rioja, son ejemplos en nuestra Patria. Ud. no imagina que también en Corrientes continúan sus trabajos con sus mismos fines, sin embargo, de haber fracasado más de una vez las intenciones de revolución.
Nuestro amigo López, no debe ignorar que Gelly dice que, concluida la guerra, hará desaparecer a ese Gobierno, pues para ello cuenta con Ocampo y Sosa, jefes que mandan al contingente correntino.
Si aquéllo se concluye, mi opinión es que el gobernador no debe estar en la capital al regreso del contingente..., y, como es consiguiente, contar con seguridad con todo el poder entrerriano.
No deje Ud. de escribirle a Cáceres, y demás amigo, excusándome de ser más explícito en esta carta, porque me dirijo al que no necesita de ello(9).

(9) Archivo privado de María Turiot de López (Goya, Corrientes). // Citado por Dardo Ramírez Braschi. “Evaristo López. Un Gobernador Federal (Corrientes en tiempos de la Guerra de la Triple Alianza)” (1997), Capítulo III. Ed. Amerindia Ediciones, Corrientes.

Se aprecia en estas palabras la acusación directa a Juan A. Gelly y Obes, ministro de Guerra de la República, como gestor responsable de una futura conjura que “hará desaparecer” al Gobierno correntino. Para el Gobierno Nacional, Corrientes -como las demás provincias- debían estar bajo la vigilancia del Partido Liberal; no podía dejar margen para la oposición federal:

Primero fue el Noroeste, Córdoba y, ahora, la provincia de Corrientes”. También insiste Urquiza en las precauciones a tomar, y a “contar con seguridad con todo el poder entrerriano”, el cual no se manifestó con tanto énfasis en los días cuando los liberales atacaron y destituyeron el Gobierno correntino en Mayo de 1868.

Si bien Entre Ríos cobijó y protegió a los federales del Gobierno correntino después de su derrocamiento, se esperaba un apoyo más pronunciado e inmediato, que se manifestó recién con los preparativos bélicos antes de la batalla de Arroyo Garay, pero diluyéndose a la vez con la batalla misma.

El general Nicanor Cáceres, conocedor de los difíciles tiempos políticos correntinos, tomó las precauciones dadas por Urquiza y no dejó las cosas al azar. Trasladó la totalidad del armamento tomado a las tropas paraguayas en los enfrentamientos de Yatay y Uruguayana. Estas armas cruzaron la provincia en ocho carretas, que partieron de Paso de los Libres al pueblo de Goya.

Según el encargado de la Jefatura Política de este último poblado, Angel Soto, el envío consistía en “dos cañones desmontados, mil cincuenta y seis fusiles, un cajón, conteniendo bayonetas viejas, y como quince pistolas de caballería deshechas y cuyo armamento me encarga...(10).

(10) Archivo General de la Provincia de Corrientes, Correspondencia Oficial, tomo 228, folio 116. // Citado por Dardo Ramírez Braschi. “Evaristo López. Un Gobernador Federal (Corrientes en tiempos de la Guerra de la Triple Alianza)” (1997), Capítulo III. Ed. Amerindia Ediciones, Corrientes.

Estos movimientos hacen pedir a Bartolomé Mitre un Informe al respecto, escribiendo desde el Cuartel Militar de Tuyú Cué al gobernador López Soto:

...la Nota que me dirige el Exmo. Sr. Ministro de Guerra, Jefe del E. M. G. del Ejército, dándome cuenta en tener conocimiento de que el armamento paraguayo que existía en depósito en el Paso de los Libres, se halla hoy en la Ciudad de Goya, sin saber con qué objeto, así en qué virtud, de qué orden, se ha hecho tal traslación(11).

(11) Archivo General de la Provincia de Corrientes, Correspondencia Oficial, tomo 228, folio 203 (vuelta). // Citado por Dardo Ramírez Braschi. “Evaristo López. Un Gobernador Federal (Corrientes en tiempos de la Guerra de la Triple Alianza)” (1997), Capítulo III. Ed. Amerindia Ediciones, Corrientes.

Estas armas quedaron en Goya, por autorización del 15 de Febrero de 1868 del Ministerio de Guerra y Marina, debiéndose reparar las mismas a cargo del Tesorero de la provincia. El general Nicanor Cáceres comenzó a gestar reuniones de tropas pertenecientes a la Guardia Nacional que estaban asentadas en los Departamentos de la costa del Uruguay para incrementar, de esa manera, las columnas directas a su mando.

En respuesta a una comunicación anterior, Justo José de Urquiza, desde San José, escribe a Evaristo López Soto una carta fechada el 21 de Diciembre de 1867, manifestando su total apoyo y solidaridad:

Mi distinguido Amigo:
Me ha colmado de satisfacción la interesante carta de fecha 13 del corriente. Animado V. E. y su Gobierno de los nobles y patrióticos sentimientos de que esa carta es un elocuente testimonio; unidas estas dos provincias, fuertes como son, en propósitos y en ideas, les será fácil conservar, no solamente el orden público en cada una de ellas, contra los perturbadores de oficio, contra los especuladores políticos que han ensangrentado el país en el Interior, sino servir así de paladines de los intereses nacionales comprometidos, de los principios constitucionales puestos en peligro por los que no les importa sacrificarlos al interés personal o de las pasiones de bando.
Consecuente estas provincias con sus antecedentes de fundadoras al orden actual, sobran conservarlos y defenderlos, guardando los principios proclamados el 1 de Mayo. Puede V. E. contar con el más decidido apoyo del pueblo y Gobierno de esta provincia, para sostener el orden legal en ésa, y redoble V. E. en esta confianza sus medidas vigilantes y enérgicas.
En prueba de ello, me apresuro a llenar el pedido que V. E. me hace respecto del general Cáceres. De V. E., con todo afecto y consideración. Leal amigo y S.S. RR. - Justo José de Urquiza(12).

(12) Archivo privado de María Turiot de López (Goya, Corrientes). // Citado por Dardo Ramírez Braschi. “Evaristo López. Un Gobernador Federal (Corrientes en tiempos de la Guerra de la Triple Alianza)” (1997), Capítulo III. Ed. Amerindia Ediciones, Corrientes.

La solidaridad en estos días por parte de Urquiza hacia el gobernador correntino se manifiesta, como lo observamos en la misiva anterior, donde expresa además el desprecio a los bandos que “ensangrentaron el país en el Interior”. La colaboración de pertrechos y materiales de guerra fueron cruzando el límite provincial desde el sur y el general Cáceres fue el encargado de recibirlos y distribuirlos.

El General correntino tenía a su cargo todas las tropas del sur de la provincia y de la entera confianza de Urquiza. El hombre fuerte de Entre Ríos dice a Evaristo López Soto:

En el deseo de cooperar al sostén del orden legal en esa provincia, amenazada por los explotadores de los trastornos públicos, escribo con esta fecha a nuestro común amigo, el general Cáceres, previniéndole que puede mandar a Concordia por 400 sables e igual número de armas de chispa para armar una fuerza que se consagre al servicio de ese propósito.
Por lo demás, ya sabe Vd. que puede contar con el Gobierno y pueblo de Entre Ríos, como conmigo mismo, pues ni ellos ni yo pueden ser indiferentes a la suerte de una provincia amiga y vecina cuyos intereses son tan comunes(13).

(13) Carta fechada el 24 de Diciembre de 1867 en San José. Archivo privado de María Turiot de López (Goya, Corrientes). // Citado por Dardo Ramírez Braschi. “Evaristo López. Un Gobernador Federal (Corrientes en tiempos de la Guerra de la Triple Alianza)” (1997), Capítulo III. Ed. Amerindia Ediciones, Corrientes.

Con el fin de obtener alguna opinión comprometedora sobre las próximas elecciones presidenciales, el gobernador Evaristo López Soto intercambia correspondencia con el presidente Bartolomé Mitre en el transcurso de los meses de Febrero a Abril de 1868, a las que Mitre contesta sin tomar posición al respecto, ya que ha expresado públicamente su abstención de “emitir una opinión sobre el particular(14).

(14) “Archivo del general Mitre. Documentos y Correspondencias” (1911), tomo I, pp. 77 a 79, Presidencia de la República. Biblioteca del diario “La Nación”, Buenos Aires. // Citado por Dardo Ramírez Braschi. “Evaristo López. Un Gobernador Federal (Corrientes en tiempos de la Guerra de la Triple Alianza)” (1997), Capítulo III. Ed. Amerindia Ediciones, Corrientes.

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