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Movimiento sedicioso liberal de 1866

A los pocos meses de iniciado el Gobierno de Evaristo López Soto, el sector liberal manifestó su oposición y, en breve, se incrementó una dura puja política. El partido opositor, que se encontraba aliado a un sector del Ejército, comenzó a ver las piezas del complicado tablero político correntino, cuya próxima jugada consistía en desestabilizar al Gobierno constitucional de la provincia.

Promediando el mes de Junio de 1866, en el Departamento Bella Vista, se gestaba una conspiración general contra el Gobierno Provincial. Los implicados en este proyecto ofrecían -a oficiales y sargentos destacados en la zona-, una elevación en la escala de grado, más 16 pesos plata. El comandante de las Fuerzas de aquel Departamento, Juan B. Candia, informaba de esta conspiración al gobernador:

... la noche del 22 al 23 del ppdo., desembarcado en este punto el ex gobernador Lagraña, y al atracar la Policía de la Capitanía al vapor, el que la capitaneaba, pidió al momento los equipajes de dicho sujeto y, entre ellos, había una cajita de pequeño volumen pero de un peso enorme que, sin duda, contenía dinero destinado a convulsionar el país.
Durante dos días, permaneció Lagraña en ésta, no viéndose mucho en las calles, y luego partió en dirección al encuentro de Reguera, pasando por San Roque y Mercedes, de cuyos pasos y acciones deducirá fácilmente V. E. los frutos que se pueden cosechar(1).

(1) Archivo General de la Provincia de Corrientes, Correspondencia Oficial, tomo 218, folios 1 y 2. // Citado por Dardo Ramírez Braschi. “Evaristo López. Un Gobernador Federal (Corrientes en tiempos de la Guerra de la Triple Alianza)” (1997), Capítulo III. Ed. Amerindia Ediciones, Corrientes.

Definitivamente, la conjura estaba en marcha y llevada adelante por el liberalismo correntino, de acuerdo a los nombres que aparecieron implicados en este movimiento.

En Bella Vista se debían realizar elecciones municipales el 1 de Julio, pero las circunstancias las volvieron anormales ya que la fuerza, la violencia y el frente de la oposición primaron en aquel escrutinio. Pero dejemos que Juan Candia, Comandante de las fuerzas de Bella Vista, narre los hechos tal como informó al gobernador López Soto:

... y para que V. E. se penetre de la violación de la ley y abuso de la fuerza que pusieron en juego hasta triunfar, hasta saber que Ceballos presidió la Mesa armado de un revólver, ambos lados eran apoyados por Telmo Delfino, Plácido Cuevas, Juan Luisos y Marcelino Fernández, y todos ostentaban armas de fuego para intimidar a los votantes a sus ideas.
Tras de estos estaba el coronel Holine Gregorio Romero, el capitán José Serial, el alférez Fermín Prieto, Claudio Insaurralde y un titulado doctor Gómez, natural de la provincia de Buenos Aires quienes, armados aún más que los de la primera línea, recibían las boletas de los que votaban por el señor Escobar, y haciendo pedazos el boleto, gritaban en coro: ‘¡Voto por Dn. Julio Camelino!’ y, en ademán amenazador, intimidaban al votante, obligándolo a retirarse sin decir palabra.
El titular doctor porteño, corría desatado por las calles, regresando con frecuencia con nombres escritos, con su puño, en un papel y citando ¡fulano y zutano votan por Dn. Julio Camelino!(2).

(2) Archivo General de la Provincia de Corrientes, Correspondencia Oficial, tomo 218, folios 5 y 6. // Citado por Dardo Ramírez Braschi. “Evaristo López. Un Gobernador Federal (Corrientes en tiempos de la Guerra de la Triple Alianza)” (1997), Capítulo III. Ed. Amerindia Ediciones, Corrientes.

Los acontecimientos fueron madurando, hasta que estallaron sin gran eficacia, el 14 de Septiembre de 1866. Sus principales cabecillas fueron Félix Amadeo Benítez, Eudoro Díaz de Vivar, Sebastián Cáceres, Angel Acuña y Esteban Guastavino, todos ellos de conocida carrera política. Este movimiento no tuvo el final esperado por los rebeldes, ya que su propuesta no llegó a convencer ni arrancar el apoyo popular.

Los sublevados, que no llegaron al número de cincuenta en total, tomaron por pocas horas los principales edificios públicos de la Capital, pero no pudieron resistir. El gobernador Evaristo López Soto, al conocer la revuelta y en protección de su vida, se dirigió a Lomas, para regresar con fuerzas y sofocar a los rebeldes. Estos, al sentirse derrotados, se alejaron de la provincia hacia Buenos Aires.

El historiador correntino Wenceslao N. Domínguez hace mención que

esa noche y al día siguiente comenzaron a llegar tropas de los Departamentos, que se descolgaban hacia la capital tras los chasques que el gobernador había despachado desde Lomas.
De San Luis llegó el coronel Correa, con 400 hombres. El comandante Ayala trajo 300 infantes; las tropas de Departamentos más lejanos retornaron a sus pueblos, al toparse con nuevos chasques que llevaban la noticia del fracaso de la revolución(3).

(3) Wenceslao Néstor Domínguez. “Corrientes en las Luchas por la Democracia (la Revolución de 1868)” (1947), p. 23, Ed. Talleres Peuser S. A., Buenos Aires. // Citado por Dardo Ramírez Braschi. “Evaristo López. Un Gobernador Federal (Corrientes en tiempos de la Guerra de la Triple Alianza)” (1997), Capítulo III. Ed. Amerindia Ediciones, Corrientes.

El general Bartolomé Mitre manifestó, por el momento, su “solidaridad” con el Gobierno legal de Corrientes. Por el contrario, año y medio después hará oídos sordos a la insurrección que derrocará al mismo gobernador. Este fracasado movimiento -denominado “revolución de los porteños”- cambiará las relaciones con la oposición política.

El historiador Antonio Emilio Castello, nos dice sobre estos episodios que

... culminó por la noche cuando la plebe oficialista y hasta la policía hicieron en la calle una gran hoguera con los muebles y útiles de la imprenta del periódico ‘El Nacionalista’, de los amotinados.
Pocos días después de este motín retornó a Corrientes -desde el Campamento de Tuyutí- el general Nicanor Cáceres, aduciendo motivos de salud; los suspicaces relacionaron su regreso con el fallido motín, pero sus familiares dijeron que era una simple coincidencia. Claro que él no podía estar al margen de lo que ocurría en la provincia y pronto, en su estancia ‘Paraíso’, organizó fuerzas para sostener al Gobierno Provincial y para mandar al Paraguay.
Con ese pretexto se mandó a las filas, rapados y vestidos de soldados rasos, a importantes figuras, como los doctores Juan Lagraña y Ramón Contreras, que eran consideradas peligrosas para la situación. Esto, como era de suponer, alarmó a los círculos sociales, que infirieron que su posición no significaba nada cuando estaban en juego los intereses políticos.
Pretendían impunidad para conspirar y voltear el Gobierno constituido, amparados en su condición social superior; la chusma no podía juzgarlos ni sancionarlos por eso(4).

(4) Antonio Emilio Castello. “Historia de Corrientes” (1984), p. 424. Editorial Plus Ultra, Buenos Aires. // Todo citado por Dardo Ramírez Braschi. “Evaristo López. Un Gobernador Federal (Corrientes en tiempos de la Guerra de la Triple Alianza)” (1997), Capítulo III. Ed. Amerindia Ediciones, Corrientes.

La ira de la gente que no simpatizaba con los cambios políticos llevó a los disturbios posteriores contra el periódico “El Nacionalista”, auténtico vocero de los enemigos de Evaristo López Soto.

- Fallecimiento de Pedro J. Ferré

El 21 de Enero de 1867 fallece, en Buenos Aires, el por entonces Senador Nacional por la provincia de Corrientes, Pedro Juan Ferré(5), noticia ésta recibida llena de congoja por toda la sociedad correntina.

(5) Pedro Juan Ferré (1788-1867). Este correntino tuvo una extensa vida pública. En tres mandatos ocupó el Poder Ejecutivo de la provincia de Corrientes: desde 1824 a 1828 (dos períodos); de 1830 a 1833; y de 1839 a 1842. Poseedor de un lúcido pensamiento que lo llevó, en 1830, en vísperas del Pacto Federal, a defender la distribución de la Renta Aduanera, la protección de las industrias del Interior y las economías regionales, proponiendo para ello un férreo proteccionismo económico. Durante la gobernación de Genaro Berón de Astrada no apoyó, en principio, la guerra contra Juan Manuel de Rosas pero, más tarde, armará Ejércitos para combatir las tropas de la Confederación. Las expediciones, que estuvieron al mando de Juan Lavalle y José María Paz, fracasaron por discrepancias de estos militares con Ferré. Luego de la batalla de Arroyo Grande (1842), se dirige a San Borja, regresando a Corrientes seis años después, pero se establece en La Paz (Entre Ríos). Sufrió la persecución del gobernador correntino Joaquín Madariaga, quien mantuvo la confiscación de todos sus bienes. Apoyó a Justo José de Urquiza, en Caseros (1852); representó a Catamarca en la Convención Constituyente de 1853; fue senador nacional por Corrientes, en 1861; y constituyente en la Convención Reformadora de la Constitución de Corrientes, en 1864. Murió en Buenos Aires, el 21 de Enero de 1867. // Citado por Dardo Ramírez Braschi. “Evaristo López. Un Gobernador Federal (Corrientes en tiempos de la Guerra de la Triple Alianza)” (1997), Capítulo III. Ed. Amerindia Ediciones, Corrientes.

El mismo gobernador Evaristo López Soto, por decreto del 1 de Febrero de 1867, estableció que

el Jueves 7 de este mes se celebrarán -en el templo de la Matriz de esta Capital y por cuenta del Gobierno- exequias funerales con asistencia de las corporaciones, en honor y sufragio del finado, brigadier general Dn. Pedro Ferré.
El Batallón de Cívicos asistirá de la parada y hará los honores militares en el funeral, para cuyo efecto se expedirán por el Ministerio las órdenes necesarias.
El día de las exequias todos los empleados civiles y militares y los soldados del batallón Guardia Nacional, de esta capital, llevarán una insignia de luto, en manifestación del duelo de la provincia por la pérdida del ilustre general, su Representante en el Senado de la Nación(6).

(6) “Registro Oficial de la Provincia de Corrientes (primer semestre del año 1867)” (1885), pp. 24 y 25. Impreso por el estado, Corrientes. // Citado por Dardo Ramírez Braschi. “Evaristo López. Un Gobernador Federal (Corrientes en tiempos de la Guerra de la Triple Alianza)” (1997), Capítulo III. Ed. Amerindia Ediciones, Corrientes.

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