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Derrocamiento de José María del Campo

El cura Campo, cuya actuación en La Rioja y Catamarca se ha relatado, conservaba en 1867 arrestos suficientes para entremeterse en los asuntos de provincias extrañas sin sospechar lo insegura que era su situación dentro de la propia.

El 30 de Junio del año de sus postreras andanzas -1867- una sencilla revolución operada en Tucumán puso fin, en efecto, a su largo dominio.

Gobernador provisorio en 1853, había pasado a titular en 1854, terminando su período a los dos años; gobernador delegado en 1861, fue titular durante el bienio siguiente y, mientras estuvieron en el cargo gubernativo José Posse (1864-65) y Wenceslao Posse (1866-67), el cura Campo los acompañó como ministro, sin perjuicio de desempeñar a la vez las funciones de Senador Nacional.

Cuando se produjo la revolución, Campo se hallaba en Buenos Aires, donde se expresó públicamente contra el ministro de Relaciones Exteriores doctor Elizalde, cuya candidatura a presidente se empezaba a discutir y, según se dijo, esto fue causa de que se fomentara su caída(1).

(1) “La Ilustración Argentina”, (Buenos Aires), en [Isaías del Campo de Munilla], “Vida y servicios patrióticos de don José María del Campo” (Buenos Aires, 1884), p. 13. // Citado por Luis H. Sommariva. “Historia de las Intervenciones Federales en las Provincias” (1931), tomo I, capítulo VII: “La rebelión de Cuyo”. Ed. El Ateneo, Buenos Aires.

La revolución acaeció en forma que permite apreciar la amplitud extraordinaria con que se ha empleado este término en el país: apareció un grupo de gente en las puertas del Cabildo, hizo a un lado al centinela, subió, ocupó el despacho del gobernador y declaró que ese funcionario estaba depuesto; no hubo necesidad de lucha armada(2).

(2) José Nicolás Matienzo, “Lecciones de Derecho Constitucional”, (Buenos Aires, La Facultad, 1926), p. 465. // Citado por Luis H. Sommariva. “Historia de las Intervenciones Federales en las Provincias” (1931), tomo I, capítulo VII: “La rebelión de Cuyo”. Ed. El Ateneo, Buenos Aires.

En vez de pedir la Intervención, Posse dimitió ante la Legislatura (Julio 2 de 1867) y a poco fue designado para reemplazarlo el teniente coronel Octavio Luna, terminando ahí el episodio.

Años después, Paul Groussac buscaba en causas extrañas a los actos mismos la razón de la rápida impopularidad de Posse, porque en ellos no la pudo encontrar, dado que su corta Administración fue tan regular como la que más; y creyó que se debía a su colocación en serie: era Posse II, y esto bastó para perderlo. “Estas democracias noveles -apuntó Groussac- se parecen, en esto sólo, a los griegos: quieren variar de jefes...”.

Además, "cuando la autoridad se ejerce por un miembro de una familia numerosísima, ocupan los empleos muchas personas del mismo apellido lo cual, si no es nepotismo, llega a parecérsele tanto, que el público cree firmemente que lo es..."(3).

(3) P. Groussac, “Ensayo histórico sobre el Tucumán”, (Buenos Aires, M. Biedma, 1882), p. 252. Groussac fue vecino de Tucumán desde 1871. // Citado por Luis H. Sommariva. “Historia de las Intervenciones Federales en las Provincias” (1931), tomo I, capítulo VII: “La rebelión de Cuyo”. Ed. El Ateneo, Buenos Aires.

Como el conflicto tucumano no salvó los límites de la provincia, el Gobierno Federal nada tuvo que hacer con él. El presidente, sin embargo, creyó oportuno decir algunas palabras al respecto, en su afán de condenar las revoluciones mientras durase la guerra.

Declaró Mitre oficialmente, meses después de haber renunciado Posse, que se abstuvo de injerirse en ese caso porque el movimiento fue puramente local y sin tendencia alguna reaccionaria y no produjo guerra civil, que pudiese poner en peligro la tranquilidad general; pero habría procedido de otro modo si la guerra civil se hubiese encendido, amenazando la tranquilidad de los vecinos pues, entonces, sin necesidad de requerimiento y por derecho propio, habría tomado las medidas convenientes a fin de que cesara la perturbación y quedara garantido el orden público(4).

(4) Mitre. Mensaje al Congreso (Mayo 1 de 1868), en: H. Magrabaña, “Los Mensajes (Historia del desenvolvimiento de la Nación Argentina redactada cronológicamente por sus gobernantes. 1810-1910)”, p. 267. Buenos Aires, Comisión General del Centenario, 1910, (5 volúmenes). // Citado por Luis H. Sommariva. “Historia de las Intervenciones Federales en las Provincias” (1931), tomo I, capítulo VII: “La rebelión de Cuyo”. Ed. El Ateneo, Buenos Aires.

Tendencia reaccionaria, decía el presidente; y esta frase equivalía, en el lenguaje político de la época, a propósito de modificar el régimen de la República. Mitre sostuvo, pues, que habría acudido a Tucumán para sofocar y reprimir lo que en tal caso sería una rebelión, sin aguardar ningún requerimiento.

Debe advertirse, además, que Mitre no empleó la palabra Intervención para designar esa hipotética actitud, de acuerdo con la correcta doctrina que él y Rawson desarrollaron en 1863 y que éste y Paz dejaron afianzada en 1866 y 1867.

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