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Resultados prácticos para la normalidad administrativa

El año de 1846 y el primer semestre de 1847 fueron de resultados prácticos para la normalidad administrativa y económica de la provincia. Resuelto el incidente legislativo, que motivara el prestigio del general José María Paz y la intriga unitaria, con el destierro de los legisladores complicados, se afianzó el régimen político con la elección de un nuevo Congreso General y con la afirmación en el Gobierno de la provincia del general Joaquín Madariaga.

La preocupación de los negocios públicos empieza y es así cómo se afianzan las relaciones con el Paraguay y con el Estado de Río Grande del Brasil(1), normalizándose la deuda de ambos, ya como suministros al Ejército de la República vecina o como indemnizaciones del último por los perjuicios ocasionados por las invasiones brasileñas de 1844 a los habitantes de Santo Tomé.

(1) Mensaje del general Madariaga al Congreso. Registro Oficial de la Provincia de Corrientes. // Citado por Hernán Félix Gómez. “Vida Pública del Dr. Juan Pujol (Historia de la provincia de Corrientes de Marzo 1843 a Diciembre 1859)” (1920). Ed. por J. Lajouane & Cia., Buenos Aires.

Provéese, asimismo, por el Poder Ejecutivo, a las necesidades más premiosas:

* en medio de la desvinculación de la Iglesia correntina de la época, consecuencia del rompimiento con el Gobierno de Buenos Aires, se habilita de párrocos a vecindarios abandonados, como los de San Roque, Saladas y Paiubre;
* se atiende a la refacción de la Iglesia Matriz de la capital;
* se provee de templo a Paso de los Libres;
* se asean las calles y los mercados de Corrientes;
* se reglamenta el alumbrado público;
* se funda la Casa de Misericordia, asilo de la humanidad doliente;
* se efectúan obras en el muelle y diques de piedra en el puerto de la Capital; canalizaciones en el de Goya;
* se atiende la Instrucción Primaria, haciéndose inspeccionar los establecimientos de la campaña y los de la capital(2);

(2) Comisión nombrada el 7 de Enero de 1847, compuesta de Domingo Latorre, Ramón Galarza y José M. Balbastro. // Citado por Hernán Félix Gómez. “Vida Pública del Dr. Juan Pujol (Historia de la provincia de Corrientes de Marzo 1843 a Diciembre 1859)” (1920). Ed. por J. Lajouane & Cia., Buenos Aires.

* se obliga y habilita la vacunación del pueblo;
* se asegura el tránsito por los caminos, proveyéndose de mejores recursos a las postas y correos;
* se refaccionan edificios públicos en los Departamentos; etc.

Todo esto y mucho más podía hacer el Gobierno. A la ley del 2 de Julio de 1846 -que había permitido la entrada de los elementos revoltosos de ese año- siguió el decreto del 17 de Diciembre que derogó el del 6 del mismo mes de 1843 y los hombres que vivían en el destierro, que durante años habían restado sus desvelos a la sociabilidad de la provincia, retornaron a confundirse en la obra común al amparo de las negociaciones de Alcaraz.

Urquiza fue el instrumento providencial para esa reunión de la familia correntina. Bajo las inspiraciones de su espíritu, que tal vez ensayaba su fórmula patriótica de “no existen vencedores ni vencidos”, los emigrados concurrían de Entre Ríos (después del triunfo sobre Oribe)(3), del Brasil y del Paraguay y entre ellos, con las armas aún candentes del combate y a secundar a las autoridades constituidas, vino hasta la división correntina del Ejército de Urquiza, que en Enero de 1847 se confundía a las fuerzas en Villanueva.

(3) Véase: “Urquiza y Mitre”, por Julio Victorica. Reivindica para Urquiza lo que el comentario ignorante adjudicara a Mitre. // Citado por Hernán Félix Gómez. “Vida Pública del Dr. Juan Pujol (Historia de la provincia de Corrientes de Marzo 1843 a Diciembre 1859)” (1920). Ed. por J. Lajouane & Cia., Buenos Aires.

La reparación de la paz fue fecunda. El Fisco recaudaba como 140.000 pesos por trimestre, servía las necesidades públicas y amortizaba la deuda. El comercio, paralizado por las presas fluviales, vivificaba las fuentes de la riqueza y satisfacía la demanda de artículos manufacturados.

A fines de 1846, el primer convoy de buques comerciales llegaba a Corrientes, llenaba las arcas del Estado y extraía fuertes(4) cantidades de frutos estancados por largo tiempo en la plaza.

(4) Mensaje de Madariaga, Mayo de 1847. Registro Oficial de la Provincia de Corrientes, p. 18. // Citado por Hernán Félix Gómez. “Vida Pública del Dr. Juan Pujol (Historia de la provincia de Corrientes de Marzo 1843 a Diciembre 1859)” (1920). Ed. por J. Lajouane & Cia., Buenos Aires.

Hasta el tambor del Campamento había silenciado su redoble. Dominado en San Roque el motín que cuatro Sargentos organizaron el 11 de Diciembre de 1846 en Villanueva, para municionarse y huir, el Poder Ejecutivo había disuelto, el 3 de Abril de 1847, el Ejército de la provincia.

Trasladado el parque a la Capital, donde quedó en custodia, la milicia, en número de seis mil hombres, había vuelto a sus hogares. Organizada, en lo posible, por Departamentos, era congregada temporariamente para ejercicios y custodia de la frontera pero podía ocuparse de la gestión de sus intereses en el pastoreo y en la agricultura, estimulados los habitantes por los precios elevados en la continuidad de la demanda.

El mismo gobernador recorría la provincia. El 17 de Marzo de 1847, por ejemplo, delegaba el Gobierno en su ministro Gregorio Valdés, para reasumirlo el 3 de Abril(5).

(5) Registro Oficial de la Provincia de Corrientes, p. 8. // Citado por Hernán Félix Gómez. “Vida Pública del Dr. Juan Pujol (Historia de la provincia de Corrientes de Marzo 1843 a Diciembre 1859)” (1920). Ed. por J. Lajouane & Cia., Buenos Aires.

Luego, preocupándose de la Administración de Justicia proponía(6) un Reglamento que la regularizase y el 17 de Junio de 1847(7) promulgaba una Ley de Jubilaciones y Pensiones civiles y militares, declarándolas a cargo del Estado y apenas, en cuanto a las primeras, con una antigüedad de diez años...

(6) 4 de Junio de 1847. Registro Oficial de la Provincia de Corrientes, p. 26.
(7) Registro Oficial de la Provincia de Corrientes, año 1847, p. 27. // Todo citado por Hernán Félix Gómez. “Vida Pública del Dr. Juan Pujol (Historia de la provincia de Corrientes de Marzo 1843 a Diciembre 1859)” (1920). Ed. por J. Lajouane & Cia., Buenos Aires.

Todo este panorama de felicidad era precario. Conclusas las negociaciones abiertas sobre las enmiendas de Rosas a los Tratados de Alcaraz, el gobernador Madariaga se dirige al pueblo, en Manifiesto, el 28 de Julio de 1847, expresándole que, a pesar de sus esfuerzos para conservar la paz, la guerra se encendía(8).

(8) Registro Oficial de la Provincia de Corrientes, p. 30. // Citado por Hernán Félix Gómez. “Vida Pública del Dr. Juan Pujol (Historia de la provincia de Corrientes de Marzo 1843 a Diciembre 1859)” (1920). Ed. por J. Lajouane & Cia., Buenos Aires.

Llamaba a la defensa, expresando que “el Gobierno de Entre Ríos, arrastrado por un fatal deber, no aprecia cuánto vale la amistad del pueblo correntino”. El mismo general Madariaga reconocía la fatalidad de la tragedia que ensombrecía el horizonte.

La Proclama del 28 de Julio de 1847 ya la dirigía el gobernador Madariaga desde el Cuartel General que estableciera en el Oratorio de Rolón, Departamento San Roque y previa delegación del mando en su ministro Valdés.

El mismo día, precipitando la defensa(9), ordena la inmediata reunión del Ejército, nombra Jefe del Estado Mayor al general Juan Antonio Madariaga; Secretario en campaña a Federico de la Barra; y el 30 de Julio de 1847 congregaba a todos los jefes y oficiales de la provincia no comprendidos en la fuerza enrolada para destinarlos a dónde correspondiese.

(9) Registro Oficial de la Provincia de Corrientes, año 1847, p. 31. // Citado por Hernán Félix Gómez. “Vida Pública del Dr. Juan Pujol (Historia de la provincia de Corrientes de Marzo 1843 a Diciembre 1859)” (1920). Ed. por J. Lajouane & Cia., Buenos Aires.

El 6 de Agosto de 1847(10) -desde Corrientes y para habilitar de fondos- se ordenaba por Valdés una revocación del papel moneda, procedimiento que velaba una edición clandestina. La renovación, mientras no se pudiere hacer en forma general, se ordenaba para el repuesto de la moneda inutilizada. Una fórmula de legitimar la circulación sin control del papel moneda necesario. Hubo abusos estupendos.

(10) Registro Oficial de la Provincia de Corrientes, año 1847, p. 33. Citado por Hernán Félix Gómez. “Vida Pública del Dr. Juan Pujol (Historia de la provincia de Corrientes de Marzo 1843 a Diciembre 1859)” (1920). Ed. por J. Lajouane & Cia., Buenos Aires.

El papel moneda fue instrumento de lucha y de Gobierno y no es de extrañar que a él se recurriese en vez de apelar a los empréstitos patrióticos y casi forzosos de épocas no muy anteriores.

El mismo delegado, el 6 de Noviembre de 1847, dictaba un decreto draconiano sobre penas a los que ayudasen moral o materialmente tanto al Ejército de Urquiza -que se ponía en movimiento- como a elementos rosistas que habían levantado la bandera de la rebelión. Penas de muerte casi en todos los casos. Sancionaba la delación como obligatoria(11).

(11) Registro Oficial de la Provincia de Corrientes, año 1847, p. 35. // Citado por Hernán Félix Gómez. “Vida Pública del Dr. Juan Pujol (Historia de la provincia de Corrientes de Marzo 1843 a Diciembre 1859)” (1920). Ed. por J. Lajouane & Cia., Buenos Aires.

El 30 de Octubre de 1847, por su parte, el general Madariaga, desde el Oratorio de Rolón, hacía públicos los Tratados de Alcaraz, sus antecedentes, y explicaba las causas de la situación de la provincia(12).

(12) Registro Oficial de la Provincia de Corrientes, año 1847, p. 37. // Citado por Hernán Félix Gómez. “Vida Pública del Dr. Juan Pujol (Historia de la provincia de Corrientes de Marzo 1843 a Diciembre 1859)” (1920). Ed. por J. Lajouane & Cia., Buenos Aires.

El documento de referencia merece un breve comentario, y lo merece, porque no es un documento sincero en sus argumentos y hábil en la presentación de las causales de la crisis.

Cuando los mandatarios se dirigen al pueblo, la política más sana es la de la verdad, encarnada en la línea recta. Toda desviación, todo empeño para encubrir concesiones que se pensaran hacer y se dice hicieron, para luego protestar contra las mismas, arguyendo el derecho del pueblo, es un procedimiento equivocado. Confunde el criterio de la masa y despoja a la palabra oficial de la fuerza de los conceptos terminantes y definitivos.

El gobernador Madariaga no estuvo hábil:

* exaltó los beneficios de la paz para legitimar el negociado con Urquiza, de los Tratados de Alcaraz y de la enmienda Rosas;
* ponderó la sinceridad del general Urquiza al concluir los primeros, fundado en la participación de los mismos a todos los Gobiernos Provinciales;
* a renglón seguido, le imputó debilidad, al amoldarse a las órdenes de Rosas, así como el renunciamiento de la soberanía de Entre Ríos, como Estado igual en valor político al de Buenos Aires;
* declara no querer oscurecer los sentimientos elevados que inspiraron al Gobierno entrerriano y deplora su falta de energía y la facilidad con que cede la gloria del elevado puesto de organizador de la República;
* hace público que Urquiza le había prometido hacer cumplir a Rosas el Pacto Federativo de 1831, y pondera su sumisión actual;
* confiesa haber aceptado, en términos generales, la enmienda Rosas a los Tratados de Alcaraz y que sus observaciones, impugnadas por el dictador, decidieron la ruptura, pero no dice cuáles fueron las observaciones realizadas... dice, como única excusa, que “el Gobierno de Corrientes no estaba en el caso de minar su férrea voluntad”, la de Rosas.

Agrega que una breve nota de Urquiza declaró de pronto rotas las relaciones, manifestando que “como General en Jefe del Ejército de Operaciones estaba dispuesto a cumplir fielmente con su deber” y confiesa haber retenido al negociador de Entre Ríos sin entregarle sus pasaportes y tentado el recurso de dirigirse a Rosas, explicándole “cuánto había ocurrido en el curso de la negociación”.

Termina el Manifiesto con un himno a la paz, en que vivían los correntinos de todos los partidos, de diecinueve meses, y a la prosperidad que circulaba por la provincia.

Ponderaba el régimen que iría a sacrificar, pero no hablaba sino a la nota heroica de un pueblo, cansado de tanto sacrificio y vivificado por un comercio que -desde 1838- no había florecido en la circulación de la riqueza innumerable.

Urquiza, por su parte, hábil, haciendo gala de la generosidad de su conducta, a raíz de su victoria en Laguna Limpia, declaraba que no hacía la guerra al pueblo correntino sino a sus mandatarios intransigentes.

El pueblo, trabajado por el recuerdo de la retirada de Paz en 1845, por el elemento rosista incorporado a raíz de las leyes de amnistía y por los soldados de la división correntina que había tenido a sus órdenes Urquiza -que devolviera en Enero de 1847- no le fue indiferente.

La conciencia colectiva, derivando naturalmente al conjuro de estas circunstancias, preparaba la casi definitiva obra de Virasoro.

Hubo, sin embargo, en la conducta de Urquiza, la nota del ensañamiento. Es que los hombres no son plenamente perfectos en la imperfección relativa de la criatura humana y reaccionan fuertemente bajo la presión de la circunstancia perentoria. Fue el caso de Urquiza.

El gobernador Madariaga tomó dos resoluciones que lo ofendieron y que no tienen una explicación razonable: una de ellas significaba una sospecha de la lealtad de Urquiza y estaba calculada a despertar en Rosas una fuerte prevención contra el gobernador de Entre Ríos.

En efecto: a más de la correspondencia oficial entre Urquiza y Madariaga, existía otra de carácter confidencial. El gobernador Madariaga mandó a Rosas toda esa correspondencia, con Nota fechada el 22 de Junio de 1847 y, a la vez que cometía este notorio abuso, desde el momento que el fracaso de un negociado no legitima la demasía, imputaba el propio fracaso al general Urquiza.

Demás está decir que Rosas, que sabía leer entre líneas, en la desconfianza natural de su espíritu sólo podía rectificar sus sospechas sobre el proceder de Urquiza y devolverle la confianza absoluta, si su acción en Corrientes se vestía con todos los horrores de la represalia. Urquiza, inteligente, lo comprendió, y es por ello pasible de ensañamiento.

La otra resolución que ofendió a Urquiza fue el retardo en entregar los pasaportes a su comisionado, el coronel Galán, a pesar de haberlos exigido por Instrucciones de su Gobierno.

Indudablemente se pretendía hacer tiempo para la organización del Ejército licenciado y esperar el resultado de la intriga urdida al enviar a Rosas las comunicaciones confidenciales de Urquiza. Fue así que recién el 6 de Julio de 1847 comunicó el Gobierno de Corrientes a Urquiza que daba sus pasaportes a Galán y ponía a sus órdenes un lanchón para que regresara.

Agréguese a ésto que Rosas contestó al gobernador Madariaga, expresándole que era con Urquiza que debía entenderse, ínter, remitía a éste -para agraviarlo- la correspondencia del gobernante correntino y se tendrá explicado el encono del general Urquiza.

Su ultimátum al gobernador Madariaga fue del 13 de Septiembre de 1847, en que lo compelía a aceptar, sin modificaciones, la enmienda Rosas a los Tratados de Alcaraz. Madariaga, el 20 de Octubre de 1847, y ya al frente del Ejército reunido en el Oratorio de Rolón, rechazaba la exigencia y se extendía en consideraciones de cargo para el régimen rosista.

Mencionaba a Pago Largo, sin pensar que estimulaba el encono y preparaba los crespones que debía vestir la patria.

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