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Disolución del Ejército del general Paz

Desastrosos resultados producía al mismo tiempo en el Ejército el plan de la política reaccionaria. La disciplina no dominó las afecciones de las tropas argentinas, contrarias en su casi totalidad a los propósitos del Director.

El mismo día que el general Abalos partió al desempeño de su comisión, varios jefes abandonaron el campamento Villanueva, con sus Cuerpos, para correr en protección del gobernador amenazado; otros los siguieron presto, solos o con grupos; después, ya fue el desorden completo e incontenible.

Los soldados salían solos, a pie, cada uno por su lado, llevando únicamente su arma y freno, en procura de caballos y, conforme los tomaban, se agrupaban y marchaban precipitadamente hacia la Capital.

En carta datada el 4 de Marzo de 1846, el gobernador Madariaga decía al ministro Valdez, refiriéndose a los trabajos anárquicos de sus opositores: Están equivocados y yo no me equivoco; aún no he perdido con mis paisanos y quizás hoy lo considero más seguros con los que han visto en esta campaña”.

La actitud del Ejército justificó que estaba en la verdad y también comprobó la sospecha manifestada por el general Francisco Solano López, en su oficio del 30 de Marzo de 1846(1).

(1) Citado por Manuel Florencio Mantilla. “Crónica Histórica de la provincia de Corrientes” (1928), tomo II, capítulo XI: “Guerra contra la tiranía de Rosas. (1843-1845)”, parágrafo 206. Notas biográficas por Angel Acuña, Buenos Aires. Ed. Juan Ramón y Rafael Mantilla.

Las únicas fuerzas que permanecieron quietas fueron el escuadrón Escolta, el piquete Entrerriano y el escuadrón Santafesino. Las tropas paraguayas vieron impasibles el suceso. Ninguna medida tomó el Director de la Guerra para contener la dispersión pero, al siguiente día de ella, 2 de Abril de 1846, levantó los restos del Ejército destruido por la política y caminó en dirección al norte, hasta Caá Guazú, donde acampó en espera de los sucesos de la capital, cuyo éxito creía seguro.

Igual fin que el Ejército tuvo la división del general Abalos: el gobernador ordenó a dicho jefe que detuviese su marcha y diese cuenta de su objeto:

Al coronel Manuel Antonio Ocampos o a cualquier otro Jefe encargado de las fuerzas desprendidas del Ejército.
Acaba de ser impuesto el Gobierno de que viene una fuerza del Ejército con dirección a esta ciudad y no teniendo conocimiento alguno del motivo de esta ocurrencia se ordena a V. E. que donde reciba ésta, haga alto y dé cuenta del objeto de su venida e intrucciones que traiga pues, de lo contrario, será V. E. irremisiblemente tratado como traidor a la patria.
Dios guarde a V. E. muchos años".

Corrientes, Abril 1 de 1846

Joaquín Madariaga

El gobernador dirigió Proclamas al pueblo y a las fuerzas expedicionarias:

¡Habitantes de la Capital!:

Nada temáis de las maniobras con que han perturbado la tranquilidad hombres sin patriotismo; no son bastantes para conmover el orden público, que descansa en firmes bases.
Bajo su sombra nadie tema la menor agresión. El Gobierno, que proclama altamente la causa de la libertad, trabaja incesantemente para merecer la confianza y la aprobación general.

"¡Viva la Patria!"
Corrientes, Abril 3 de 1846

Joaquín Madariaga

Y,  requirió explicaciones categóricas del Director, y salió para batir a aquél en caso de resistencia:

El Gobernador y Capitán General de la provincia:
A los soldados del Ejército Libertador:
¡Soldados!

"Os traen engañados. Os arrancan del puesto en donde os destinó lo provincia para garantizar su seguridad y sostener la noble causa de la libertad y os conducen simuladamente a derrocar la autoridad constituida, a derribar del puesto en que le colocara la provincia a vuestro magistrado, a vuestro compañero de armas, que desde tantos años ha pertenecido a vosotros, que con vosotros arrojó de este suelo a los infames verdugos que los manchaban, replantando con él la gloriosa enseña, porque siempre hemos combatido y por la que jamás dejaremos de combatir.
¡Sí compañeros! Quieren hacernos instrumento de esa obra de iniquidad, hombres a quienes abrimos nuestros hogares, a quienes acogimos en nuestros brazos, son los que ahora quieren maniatarnos para enseñorarse de ellos...
Reconocedles ya; reconoced su pérfido engaño y venid al lado de vuestro compañero, para ayudarlo a preservar en el orden contra sus inicuas miras, a la vez que a sustentar la noble causa del pueblo correntino.

"¡Viva la Patria!"
Campamento en marcha, Abril 4 de 1846

Joaquín Madariaga

Cuartel General en marcha, Abril 4 de 1846.

Al Exmo. Señor Director de la Guerra:
El Gobierno está instruido de que una fuerza desprendida de ese Ejército se dirige hacia esta capital con objeto simulado, puesto que aquél no ha sido prevenido de cuál sea el que lo conduce.
En este estado y después de haber sido tomadas medidas para prevenir la sorpresa, el gobernador que suscribe requiere a V. E., en los más formales términos, para que le dé una explicación categórica sobre el particular.
Dios guarde a V. E. muchos años".

Joaquín Madariaga(2)

(2) Todo citado por Manuel Florencio Mantilla. “Crónica Histórica de la provincia de Corrientes” (1928), tomo II, capítulo XI: “Guerra contra la tiranía de Rosas. (1843-1845)”, parágrafo 206. Notas biográficas por Angel Acuña, Buenos Aires. Ed. Juan Ramón y Rafael Mantilla.

Abalos contestó:

Debo seguir mis marchas, como lo hago, hasta dar el debido cumplimiento a mi comisión” pero, a la vez, remitió copia de la Orden que recibiera y las comunicaciones para el Gobierno de que era portador:

Campamento en marcha, Abril 3 de 1846.
Al Exmo. Señor Gobernador de la provincia, Dn. Joaquín Madariaga:

Por la Nota de V. E., fechada 1 del corriente, soy informado hallarse sin noticia de esta expedición que tengo el honor de mandar y verá también por el Oficio y una copia que remito a V. E. con esta fecha.
Creo que el Señor Gobernador, desde el momento que se imponga de ellas, me hará honor y justicia y que debo seguir mis marchas, como lo hago, hasta dar el debido cumplimiento a dicha comisión, advirtiendo al Señor Gobernador que en ningún caso debo reputarme como traidor y siempre el pueblo libre correntino es testigo de mi verdadero patriotismo.
Dios G. M. a V. E".

José D. Abalos(3)

(3) Citado por Manuel Florencio Mantilla. “Crónica Histórica de la provincia de Corrientes” (1928), tomo II, capítulo XI: “Guerra contra la tiranía de Rosas. (1843-1845)”, parágrafo 206. Notas biográficas por Angel Acuña, Buenos Aires. Ed. Juan Ramón y Rafael Mantilla.

La División estaba, sin embargo, profundamente conmovida por la noticia de la disolución del Ejército y por emisarios secretos del gobernador.

El 2 de Abril de 1846 conoció el general Abalos la disolución del Ejército por dos sargentos del regimiento Nro. 2, tomados por el escuadrón Yaguareté Corá, al mando del sargento mayor Reyes Ballejos.

La noticia cundió en la División, produciendo en ella malestar anárquico. Abalos hizo Junta de Guerra en la costa del río Ambrosio y aunque algunos de los jefes opinaron que era prudente detener la marcha y consultar al Director, la mayoría resolvió continuar la expedición.

Desde el río Ambrosio adelante, hombres viejos y mujeres, que no inspiraban sospechas pero que eran duchos agentes del gobernador, se dieron maña para predisponer a la tropa contra de los propósitos de Abalos(4).

(4) Citado por Manuel Florencio Mantilla. “Crónica Histórica de la provincia de Corrientes” (1928), tomo II, capítulo XI: “Guerra contra la tiranía de Rosas. (1843-1845)”, parágrafo 206. Notas biográficas por Angel Acuña, Buenos Aires. Ed. Juan Ramón y Rafael Mantilla.

En las inmediaciones del río Empedrado se sublevó la tropa al grito de "¡Viva el gobernador!", durante las primeras horas de la noche del 4 de Abril de 1846, sin que el valor probado de Abalos y Ocampos lograra dominarla. Mientras ambos jefes fugaban con algunos hombres, aquella se incorporó a Madariaga, acampado en la costa del Riachuelo.

Iniciaron el movimiento el Sargento Mayor Felipe R. Albarenga y el alférez Aniceto Monzón, ambos caacatianos. Hubo lucha, en la que algunos murieron, porque Abalos y Ocampos intentaron sofocar la sublevación(5).

(5) Citado por Manuel Florencio Mantilla. “Crónica Histórica de la provincia de Corrientes” (1928), tomo II, capítulo XI: “Guerra contra la tiranía de Rosas. (1843-1845)”, parágrafo 206. Notas biográficas por Angel Acuña, Buenos Aires. Ed. Juan Ramón y Rafael Mantilla.

Dos días después del último suceso, el 6 de Abril de 1846 por la tarde, el general Paz abandonó su campamento en Caá Guazú con una comitiva de 300 hombres, entre jefes, oficiales y soldados de los escuadrones de emigrados, todos bien montados y equipados:

El Comandante Militar de San Roque.
Al Exmo. Señor Gobernador de la provincia, etc., etc. Abril 7 de 1846:

Son las 41/2 de la tarde, hora en que llega a ésta el capitán Celestino Sánchez, por cuyo conducto me participa el Sargento Mayor Solano González, comandante del parque, que ayer a la tarde salió en marcha el general Paz, llevando a todos los jefes de su comitiva, el escuadrón Entrerriano y algunos santafesinos, habiendo antes repartido de la comisaría a los de su comitiva, vestuarios y demás que pudieron alzar y arreando las mejores caballadas.
El comandante Rodríguez y el expresado Mayor vienen trayendo la artillería y demás útiles. Mañana haré marchar una partida hasta Caá Guazú con el objeto de cuidar allí todo lo que ha quedado ...
Dios guarde a V. E. muchos años".

Dionisio Ferreyra

“Comandancia de Saladas, Abril 8 de 1946. Exmo. Sr. Gobernador:

En este momento acaba de llegar el Capitán de la Maestranza, Celestino Sánchez, mandado por el Sargento Mayor Solano González, con el Parte verbal que en la tarde del 6 ha fugado el general Paz del campamento de Caá Guazú, con los entrerrianos y santafesinos, llevándose toda la mulada y la mejor caballada; igualmente haber dispuesto de todo el paño de la comisaría y demás útiles.
El Sargento Mayor González sigue conduciendo el parque, comisaría y cañones, habiendo quedado todo esto abandonado. También dice que el comandante Rodríguez lo viene custodiando. Los paraguayos se hallan pasando el Batel.
Dios guarde a V. E. muchos años".

Juan Bautista Bargas(6)

(6) Todo citado por Manuel Florencio Mantilla. “Crónica Histórica de la provincia de Corrientes” (1928), tomo II, capítulo XI: “Guerra contra la tiranía de Rosas. (1843-1845)”, parágrafo 206. Notas biográficas por Angel Acuña, Buenos Aires. Ed. Juan Ramón y Rafael Mantilla.

El gobernador delegado había suspendídole del mando del Ejército de la provincia hasta satisfacer en juicio competente los cargos que pesaban sobre él. Este hecho y el fracaso de Abalos precipitaron la fuga.

Estando oficialmente comprobado que el Director de la Guerra ha despachado una fuerza del primer Cuerpo del Ejército Aliado, que la provincia le confió únicamente para abatir la tiranía y libertar la República, a derrocar la autoridad constitucional y subvertir el orden público, exponiendo así a inminente peligro la misma causa nacional que le fuera fiada:

“El Gobierno delegado ha acordado y Decreta:

Artículo 1ro.,- Queda suspendido del mando del Ejército de la provincia el Director de la Guerra, hasta que satisfaga en juicio competente los cargos que pesan sobre él;
Artículo 2do..- Declárase a la provincia en estado de Asamblea, quedando el primer Cuerpo del Ejército y todas sus fuerzas a las inmediatas órdenes del Exmo. Señor Gobernador y Capitán General;
Artículo 3ro..- En tanto dure este estado y hasta nueva resolución, suspéndense las elecciones de Diputados ordenadas en el artículo 2do. del Decreto 2 del corriente mes;
Artículo 4to..- El que contraviniere a las disposiciones del presente será juzgado militarmente como traidor a la causa nacional y como perturbador del orden público;
Artículo 5to..- Esta resolución será inmediatamente comunicada -en la parte que le corresponde- al aliado de la provincia, el Supremo Presidente del Paraguay, transmitiéndole los documentos que obran a este respecto en poder del Gobierno;
Artículo 6to..- Será asimismo notificada al Director, transcripta al Exmo. Señor General del 2do. Cuerpo del Ejército Aliado y circulada a los Departamentos, publicándose por Bando en la Capital".

Corrientes, Abril 4 de 1846.

Juan Baltazar Acosta
Gregorio Valdez(7)

(7) Citado por Manuel Florencio Mantilla. “Crónica Histórica de la provincia de Corrientes” (1928), tomo II, capítulo XI: “Guerra contra la tiranía de Rosas. (1843-1845)”, parágrafo 206. Notas biográficas por Angel Acuña, Buenos Aires. Ed. Juan Ramón y Rafael Mantilla.

El general Paz tomó rumbo hacia Yaguareté Corá; antes de llegar al pueblo de ese nombre, le abandonaron los santafesinos:

Al día siguiente de marcha pasó el coronel Cardozo a la División de Hornos y por la noche dio parte Hornos que la División santafesina se había fugado con su coronel a la cabeza” (general E. Frías. “Recuerdos de la Vida de Campamento”, M. S.) Lo que el general Frías denomina “Divisiones”, eran simples escuadrones.

Luego cruzó el Departamento San Miguel y pasó el 15 de Abril de 1846 al territorio paraguayo, frente a la “Trinchera”, casi solo, sin haber explicado su conducta al aliado ni a la provincia:

“Llegamos a la Tranquera de Loreto. Al siguiente día mandó un ‘chasqui’ el General al Comandante de Itapuá, adjuntándole una comunicación para el presidente del Paraguay.
“Marchamos a los dos días y acampamos a la orilla de la ‘Trinchera’ a esperar la contestación del presidente.
“Recibida ésta, ordenó el General que regresasen la escolta, los jefes y oficiales que quisieran y que se presentasen al Gobierno, que estaba seguro que los recibiría bien.
“El coronel Hornos -con sus entrerrianos y demás jefes y oficiales- se dirigieron al Brasil y el General, el coronel Chenaut, comandante Gainza, comandante Figueroa, capitán Martín Gainza y el coronel Frías pasaron a Itapuá, donde les hizo presente el general Paz que no podía llevar a todos a Asunción porque el presidente le recomendaba que fuese con la menor comitiva posible, así es que sólo llevó a su secretario, su ayudante, al comandante Figueroa y a su asistente” (general E. Frías. “Recuerdos...”, etc., ya citados).
Uno de los acompañantes del general Paz, el coronel Felipe López, escribió al gobernador desde “Trinchera”, con fecha 17 lo siguiente:

Antes de ayer pasó el general Paz con su comitiva. El coronel Hornos, con 115 hombres de tropa y algunos oficiales y jefes (Abalos y Ocampos), marcharon ayer para San Javier. El coronel Cesáreo Montenegro y yo son los únicos que han quedado aquí.
Yo no puedo regresar, como es mi deseo, porque toda la mejor caballada la pasaron hoy por Candelaria, dejando los que absolutamente no pueden andar y como se les han escapado todos los individuos de tropa que llevaban como asistentes y empleados en las caballadas, quiero reunirlos para llevarlos; y si V. E. juzga conveniente autorizarme para que los paraguayos me entreguen todos los caballos y mulas que han quedado a su cargo, puede hacerlo, que yo recogeré tanto los hombres como los animales.
Creo conveniente que V. E. me diga algo respecto al coronel Montenegro, para que regrese; este viejo patriota ha sido mal aconsejado y fascinado con la idea que hicieron valer el general Paz y sus aconsejadores.
Por mi parte no ha sido ese engaño el que me indujo a acompañar al general Paz; fue un compromiso que contraje para verlo separado del Ejército y de Corrientes. ¡Así he sido tratado por el general Paz y por su infame Chenaut!
Pero yo estoy tranquilo, porque he cumplido como militar y como hombre de honor”.

El gobernador recibió con cariño a los coroneles López y Montenegro:

“El general Paz se abstuvo de escribir una palabra en sus ‘Memorias Póstumas’ sobre el desastre que produjo la política a cuyo servicio puso el Directorio de la Guerra; en cambio, no olvidó detalles, no respetó asunto privado de guardar, usó y abusó de la verdad, agotó su ingenio para ridiculizar debilidades o burlarse de desgracias respetables, para escarnecer y fulminar los hechos y las personas de los Madariaga y de cuántos coadyuvaron a la acción patriótica de ellos en el Gobierno y en la guerra.
“Es muy sugestivo el silencio del general Paz y ello mediante se explica su constante como injusta crueldad consciente, que muchos atribuyen a la austeridad de un carácter inflexible cuando, en verdad, ha sido producto de implacable rencor”(8).

(8) Todo citado por Manuel Florencio Mantilla. “Crónica Histórica de la provincia de Corrientes” (1928), tomo II, capítulo XI: “Guerra contra la tiranía de Rosas. (1843-1845)”, parágrafo 206. Notas biográficas por Angel Acuña, Buenos Aires. Ed. Juan Ramón y Rafael Mantilla.

El gran lustre del nombre del general Paz le sirvió de escudo fuera de la provincia en la opinión de los mal informados y de los parciales apasionados, que atribuyeron a Madariaga la responsabilidad principal de aquella gravísima crisis; pero en el teatro de los hechos, allí donde la conducta y los actos del hombre y del político extraviado comprometieron la respetable personalidad del guerrero ilustre, el juicio público condenó al general Paz y la voluntad decidida del pueblo sostuvo con vigor a Madariaga”, señala Mantilla al hablar sobre el tema.

Desde los primeros días de Enero de 1846 hasta mediados del mismo año, permanecieron en las aguas del río Paraná -de jurisdicción correntina- fuerzas navales de la intervención anglo-francesa, al mando de los capitanes de navío Carlos Hotham y T. Fréhoüart, que procedían de consuno como agentes de la intervención ante los Gobiernos de Corrientes y del Paraguay.

El capitán Hotham, de la Marina de S. M. B., era el de más antigüedad. Después de los acontecimientos de Abril, el gobernador Madariaga instruyó a los mencionados jefes sobre los sucesos y les reiteró sus propósitos políticos. Ambos contestaron por separado, iguales, en los términos siguientes:

He recibido la carta que V. E. me ha hecho el honor de dirigir con fecha 6 de Abril y en la que me anuncia que una crisis política ha tenido lugar en la provincia de Corrientes la cual, sin comprometer la gran causa nacional que defiende el país, han producido solamente un cambio de personas.
El general Paz ha cesado en el Comando del Ejército y S. E. se ha puesto a la cabeza de él. De acuerdo con mi colega, el capitán Fréhoüart, comandante de las fuerzas navales de S. M., el rey de los franceses en las aguas del Paraná, fui de opinión que debía en el acto informarse de todo lo ocurrido a los Señores Ministros mediadores y a los Almirantes, a cuyo efecto fue despachado en el acto un buque de guerra con las noticias indicadas.
Estoy lejos de tener la pretensión de dar mi opinión sobre los sucesos de un carácter tan delicado pero, no obstante, creo fundadamente que el ministro de S. M. B. mirará con placer la determinación de perservar en el sistema de política que tiene por objeto asegurar la libre navegación del Paraná para el comercio del mundo. Tengo el honor de ser de S. E. atento y obsecuente servidor".

Esquina, 27 de Abril de 1846.

Carlos Hotham, Capitán de Navío
Bergantín de Guerra de S. M. B. “Dolphin”

No obstante esta respuesta oficial, el capitán de navío Hotham escribió una carta privada a su amigo Mariano Daniel Billinghurst, y en ella decía:

No puedo expresar a Vd. cuánto he sentido la situación lastimosa de Corrientes. No hay trabajo, por grande que fuese, que no superaría si pudiera persuadirme que, interponiéndome, produciría un bien para esta benemérita Provincia y la causa.
Pero la fría reflexión me confirma en la idea que antes de ahora he expresado a Vd. que nosotros, los extranjeros, es mejor que no nos mezclemos en disensiones de hermanos. Para dar consejo es preciso que uno esté enterado de todos los pormenores y ninguno conoce mejor que Vd. cuán improbable es que yo pueda conseguir el objeto deseado.
Autorizo a Vd. para que diga de mi parte al señor Madariaga todo lo que sea afectuoso. Puede Vd. también decirle que -según la opinión general- yo no veo que él hubiese podido obrar de otro modo que del que ha obrado en la emergencia en que se vio y puede Vd. asegurarle de nuestra perfecta neutralidad con respecto a las personas.
Somos amantes de la causa; sentimos no poder decir otro tanto de los actores(9).

(9) Citado por Manuel Florencio Mantilla. “Crónica Histórica de la provincia de Corrientes” (1928), tomo II, capítulo XI: “Guerra contra la tiranía de Rosas. (1843-1845)”, parágrafo 206. Notas biográficas por Angel Acuña, Buenos Aires. Ed. Juan Ramón y Rafael Mantilla.

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