El contenido de esta página requiere una versión más reciente de Adobe Flash Player.

Obtener Adobe Flash Player

Crisis de 1846. Madariaga cierra la Legislatura

El petardo explotó en la Capital. El Congreso y el gobernador terminaron sus respectivos períodos constitucionales al finalizar el año 1845 pero, el primero -arrogándose una atribución que no le confería la Carta Orgánica del Estado- suspendió por ley del 27 de Noviembre de 1845 las elecciones generales para el nuevo Congreso, al que correspondía el nombramiento del gobernador y prorrogó indefinidamente sus poderes hasta que una delegación del mismo, la Sala Permanente, declarase la oportunidad de la convocatoria.

El fundamento de semejante anormalidad fue el estado de guerra, que tenía sobre las armas a la mayoría de los ciudadanos. A falta del Cuerpo encargado de hacer el nombramiento de gobernador, aquél, que por su sola cuenta lo reemplazaba, se atribuyó también ese mandato y eligió al ya general Joaquín Madariaga (en ejercicio) hasta la reunión del noveno Congreso.

Patria - Libertad - Constitución. Ley

“El H. C. G. de la provincia, usando de la soberanía extraordinaria que inviste, en sesión de este día, ha sancionado con valor y fuerza de Ley, lo siguiente:
“Art. 1ro. - El Congreso General legislativo declara: que el estado de la guerra en que se halla la provincia, llamada en masa a defender su existencia contra el feroz enemigo que la ataca, no permite la convocación de las Asambleas populares para la elección de Diputados para la 9na. Legislatura, ordenando en consecuencia se suspenda hasta que por un Acuerdo de la Sala Permanente declare la oportunidad de convocar.
“Art. 2do. - La expresada nona Legislatura de que habla el artículo anterior será investida con el carácter de constituyente.
“Art. 3ro. - Hasta entonces, la Octava Legislatura continuará en el ejercicio de sus funciones.
“Art. 4to. - Hasta la misma época, el actual Gobernador y Capitán General de la provincia, coronel mayor Dn. Joaquín Madariaga, continuará en el ejercicio del P. E.
“Art. 5to. - Comuníquese al P. E. a los efectos consiguientes".

Sala de Sesiones, en Corrientes, Noviembre 27 de 1845.

Juan Baltazar Acosta, Presidente
José F. de los Santos, Pedro D. Colodrero, Diputados Secretarios(1).

(1) Citado por Manuel Florencio Mantilla. “Crónica Histórica de la provincia de Corrientes” (1928), tomo II, capítulo XI: “Guerra contra la tiranía de Rosas. (1843-1845)”, parágrafo 205. Notas biográficas por Angel Acuña, Buenos Aires. Ed. Juan Ramón y Rafael Mantilla.

Las razones predominantes para adoptar ambas resoluciones no modificaron la situación de hecho a que fueron reducidos los poderes Legislativo y Ejecutivo; a lo más, la disculparon.

Decía la Comisión que estudió y despachó la ley:

Se trata de la realización de un acto constitucional, tal como la renovación del Congreso General para la novena Legislatura. El derecho en este punto no es dudoso: la Comisión comprende bien la solemnidad de esta obligación pero entiende también que no hay institución humana que establezca derecho cuando de hecho se haga imposible y es por esto que ha procedido al examen de los inconvenientes que se oponen a la citada renovación para clasificarlos debidamente.
La Comisión encuentra indispensable y necesario el hecho de la reunión en el Campamento General de todos los hombres capaces de llevar las armas, como existe ya, porque así lo exige la primera ley natural y política (la conservación del Estado), base de todas las instituciones, como que es la existencia misma del Cuerpo material y político.
De consiguiente, debemos considerar este hecho como resultado de una necesidad suprema a la que debe posponerse toda otra. En este caso: si son llamados a un Cuerpo militar todos los ciudadanos que tengan capacidad física para llevar las armas, será muy diminuto el número de los sufragantes que queden en los Departamentos y desde entonces quedará sólo en la elección la apariencia del acto, faltando absolutamente su realidad (la expresión de la voluntad de la mayoría de los ciudadanos), lo que estará en la imposibilidad de sufragar desde las filas de un Ejército.
No se llenará, pues, el espíritu de la Constitución y se obtendría sólo un resultado vicioso, un Cuerpo deliberante sin misión del pueblo y sin emanación propiamente dicha de la soberanía absoluta, es decir, no se obtendría el verdadero Cuerpo Legislativo que la Constitución quiere y ordena.
Hay, además de la imposibilidad que constituye el hecho, razones generales, reconocidas por los publicistas, que resisten la formación de Asambleas Populares en tiempos de guerra.
Cuando un país (a juicio de ellos) es llamado a las armas, el espíritu militar es entonces el dominante ni puede ser de otro modo cuando se trata de pelear como soldados; y el pueblo, naturalmente, se acerca más al régimen esencialmente obediente de un Ejército que al ejercicio absolutamente libre de su soberanía.
La falta del Poder Legislativo no es un antecedente que pueda determinar a tamaña irregularidad, porque es allanable con la continuación de la presente Legislatura. Es más natural y práctico en los países regidos por Gobiernos representativos, la continuación de los miembros de un Poder constitucionalmente electo, que renovarlo viciosamente por elecciones de minorías o que no llenan el objeto y el espíritu de la Constitución.
Estas y otras muchas razones que emanan del estado de guerra en que se encuentra la provincia -llamada en masa a defenderse de un enemigo feroz, que amenaza a muerte su existencia- hacen imposible la reunión de Asambleas primarias para la elección de Diputados del Congreso legislativo y es por ellas que la Comisión ofrece a V. H. el siguiente proyecto”.

Firmaban el dictamen: José de los Santos Vargas, Isidoro García de Cossio y Juan Felipe Gramajo.

El periódico “La Revolución”, redactado entonces por Manuel Leiva, al exponer las causales de la ley dio, entre otras razones, éstas:

La marcha de la actual Administración ha elevado nuestro poder y ha aglomerado elementos de guerra hasta superar al enemigo; su crédito vuela a todas partes; su patriotismo y generoso desprendimiento es la garantía más sólida del resultado de la lucha actual, que satisfará, sin duda, todas nuestras esperanzas y aspiraciones.
A nosotros y a las demás naciones que nos observan inspira absoluta confianza, atrayendo las simpatías de argentinos y extranjeros. Esta es una verdad probada con hechos que están al alcance de todos y que no desconocen ni aún nuestros mismos enemigos.
¿Debe cambiarse esta Administración que posee antecedentes tan gloriosos y que arrastra todas nuestras esperanzas? ¿Debe exponerse a que el cambio de la persona del gobernador cambie la política influyente en las operaciones de la guerra, enerve los ánimos, acabe con el crédito interior y exterior y que todo esto suceda en circunstancias en que va a resolverse el gran problema de la revolución y a hacerse el último esfuerzo para acabar con el tirano?
De ningún modo; tal procedimiento, lejos de llenar el espíritu de la Constitución y el voto del pueblo correntino, sería antisocial y antipolítico(2).

(2) Citado por Manuel Florencio Mantilla. “Crónica Histórica de la provincia de Corrientes” (1928), tomo II, capítulo XI: “Guerra contra la tiranía de Rosas. (1843-1845)”, parágrafo 205. Notas biográficas por Angel Acuña, Buenos Aires. Ed. Juan Ramón y Rafael Mantilla.

Ningún descontento se manifestó en la provincia; la opinión pública parecía convencida de la necesidad del procedimiento observado y a la sombra de él continuó la marcha regular de los Poderes Públicos.

Pasado el peligro con la retirada de Urquiza, el 23 de Marzo de 1846, solicitó el Poder Ejecutivo el cumplimiento de la Constitución, a fin de dar existencia regular a los Poderes Públicos del Estado, fundándose en que “el estado de los negocios generales y la oportunidad de las circunstancias demandaban imperiosamente la renovación de la Legislatura y la instalación del Congreso Constituyente”.

El Congreso Provincial cerró sus sesiones a fines de Noviembre de 1845, dejando constituida la Sala Permanente -según la Constitución- para los casos graves y urgentes y el 18 de Marzo de 1846 inauguró de nuevo sus tareas.

El P. E. le pasó entonces el siguiente Mensaje:

Habiendo cesado las causas que obligaron la suspensión de las elecciones para la 9na. Legislatura, que en ley del 17 de Noviembre acordasteis, hoy el estado de los negocios generales y la oportunidad de las circunstancias demandan imperiosamente la renovación de la Legislatura e instalación del Congreso Constituyente de la provincia, según el artículo 2do. de la citada ley.
Por lo cual, el P. E. os pide que, tomando en consideración esta demanda, dispongáis que a la posible brevedad se verifiquen las elecciones en la forma establecida, por cuanto este negocio no admite demora.
Dios guarde al H. C. G. muchos años".

Joaquín Madariaga(3).

(3) Citado por Manuel Florencio Mantilla. “Crónica Histórica de la provincia de Corrientes” (1928), tomo II, capítulo XI: “Guerra contra la tiranía de Rosas. (1843-1845)”, parágrafo 205. Notas biográficas por Angel Acuña, Buenos Aires. Ed. Juan Ramón y Rafael Mantilla.

La demanda fue mal recibida; los Diputados hostiles al gobernador la consideraron atentatoria a los privilegios parlamentarios. La verdadera causa era otra.

Los opositores habían ganado el concurso de muchos diputados, asegurándoles que el Director de la Guerra los inspiraba y sostenía y, con esa base, formaron el plan de separar del Gobierno a Madariaga, reemplazándolo por uno de ellos, porque la autoridad Ejecutiva dependía exclusivamente de la complacencia del Congreso; para sostener a éste, se contaba con el Ejército.

La iniciativa del P. E. trastornaba la combinación y de ahí que las resistiesen sospechando, con fundamento, que el resultado de las elecciones no sería propicio al propósito anhelado.

El Congreso, dominado por el sentimiento reaccionario contra el gobernador, excusó pronunciarse sobre la convocatoria a elecciones y pidió “previamente un Informe circunstanciado de la situación interior, del estado moral y material de los soldados, de los elementos y medios de acción, de las relaciones exteriores(4); negocios, los más, confiados exclusivamente al Director de la Guerra por la ley de su creación.

(4) Oficio del 23 de Marzo de 1846. // Citado por Manuel Florencio Mantilla. “Crónica Histórica de la provincia de Corrientes” (1928), tomo II, capítulo XI: “Guerra contra la tiranía de Rosas. (1843-1845)”, parágrafo 205. Notas biográficas por Angel Acuña, Buenos Aires. Ed. Juan Ramón y Rafael Mantilla.

El gobernador contestó que oportunamente informaría al próximo Congreso sobre todos los asuntos de Estado(5), insistió en su empeño y observó que “no había faltado a ninguna conveniencia, iniciándole ni quebrantando ningún principio, pues obró en la esfera de sus atribuciones, dejando al Congreso en la plenitud de las suyas(6).

(5) Mensaje del 24 de Marzo de 1846.
(6) Mensaje del 27 de Marzo de 1846. // Todo citado por Manuel Florencio Mantilla. “Crónica Histórica de la provincia de Corrientes” (1928), tomo II, capítulo XI: “Guerra contra la tiranía de Rosas. (1843-1845)”, parágrafo 205. Notas biográficas por Angel Acuña, Buenos Aires. Ed. Juan Ramón y Rafael Mantilla.

Eso bastó para desencadenar la tempestad preparada. Reunido el Congreso en Sesión secreta, el día 27 de Marzo de 1846, declaró que

el gobernador había abdicado de hecho y de derecho su comisión de mando interino desde el momento que reclamó la convocación a elecciones generales, porque este hecho importaba disolver el Cuerpo Legislativo desconociendo su legitimidad” y, en consecuencia, pidió el auxilio militar del Director de la Guerra “para custodiar el lugar de sus sesiones y hacer efectiva sus resoluciones, a fin de prevenir actos de violencia material o algún abuso escandaloso de fuerza por parte del coronel mayor don Joaquín Madariaga”.

El texto es el siguiente:

El H. C. G. considerando:
1ro. - Que la comisión del mando interino de la provincia ejercida hasta hoy por el coronel mayor don Joaquín Madariaga, en virtud de la ley del 27 de Noviembre del año anterior, ha caducado por abdicación propia de hecho y de derecho desde el momento mismo en que trató de disolver el H. C. G. y desconoció su legitimidad en documentos publicados datados el 23, 24(7) y 27 del presente, refractario de nuestras leyes, contra las atribuciones y decisiones del C. P. y contra la misma disposición de la Carta Constitucional, sección 6ta.
-------------------------------------------------------------

-------------------------------------------------------------

Art. 12do.: El P. E. no podrá bajo pretexto alguno disolver o suspender las sesiones del C. P. en los tiempos determinados ni la convocatoria y reunión del Congreso General.
2do. - Que la Constitución de la provincia, en su Sección 4ta. - artículo 4to. dá a este Soberano Cuerpo la eminente y especial atribución de determinar por sí el número de tropas que hayan de custodiar el lugar donde tenga sus sesiones.
3ro. - Que en virtud de los artículos 3ro. y 6to. de la ley del 13 de Enero de 1845, el Director de la Guerra es el Jefe de todas las fuerzas destinadas a libertar la patria.
4to. - Que para prevenir actos de violencia material o algún abuso encandaloso de fuerza, que hay muy fundados motivos de temer por parte del Coronel Mayor don Joaquín Madariaga contra las resoluciones del H. C. G. o contra el mismo Soberano Cuerpo;

“Ha sancionado:

Artículo Unico: el Director de la Guerra, brigadier general don José María Paz, pondrá a disposición del C. G. el número de tropa necesaria para custodiar el lugar de sus sesiones y hacer efectivas sus resoluciones.
Comuníquese a S. E., el Director de la Guerra, para los efectos consiguientes".

Sala de Sesiones, en Corrientes, Marzo 27 de 1846.

José V. de Cossio, Vicepresidente
Pedro D. Colodrero, Diputado Secretario

(7) Dos son los Mensajes del gobernador Madariaga, datados a 24 de Marzo de 1846: el primero se refiere al oficio que le dirigió el Congreso con fecha 23; y el segundo a un pliego cerrado para el Director de la Guerra. // Citado por Manuel Florencio Mantilla. “Crónica Histórica de la provincia de Corrientes” (1928), tomo II, capítulo XI: “Guerra contra la tiranía de Rosas. (1843-1845)”, parágrafo 205. Notas biográficas por Angel Acuña, Buenos Aires. Ed. Juan Ramón y Rafael Mantilla.

Los Mensajes del gobernador son los siguientes:

Al H. C. G. de la Provincia:

"El P. E. tiene el honor de acusar recibo al H. C. G. de la resolución sancionada el día de ayer, cuya contestación reserva el P. E. para el próximo C. C. G.“Dios guarde al H. C. G. muchos años. Joaquín Madariaga”.

-“Al H. C. G.:

El infrascripto, Gobernador y Capitán General de la provincia ha recibido del H. C. G. -con Nota de fecha de ayer- un pliego cerrado para dirigirlo en esa forma al Exmo. Director de la Guerra acerca de lo cual el P. E. debe observar al H. C. G. que, desdiciendo a su decoro esta forma inusitada y siendo contraria a las establecidas en el sistema representativo entre los Altos Poderes constitucionales pretender que el ejecutor de las leyes sea el conductor pasivo de las resoluciones del Legislativo, protesta contra esta innovación de los principios y formas consagradas universalmente y se reserva reclamar sobre ella y pedir una declaración en el particular al próximo Congreso General dando, sin embargo, curso por ahora al despacho referido.
Dios guarde al H. C. G. muchos años".

Joaquín Madariaga

El Mensaje del 27 de Marzo dice así:

Al H. C. G. de la Provincia:

El Gobierno se ha apercibido con el más vivo dolor del carácter altamente escandaloso y extraviado que han tomado las sesiones del H. C. G. en la discusión de la medida legal y necesaria que propuso a su resolución en los términos respetuosos y convenientes que aparecen en su Nota fechada el 23 del corriente.
Al hacer tal demanda, el Gobierno no ha faltado a ninguna conveniencia, ni quebrantado ningún principio, obrando al contrario en la esfera de sus atribuciones, desde que dejó al Congreso en la plenitud de las suyas; y esto acaba de hacer más resaltante la incalificable actitud que ha asumido esa H. Corporación, tan depresiva de su carácter como injuriosa de los respetos que los Poderes constitucionales deben mutuamente guardarse.
En vista de lo cual y no debiendo el Gobierno por su parte tolerar que por más tiempo se prolongue tamaño escándalo, ni se postergue indefinidamente el despacho de su solicitud, con gravísimo perjuicio de los grandes intereses del país y peligro de la noble causa que sostiene, se dirige al H. C. instándole por el despacho de su solicitud del modo que lo estime conveniente y espera que lo resuelva en la Sesión de este día.
Dios guarde al H. C. G. muchos años".

Joaquín Madariaga

Este Mensaje emplea vocablos ásperos y hace apreciaciones duras pero, lo mismo que los anteriores, no confirma las aseveraciones del considerando primero del Congreso(8).

(8) Todo citado por Manuel Florencio Mantilla. “Crónica Histórica de la provincia de Corrientes” (1928), tomo II, capítulo XI: “Guerra contra la tiranía de Rosas. (1843-1845)”, parágrafo 205. Notas biográficas por Angel Acuña, Buenos Aires. Ed. Juan Ramón y Rafael Mantilla.

Acto continuo y como si tal no hiciera, el Congreso anunció atentamente al gobernador, que había nombrado una Comisión de su seno para redactar la respuesta a sus Mensajes:

Al Poder Ejecutivo de la provincia:
El H. C. G., habiéndose instruido de la Nota de V. E., datada en esta fecha, tiene la satisfacción de representar a V. E. que la tardanza en contestar a sus Notas anteriores no debe serle extraña, en razón de que ellas deben someterse, como se ha efectuado, a la discusión de los S.S. R.R. y que las resoluciones de los Cuerpos colegiados son regularmente morosas como necesarias a la ilustración y a la convergencia de las diversas opiniones que se emiten para arribar a una deliberación prudente y de inmensa utilidad.
Para colmar, pues, las exigencias de V. S., en la Sesión de esta mañana ha resuelto nombrar la Comisión de su seno, como es de práctica, la cual va encargada de la redacción de la minuta de contestación a las referidas Notas; y tan luego como se expida y obtuviere la aprobación de la Sala General, será inmediatamente puesta en manos de V. E.
Dios guarde a V. E. muchos años".

Sala de Sesiones, en Corrientes, Marzo 27 de 1846.

José V. de Cossio, Vicepresidente
Pedro Díaz Colodrero, Diputado Secretario

Este Oficio tenía por objeto no alarmar al gobernador durante el tiempo ganado con la demora para que llegase la protección del Director de la Guerra(9).

(9) Citado por Manuel Florencio Mantilla. “Crónica Histórica de la provincia de Corrientes” (1928), tomo II, capítulo XI: “Guerra contra la tiranía de Rosas. (1843-1845)”, parágrafo 205. Notas biográficas por Angel Acuña, Buenos Aires. Ed. Juan Ramón y Rafael Mantilla.

Madariaga ignoraba lo resuelto en sesión secreta, como también que un “chasqui” especial corría por caminos extraviados con el Oficio del Congreso para el Director de la Guerra, y esperó tranquilo la contestación prometida, pero como ésta no fue dada hasta el 1 de Abril, con dicha fecha pasó nuevo Mensaje, urgiendo la respuesta.

La Sesión secreta fue en rigor un conciliábulo de los iniciados en el plan reaccionario, pues solamente ellos la celebraron, sin las formalidades del Reglamento, contando con el Vicepresidente en ejercicio -pariente del doctor Santiago Derqui- y por éste sugestionada. Unicamente de ese modo era posible mantener en secreto el hecho(10).

(10) Citado por Manuel Florencio Mantilla. “Crónica Histórica de la provincia de Corrientes” (1928), tomo II, capítulo XI: “Guerra contra la tiranía de Rosas. (1843-1845)”, parágrafo 205. Notas biográficas por Angel Acuña, Buenos Aires. Ed. Juan Ramón y Rafael Mantilla.

Ese mismo día, 1 de Abril, se supo en la capital que el general José Domingo Abalos marchaba sobre ella con fuerzas. El Director de la Guerra había respondido a la solicitud del Congreso con actividad y celo insuperables pues, en aquellos momentos, tropas en marcha y órdenes suyas desconocían la autoridad del gobernador e imponían la del Congreso. “El gobernador Madariaga ha sido depuesto por el Congreso, fue la noticia falsa que el Director de la Guerra mandó Circular en su Cuartel General cuando despachó al general Abalos”.

El “chasqui” conductor del oficio del Congreso llegó al Cuartel General en Villanueva en la madrugada del 29 de Marzo de 1846. Las caballadas del Ejército estaban distribuidas en los campos de María Chica y de la Posta de Meza, no cerca del Campamento; los Cuerpos, en descanso después de las fatigas de la campaña, no se encontraban listos para salir inmediatamente.

Sin embargo, el general Abalos emprendió marcha el día 30, en perfectas condiciones, al frente de una división de caballería e infantería. El oficio dirigido por el Congreso al Director de la Guerra decía:

Tengo el honor de incluir a V. E. la Honorable Resolución que con fecha de hoy ha sancionado el H. C. G. y al ponerla por su Orden en noticia de V. E., me cabe la complacencia de saludarle con los sentimientos de mi alta consideración y respeto.
Dios guarde a V. E. muchos años".

Corrientes, Marzo 27 de 1846

José V. de Cossio, Vicepresidente
Pedro D. Colodrero, Diputado Secretario

Para perseguir a Urquiza había destinado el Director de la Guerra dos escuadrones de caballería, sin protección, pero “para custodiar el lugar de las sesiones del Congreso (por si fuere atacada) y hacer efectivas sus resoluciones (aún no conocidas), el celo patriótico del mismo estimó necesaria una División de caballería e infantería al mando de un General.

El Congreso solicitó “tropa” pero el Director hizo más, siempre por celo patriótico: dirigió profusamente la siguiente Circular:

Villanueva, Marzo 31 de 1846

El H. C. G. de la provincia se ha servido transmitirme la respetable resolución que, con la Nota que la acompaña se adjunta a Vd. en copia autorizada, para que haciéndola saber a todas las autoridades militares a sus órdenes, les exija el respeto y obediencia que se deben al respetable Cuerpo de que emana toda autoridad en la provincia.
En consecuencia de la expresada sanción he resuelto que el Señor General Dn. Domingo Abalos marche a ponerse con una División a la disposición del C. G.; y a virtud del respeto y obsecuencia que debo a la primera autoridad de la provincia y que ésta se merece para todo patriota y, muy particularmente, a los que siendo militares su principal deber es obedecer.
Lo que se participa a Vd. para que así lo haga saber en el Departamento de su mando, cuidando que se conserve la tranquilidad y el orden, so pena de ver despedazada la patria por los terribles males que produce la anarquía.
Dios guarde a V. muchos años".

José M. Paz

Antecedente y a la vez explicación clara de la oficiosidad y diligencia del Director es la siguiente carta (una de tantas) de su Jefe de E. M. y amigo de confianza plena, coronel Indalecio Chenaut, escrita antes de llegar a Villanueva el oficio del Congreso y antes de producirse diferencias entre el Cuerpo Legislativo y el Ejecutivo:

Villanueva, Marzo 27 de 1846

Sr. coronel Dionisio Ferreira ... es preciso no arredrarse, sometiéndonos a las medidas salvadoras y a las sabias disposiciones de la Representación de la provincia, única voz que penetrará en nuestros pechos.
A los verdaderos patriotas corresponde abroquelarse y estar en guardia y hacer que desaparezca toda influencia del bárbaro que trata de oprimirnos. Unámosnos como hombres de corazón para dar vida a esta provincia tan querida: oigamos el eco del Congreso; ayudémoslo con nuestros esfuerzos ... Como amigo de Vd. me he creído autorizado para hacerle estos recuerdos...”.

¿Cómo supo el J. de E. M. del Ejército Aliado lo que tenía de suceder? El coronel Chenaut, adelantándose a los sucesos, demostró que estaba en el secreto que los produciría.

El general Abalos y su segundo Jefe, el coronel Manuel Ocampos, no esperaron llegar a la Capital y ponerse a las órdenes del Congreso para defenderlo; reflejado en ellos el celo patriótico del Director de la Guerra, también se adelantaron a los hechos.

El Comandante Militar de San Roque, coronel Dionisio Ferreyra, instruyó al Gobierno, en Oficio del 2 de Abril de 1846, de la conducta que observaron con él, al pasar, en los términos sguientes:

El 31 del próximo pasado llegaron a ésta el general Abalos y el coronel Ocampos con la fuerza que conducen a ésa, sorprendiéndome con sus informes y exigiéndome sometimiento al Congreso.
Yo le contesté que estaba ignorante de todo y que mi deber era sostener la autoridad y las leyes de la provincia. Hicieron poner al arma un escuadrón, como para intimidarme, pero me mantuve firme. Nos hallábamos en éso cuando llegó un soldado de Saladas con las comunicaciones de V. E., de fecha 27.
Ocampos me obligó a entregárselas y las despachó in continenti al general Paz. Después trataron de llevarme la poca gente que tenía y las armas, diciéndome que desconfiaban de mí.
Yo entonces me dirigí al general Abalos y le supliqué no me quitase aquella gente, que necesitaba para guardar al pueblo y conseguí reducirlo y me hizo varias advertencias, mostrándome yo advenirme a todo”.

A última hora del día 30 de Marzo de 1846, el general paraguayo Francisco Solano López, escribía el siguiente Oficio dirigido a su padre y presidente:

Villanueva, Marzo 30 de 1846

En este momento vengo de suplicar al Director porque detenga un momento el correo para comunicar a V. E. un asunto del servicio que demanda un pronto reparo.
Es el caso que la Sala de Representantes de la provincia de Corrientes ha resuelto quitar del mando del Gobierno al Coronel Mayor don Joaquín Madariaga. Sé que éste se ha preparado a batir con fuerza a los Representantes y éstos para contrarrestar a la expresada fuerza han pedido otra al Director de la Guerra, quien manda marchar en este mismo momento como setecientos hombres al mando del general Abalos.
El expresado Director está muy contento de ver el resultado de sus trabajos, como dicen, pero creo que en el Ejército tendremos una borrasca por los adictos del expresado ex gobernador.
Así es que yo voy a ponerme en guardia por lo que pueda suceder, aunque los de uno y otro partido cuentan conmigo, porque nunca yo me les he declarado ni en favor ni en contra de ninguno de ellos.
Dios quiera que me equivoque...(11).

(11) Original, en el Archivo de Asunción, volumen 21, Nro. 10 - copia de 1880). // Citado por Manuel Florencio Mantilla. “Crónica Histórica de la provincia de Corrientes” (1928), tomo II, capítulo XI: “Guerra contra la tiranía de Rosas. (1843-1845)”, parágrafo 205. Notas biográficas por Angel Acuña, Buenos Aires. Ed. Juan Ramón y Rafael Mantilla.

Alentado el Congreso con la noticia de la marcha de las fuerzas y en la creencia de la proximidad de ellas, sancionó que “la exigencia del Poder Ejecutivo era irregular e inoportuna”, negándose, en consecuencia, a convocar al pueblo para ninguna elección.

Dicha actitud respondía al propósito de destituir al gobernador en el caso esperado de su insistencia, por alzamiento contra el Congreso, de acuerdo con la resolución secreta del 27 de Marzo de 1846 y a fin de precipitarle al hecho, el Vicepresidente del Cuerpo, en ejercicio, terminaba una de sus comunicaciones al Poder Ejecutivo, en la siguiente forma:

Su integridad sabrá valorar la enérgica honradez con que los Señores Representantes sostienen el derecho inalienable de la H. S. P. y desistirá de su exigencia, dejando al H. C. G. en el libre ejercicio de sus augustas funciones”.

Dos fueron los oficios dirigidos al P. E. por el vicepresidente del Congreso, José V. de Cossio, ambos fechados el 1 de Abril de 1846: en el primero, sostenía la “legitimidad” del Congreso, el derecho exclusivo de la Sala Permanente para convocar a elecciones, la “inoportunidad” de éstas y la falta de atribuciones en el P. E. para lo que reclamaba; en el segundo, defendía la corrección de los procedimientos del Congreso(12).

(12) Citado por Manuel Florencio Mantilla. “Crónica Histórica de la provincia de Corrientes” (1928), tomo II, capítulo XI: “Guerra contra la tiranía de Rosas. (1843-1845)”, parágrafo 205. Notas biográficas por Angel Acuña, Buenos Aires. Ed. Juan Ramón y Rafael Mantilla.

El Poder Ejecutivo -en decreto fundado, del 2 de Abril de 1846- declaró “disuelta la actual Legislatura” y convocó a elecciones según las disposiciones constitucionales.

Patria - Libertad - Constitución

El Gobierno de la provincia, considerando:
1ro..- Que la actual Legislatura debía ya de haber sido renovada, por haber expirado el término de su duración constitucional;
2do.- Que los fundamentos transitorios porque fue sancionada su prorrogación el 27 de Noviembre próximo pasado, se han atenuado los unos, hallándose hoy licenciada y restituida a sus hogares la mayor parte de las milicias que estaban acampadas en aquella fecha y en aptitud de ejercer ampliamente sus derechos políticos los dignos ciudadanos que los han sostenido con las armas contra el fiero invasor que vino a arrebatarlos; y desvirtuándose los otros por haber sobrevenido graves y especialísimos motivos que reclaman urgentemente la renovación del Cuerpo legislativo;
3ro..- Que la actual Legislatura ha denegado la convocatoria solicitada con instancia por el Gobierno como medida suprema de salud, pues aquélla ha incurrido escandalosamente en la violación de su sagrada misión, convirtiéndose en agente de desorden;
4to..- Que en un caso tan insólito como afligente no queda al Gobierno otra vía honesta y legal por donde atacar e1 desquicio, poner a cubierto el orden público y con él la causa nacional, que el pueblo de Corrientes ha sostenido y continuará sosteniendo a despecho de todos los obstáculos que aglomeren en su gloriosa carrera la malicia de los enemigos y los descarríos de los propios, sino apelar al juicio y suprema voluntad de la provincia, constitucionalmente representada:

“En Acuerdo de este día, ha decretado lo siguiente:

Art. 1ro..- Queda disuelta la actual Legislatura.
Art. 2do..- El día 19 del corriente, en todos los pueblos, cabeza de Departamentos, se practicarán en la forma acostumbrada, elecciones de Diputados para la nona Legislatura, que deberá investir carácter de constituyente, con sujeción a lo dispuesto en el artículo 2do. de la ley del 27 de Noviembre del año próximo pasado.
Art. 3ro..- Los electos se presentarán en la capital a la mayor brevedad, a efecto de calificar mutuamente sus respectivos poderes en la forma que acordaren, arreglándose en lo demás a lo que dispone la Carta Constitucional.
Art. 4to..- Verificada que sea la calificación de los poderes, se reunirán en sesión preparatoria para el nombramiento de Presidente, Vicepresidente y Secretarios y acordar sobre lo demás que convenga a la instalación de la nona Legislatura.
Art. 5to..- El 6 de Mayo tendrá ésta lugar, con las solemnidades de costumbre.
Art 6to..- El Gobierno instruirá inmediatamente al Congreso de los poderosos motivos que le han forzado a esta resolución, sometiéndole todas sus referencias.
Art. 7mo..- El presente decreto se publicará por Bando en la capital y en todas las cabeza de Departamento y se impartirán las órdenes convenientes para que tenga su puntual cumplimiento.
Corrientes, Abril 2 de 1846".

Joaquín Madariaga
Gregorio Valdez(13)

(13) Citado por Manuel Florencio Mantilla. “Crónica Histórica de la provincia de Corrientes” (1928), tomo II, capítulo XI: “Guerra contra la tiranía de Rosas. (1843-1845)”, parágrafo 205. Notas biográficas por Angel Acuña, Buenos Aires. Ed. Juan Ramón y Rafael Mantilla.

Sin pérdida de tiempo, el gobernador delegó el mando en Juan Baltazar Acosta y salió al encuentro del general Abalos con fuerzas de policía y milicias de las cercanías de la Capital, apuradamente reunidas.

Información adicional