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Destitución del gobernador José Antonio Romero

Después de Pago Largo, casi la mitad del territorio sufrió toda clase de depredaciones y el terreno de la reacción estaba bien abonado, debiéndose esperar solamente el momento propicio para que el movimiento subversivo a este estado de cosas estallara.

Y el momento llegó con la noticia del triunfo del general Juan Lavalle -con su Legión Libertadora- en el combate de Yeruá, en Entre Ríos, el 22 de Septiembre de 1839.

Fueron inútiles las medidas tomadas por el gobernador José Antonio Romero de instalar fuerzas en distintos puntos cercanos a Curuzú Cuatiá, zona obligada de entrada desde el Sur de la provincia, como también inútil fue el ofrecimiento que le hizo al gobernador de Santa Fe, Juan Pablo López, de enviarle los auxilios que fueran necesarios para enfrentar a Lavalle. Todo era inútil, porque la debilidad de Romero era interna y no tenía con qué hacerle frente.

Después del nombramiento de Romero, muchos jefes y oficiales fueron a ver a Ferré para que les aconsejara sobre la conveniencia de emigrar para no vivir bajo el yugo de la dictadura.

El les aconsejó quedarse porque -tarde o temprano- tendrían la oportunidad de cambiar las cosas en la provincia. Sus razones fueron convincentes y los decidieron a no abandonar Corrientes -en tanto Ferré no lo hiciera- quedando a sus órdenes.

En Corrientes, y ante estos acontecimientos, el gobernador rosista José Antonio Romero reunió fuerzas(1), se proveyó de elementos de movilidad y, el 24 de Septiembre de 1839 recabó del Congreso instrucciones para conservar el orden público ante las noticias que se recibían del sur, de que el ejército había sido derrotado en la Banda Oriental.

(1) Para destruir el “espíritu” -que no le era afecto- de unidades veteranas conocidas, la Ley del 24 de Julio de 1839 lo autorizó a suprimir los Cuerpos de Libertos y Granaderos a Caballo. // Citado por Hernán Félix Gómez. “Historia de la provincia de Corrientes (desde el Tratado del Cuadrilátero a Pago Largo)”, capítulo XXVI.

Reunido apresuradamente el Congreso General, le recomendó (3 de Octubre de 1839) ponerse al corriente de los antecedentes y obrar con la prudencia y pulso que las circunstancias requerían, dando una serie de leyes tendientes a reunir fondos y material de guerra, para luego entrar en receso(2).

(2) Leyes sobre régimen aduanero, pago de derechos adelantados, etc. La del 26 de Septiembre de 1839 llevó al colmo la medida, autorizando al P. E. a vender las casas de propiedad del Fisco. // Citado por Hernán Félix Gómez. “Historia de la provincia de Corrientes (desde el Tratado del Cuadrilátero a Pago Largo)”, capítulo XXVI.

- Insurrección del 6 de Octubre de 1839. Corrientes rompe su Acuerdo con el rosismo

Pero todas estas disposiciones, tendientes a afirmar un régimen antipopular, no debían bastar ni eran suficientes para imponer silencio a voluntades decididas.

Y fue así, a favor de la concentración del ejército miliciano y del movimiento de opinión que produjo la citación de las Asambleas Electorales para designar Diputados a la 7ma. Legislatura de la provincia, que el pueblo solicitó del Congreso la expulsión del coronel Romero y el nombramiento de un nuevo gobernador.

Echagüe había evacuado la provincia en Mayo de 1839 para abrir operaciones sobre Fructuoso Rivera, en el territorio de la República Oriental. No dejó a José Antonio Romero tropas ni armas; decía que no las necesitaba, después del escarmiento de los correntinos.

Pasados los primeros efectos de los horrores, aunque ninguna esperanza de auxilio se vislumbraba, operóse una reacción viril en el sentimiento público, como pasión ciega impelida por la vergüenza de la afrenta, el amor a la libertad perdida y el anhelo de la venganza.

A las barbas de Romero se conspiraba, sin que él pudiese impedirlo; sus mismos soldados le repudiaban. La noticia de que el general Lavalle había invadido en Septiembre la provincia de Entre Ríos produjo el estallido.

El 6 de Octubre de 1839 se levantó el pueblo de la capital para exigir del Congreso la inmediata destitución de Romero y el nombramiento de un gobernador que respondiese a la voluntad de la provincia.

El Congreso destituyó a Romero y nombró a Pedro Ferré. Aquél estaba ausente, en la campaña; su delegado, Juan Manuel de Vedoya, no opuso resistencia: él mismo puso a Ferré en posesión del mando. En ninguna parte se oyó protesta contra el movimiento; en todas fue aclamada como venturosa.

Reunido el Congreso General de la provincia extraordinariamente -el día 6 de Octubre de 1839- accedió a la perentoria solicitación. Es que estaba apoyado por el elemento militar -la mejor garantía- que, de todos los puntos y en general conforme al texto que transcribimos, se adhería al movimiento. Dice así el importante documento:

¡Viva la Libertad Argentina!

A R. R. de la Provincia:
En este Cuartel General situado en la Villa de San Roque, a los cinco días del mes de Octubre, año de mil ochocientos treinta y nueve:
Nosotros, los jefes, oficiales y tropa que componen esta guarnición, hallándonos plenamente convencidos de que la Administración del coronel don José Antonio Romero no es la que ha de sacar a la provincia de Corrientes de la situación lamentable en que la han colocado los últimos desgraciados acontecimientos; que su nombramiento de gobernador y capitán general es ilegal, como arrancado por la fuerza y violencia de las armas enemigas; y finalmente, estimulados con el noble deseo de restablecer la dignidad y derechos del pueblo, sometido hasta ahora a la voluntad ajena, hemos resuelto repeler la fuerza, y hacer cesar de esta manera el Gobierno del antedicho Romero, como de hecho cesa desde este momento para que, recayendo la elección en un ciudadano que reúna el concepto y opinión general, marche la provincia con la majestad y decoro que corresponde, y se restablezca de las desgracias y calamidades que ha padecido.
Y a fin de que la Honorable Representación de la Provincia pueda expedirse con la libertad y conocimientos que corresponden, firmamos la presente Acta en el expresado día, mes y año.
A los Honorables Representantes de la provincia. José D. Abalos - Juan C. González - Mauricio Batalla - Nolasco Benítez - Panconio A. Alvarenga - Juan Duarte - Manuel Julián Goitia”.

Conforme a lo expresado, al amanecer del día 6 de Octubre de 1839 estalló la sedición en la capital. El coronel Romero fue depuesto y elegido -en carácter de gobernador- el brigadier Pedro Ferré, derogándose las leyes y resoluciones tomadas para condescender con los vencedores de Pago Largo(3).

(3) Ley del 10 de Octubre de 1839. // Citado por Hernán Félix Gómez. “Historia de la provincia de Corrientes (desde el Tratado del Cuadrilátero a Pago Largo)”, capítulo XXVI. // Juan Manuel de Vedoya fue gobernador delegado de José Antonio Romero desde el 23 de Julio de 1839 hasta el 6 de Octubre de 1839 en que, habiendo sido la Legislatura convocada extraordinariamente y destituido Romero -a petición del pueblo- fue nombrado Pedro J. Ferré, a quien Vedoya puso en posesión del Gobierno. El Congreso Provincial nombró Gobernador -nuevamente (por cuarta vez)- a Pedro Ferré. El 6 de Octubre de 1839 se designó en carácter provisorio a Ferré, a quien se confirma -por todo el trienio- el 25 de Noviembre de ese año. // Citado por Gabriel Enrique del Valle. “Los Hombres que Gobernaron Corrientes (Compendio de Historia Política)” (2007), edición del autor.

El Congreso derogó todas sus resoluciones “dadas por condescender con el poder del vencedor en Pago Largo”; invistió al Gobierno de facultades amplias, “referentes a la paz y a la guerra, hacer pactos, formalizar alianzas, en cuanto no se opongan (las últimas) a la dignidad, a la integridad y derechos de la provincia”; convocó a elecciones generales para la renovación trienal de todo el Cuerpo Legislativo; y adoptó varias resoluciones financieras.

Al gobernador José Antonio Romero se le inició Juicio de Residencia. El 30 de Noviembre de 1839, el Congreso Provincial se reunió al solo efecto de tratar de nombrar un Juez de Residencia(4).

(4) Archivo General de la Provincia de Corrientes, Libro de Actas del Congreso General, desde el 5 de Junio de 1839 al 16 de Marzo de 1846. Sala Manuel F. Mantilla. // Citado por Dardo Ramírez Braschi. “Judicatura, Poder y Política (la Justicia en la provincia de Corrientes durante el siglo XIX)” (2008). Ed. Moglia S.R.L., Corrientes.

El nombramiento se produjo recién en la sesión del 2 de Diciembre de 1839, después de un largo y arduo debate “sobre si la Sala debía nombrarlo como está establecido por la ley, o si se le debía autorizar al P. E. para que lo juzgue por ser un Gobierno intruso(5).

(5) Archivo General de la Provincia de Corrientes, Libro de Actas del Congreso General, desde el 5 de Junio de 1839 al 16 de Marzo de 1846. // Citado por Dardo Ramírez Braschi. “Judicatura, Poder y Política (la Justicia en la provincia de Corrientes durante el siglo XIX)” (2008). Ed. Moglia S.R.L., Corrientes.

Después del debate se decidió por mayoría que se proceda como estaba dispuesto en la ley para todos los casos y fue electo como Juez Residenciador, José Francisco de Cossio(6).

(6) Archivo General de la Provincia de Corrientes, Libro de Actas del Congreso General, desde el 5 de Junio de 1839 al 16 de Marzo de 1846. // Citado por Dardo Ramírez Braschi. “Judicatura, Poder y Política (la Justicia en la provincia de Corrientes durante el siglo XIX)” (2008). Ed. Moglia S.R.L., Corrientes.

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