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PROVISORIATO DE PEDRO JUAN FERRE

Aunque Berón de Astrada había dado a las autoridades instrucciones para la defensa -en pliegos cerrados que ellos abrirían a la noticia de un contraste- nada se realizó en dicho sentido; tampoco pensaron en éso los fugitivos del desastre, la mayor parte de los cuales huyeron hacia la República Oriental. Uno que otro jefe y oficial intentaron reunir fuerzas y oponerse al enemigo(1).

(1) “El Nacional”, de Montevideo, en el número 132, del 27 de Abril de 1839, dio las siguientes noticias:
“El coronel Benítez (Desiderio), caminó de Curuzú Cuatiá el día 2 del corriente, con un regimiento (el Saladeño) en dirección al centro”.
“El capitán Ocampos (Manuel), salió de Santa Ana al frente de una pequeña fuerza, bien armada, a tirotear a los enemigos y a incomodarlos todos los instantes”.
“El comandante del pueblo de La Cruz, Lino Martínez, se ocupa en reunir a su fuerza, los dispersos...”.
“El comandante de retirados Pucheta (Juan Bautista), ha derrotado completamente a una fuerza enemiga al mando del traidor Raña, que se dirigió de Curuzú Cuatiá, a perseguirlo en las inmediaciones de Yapeyú”.
// Citado por Manuel Florencio Mantilla. “Crónica Histórica de la provincia de Corrientes” (1928), tomo I, capítulo VIII: “Aislamiento Provincial (1829-1839)”, parágrafo 143. Notas biográficas por Angel Acuña, Buenos Aires. Ed. Juan Ramón y Rafael Mantilla.

- La noticia del desastre llega a la Capital. Ferré, gobernador provisorio

El 2 de Abril de 1839, temprano -a las 03:00(2)- llegó un chasque enviado desde San Roque a la capital de Corrientes, con un Parte del Comandante Militar de aquella localidad, José Antonio Romero.

Era la primera noticia de la derrota de Pago Largo y su destino fue la casa de Juan Felipe Gramajo -el gobernador delegado- que fue despertado de inmediato y, a la luz de una vela, leyó el lacónico mensaje del Comandante Militar:

Son las diez de la mañana, y por diez hombres del ejército que acaban de llegar me informan de la derrota de las fuerzas de la provincia y muerte del General en Jefe. Y lo participo a V. E. para que resuelva lo conveniente”.

(2) Véase documentos en: Escritos Gubernamentales de Abril de 1839. // Citados por Hernán Félix Gómez. “Historia de la provincia de Corrientes (desde el Tratado del Cuadrilátero a Pago Largo)”, capítulo XXVI.

Inmediatamente, el gobernador delegado Gramajo(3) participó la infausta nueva al Congreso Permanente, que había concurrido en pleno, presurosamente, a su domicilio ante su llamado.

Con las primeras luces del día se esparció por la ciudad la terrible noticia del desastre y todo se vistió de dolor y tristeza. Prácticamente no había un solo hogar que no llorara a alguien; todos habían contribuido dando preciosas vidas al Ejército correntino. Gramajo convocó de inmediato al Congreso Permanente de la provincia que -en el acto de conocerse el suceso- se reunió.

(3) El Juez de Policía, teniente coronel Juan Felipe Gramajo, fue delegado de Berón de Astrada durante la visita ordinaria de éste a los Departamentos de campaña, desde el 19 de Mayo de 1838 hasta el 2 de Junio de 1838, la primera vez; y, la segunda, desde el 14 de Septiembre de 1838 hasta el 2 de Abril de 1839 en que, por el fallecimiento de Berón de Astrada, fue nombrado Pedro Ferré. // Antonio Abraham Zinny. “Historia de los Gobernadores de las Provincias Argentinas” (1987). Ed. Hyspamérica. Citado por Gabriel Enrique del Valle. “Los Hombres que Gobernaron Corrientes (Compendio de Historia Política)” (2007). Edición del Autor.

Horas después, Gramajo enviaba nueva información: era un Parte oficial del Mayor General del Ejército -de su segundo jefe- el coronel Manuel de Olazábal, llegado a San Roque disperso, en que daba la justa impresión de la derrota, dando cuenta de la destrucción del ejército y comunicaba la muerte de Berón de Astrada.

El gobernante delegado habló de la existencia de recursos que una mano hábil podía disponer provechosamente y, claro está, que la opinión se orientó hacia el hombre más eminente de la época: Pedro Juan Ferré.

El misma día 2 de Abril de 1839 el Congreso nombró a Ferré gobernador provisorio -hasta con el voto de sus más enconados adversarios- quien, prestado el juramento, ocupó el Gobierno y se hizo cargo del poder en el día.

Fueron sus primeros actos:

* citar a los diputados ausentes para reunir el Congreso General;
* indultar a los desertores del Ejército que se presentasen dentro de los quince días(4);
* y -luego de autorizado por el Congreso- delegar el P. E. en su hermano, Manuel Antonio Ferré, para salir a campaña(5), comisionando al coronel Vicente Ramírez para la reunión de fuerza armada.

(4) Decreto del 4 de Abril de 1839.
(5) Ley autorizativa del 8 de Abril de 1839 y decreto de delegación de ese día. // Todo citado por Hernán Félix Gómez. “Historia de la provincia de Corrientes (desde el Tratado del Cuadrilátero a Pago Largo)”, capítulo XXVI.

- Echagüe plantea el nombramiento de gobernador

El mismo Cuerpo tomó nota -en la sesión del 9 de Abril de 1839- de una comunicación de Juan José Pascual Echagüe extractada en el acto de aquélla en los términos siguientes:

*Pide se nombre un gobernador interino que -por su adhesión a la causa nacional de la Federación- merezca la confianza de los Gobiernos de la Confederación Argentina;
*que se derogue y anule el Pacto de alianza que el finado gobernador don Genaro Berón de Astrada había celebrado con el Jefe del Estado Oriental;
* "así como también todos los actos que tengan tendencia con ese Pacto;
*y el decreto en que se declaran como nacionales los buques extranjeros;
*y que se nombre una comisión que -a la mayor brevedad- se dirija y se ponga a su presencia a acordar con él de más cerca(6).

(6) Manuel Florencio Mantilla. “Crónica Histórica de la provincia de Corrientes” (1928), tomo II, p. 308. Notas biográficas por Angel Acuña, Buenos Aires. Ed. Juan Ramón y Rafael Mantilla. // Citado por Antonio Emilio Castello. “Historia Ilustrada de la provincia de Corrientes” (1999).

El pedido de referencia fue orden terminante y todo fue acatado por los Diputados correntinos. Echagüe había sido obedecido, postergándose la designación del gobernador para después de los acuerdos que celebrasen con él los comisionados. Estos fueron Juan Baltazar Acosta y Teodoro Gauna.

En tanto, Ferré abrió correspondencia con el vencedor haciendo valer su distanciamiento con Berón de Astrada(7).

(7) De lo cual Echagüe dice a Rosas estar convencido, en carta del 13 de Abril. Archivo General de la Nación. // Citado por Hernán Félix Gómez. “Historia de la provincia de Corrientes (desde el Tratado del Cuadrilátero a Pago Largo)”, capítulo XXVI.

En carta del día 10 de Abril(8) daba cuenta de los sucesos, adjuntando copia de la resolución tomada, en cuyos considerandos decíase:

...una política equívoca de la anterior Administración ha podido poner en problemas los sentimientos bien conocidos del pueblo correntino ... En aquel extravío, no tuvo parte la voluntad del pueblo”.

(8) En el Archivo General de la Nación. // Citado por Hernán Félix Gómez. “Historia de la provincia de Corrientes (desde el Tratado del Cuadrilátero a Pago Largo)”, capítulo XXVI.

El general Echagüe no se convence con estos argumentos y trabaja el ánimo de Rosas en el sentido de no aprobar ni publicar el nombramiento recaído en Ferré, como de plantear las candidaturas del coronel José Antonio Romero o de Teodoro Gauna.

Rosas -el 22 de Mayo de 1839- accedía a la primera; expresa no conocer a Romero ni a Gauna, dando carta blanca al vencedor cuya resolución se anticipaba desde ya a aprobar. Con respecto a Ferré dice: “Los unitarios de Montevideo ya se habrían tragado el alegrón de que Ferré quedaría de gobernador”.

- El Ejército rosista penetra en el Interior de la provincia

Mientras tanto, el vencedor penetraba en la provincia en carácter de tal. No iba a establecer a un partido en el poder porque conocía los sentimientos de la mayoría vencida en la sorpresa.

Deseaba doblegarla, agotarla, debilitar su músculo prolífero y, al mismo tiempo que desarmaba al pueblo y castigaba su fortuna pública y privada, imponía a la minoría de sus partidarios con el crimen y el ensañamiento.

Los vencedores -luego de la victoria- se entregaron a toda clase de desenfreno, muerte, saqueos, incendios, como era común en la época.

Echagüe entregó la parte ocupada de la provincia a todos los desenfrenos del crimen; de nuevo mataron sus soldados -a cuchillo y lanza- hombres pacíficos y mujeres; la violación, el incendio, la destrucción en todas sus manifestaciones brutales reinaron al amparo del triunfo”, relata Mantilla. “Corrientes estaba muda y anonadada bajo el peso de la catástrofe de sangre y de crímenes”, señala luego.

El pueblo de Esquina fue totalmente arrasado por el fuego y en consecuencia algunos vecinos de Goya -Mariano Araujo, Juan P. Fernández y otros respetables vecinos- levantaron una suscripción popular de 12.000 pesos plata que remitieron como ofrenda al vencedor, cuya piedad imploraron para que su ejército no pasase el río Corriente, cosa a la que el gobernador accedió. La barbarie se limitó, entonces, a la región Sur.

Asimismo, Hernán Gómez cuenta que “no quedó página de dolor y de vergüenza sin editarse por los gestores del rosismo. De toda la provincia afluyeron a la capital los ecos de las mil demasías, en forma tal que apenas si su zona Norte escapó a la acción de la soberbia”.

Rivera -que contribuyó con su quietud a la derrota en Pago Largo- era enemigo que podía cortar de sus bases al Ejército de Echagüe. Así lo comprendió el gobernante entrerriano y entretuvo su avance al sur del río Corriente, estableciendo su Cuartel General en la propia Curuzú Cuatiá, desde donde toda esa barbarie fue impuesta. Echagüe no quería alejarse demasiado de su provincia ante el peligro de una invasión por parte de Fructuoso Rivera.

Desde ahí, el 5 de Abril de 1839 se dirigió al Congreso de la provincia, expresándole deseos de llegar a un acuerdo en nombre de intereses superiores y éste -el día 9 de Abril de 1839- designaba una comisión de los diputados Manuel S. Mantilla y Juan Baltazar Acosta, que integraría el coronel José Antonio Romero, ya electo por el P. E. provisorio.

Así lo comunicó al vencedor en una Nota -de la misma fecha- cuyos términos reflejan el temor a la represalia:

Un hijo ingrato de la provincia -le decía- formó un Ejército cuyas armas asestó primero al seno de la Representación provincial y después las convirtió contra la misma causa que había jurado defender.
El pueblo, el ejército y V. E. misma conoce las dificultades que tocaba el finado gobernador para llevar adelante su plan inicuo. La deserción de las tropas, la resistencia pronunciada por ellas mismas para ir a invadir el territorio de V. E. y, más que todo, el resultado final, eran presagios muy elocuentes”.

La Nota continúa en el mismo sentido, para concluir avisando se anulaban los actos oficiales del Gobierno de Berón de Astrada y comunicar la comisión designada.

En Buenos Aires se celebró entusiastamente el triunfo de Pago Largo y Rosas premió a los vencedores con una medalla oval de oro guarnecida con brillantes para el General en Jefe; de oro para los otros generales; de plata para la oficialidad; y de bronce para los soldados.

En el anverso llevaba la siguiente inscripción:

Valiente defensor en los campos de Pago Largo de la Libertad de la Confederación Argentina y de la Independencia Americana”.

En el reverso decía: “31 de Marzo de 1839. El Gobierno de la Confederación Argentina al Patriotismo y al Valor”.

Además otorgó una pensión a los hombres del Ejército que quedaron inválidos y, como parte de los festejos, dio una gran amnistía.

Pero hubo otra cosa que hizo Rosas y que no habla mucho en su favor: entregó al cónsul inglés Mandeville los documentos tomados a Berón de Astrada probatorios de los deseos de éste de anular el Tratado de 1825 entre la Argentina y Gran Bretaña, al que consideraba el origen de todos los males que afligían al país.

Y fue más allá, agregando “que la Nación había castigado de muerte a los malvados que habían querido insultar la fe puesta en ese Acuerdo”. Claro que esto estaba en el contexto de su política exterior en ese momento, pues precisaba a los ingleses por su conflicto con Francia y quería tenerlos de su parte.

¿Qué beneficios obtuvo Berón de Astrada por su alianza con el taimado Fructuoso Rivera? Ninguno.

Rivera permaneció indiferente, sin emprender ninguna operación, a pesar de la ayuda de los franceses. Su único movimiento fue trasladarse desde Miguelete al Durazno y que sus intenciones eran éstas lo sabían todos, menos el pobre Berón de Astrada. ¡Lindos aliados se echó el correntino!

Ni Rivera ni los franceses lo tuvieron en cuenta; los segundos solamente se moverían si Rivera lo hacía; los movimientos del correntino no contaban, y para éste resultaron un suicidio.

Pero es justo decirlo, el juicio histórico ha sido más favorable para él que para sus desleales aliados pues, si bien cometió el error de aliarse con los enemigos de su patria en ese momento, lo hizo para defender el ideal constitucionalista y federalista que fue tradicional de su provincia.

En realidad sus miras fueron estrechas en la ocasión y vio solamente los intereses de su patria chica, sin ver que estaba en juego algo más importante: el honor de la patria grande.

Su actitud -en otras circunstancias- hubiera sido mucho más valedera y ahora, en lugar de recordarlo como el “Mártir de Pago Largo”, se lo recordaría como el “Mártir de la Organización Nacional”.

- Imposición del gobernador

Por enfermedad de Mantilla, la comisión del Congreso correntino que debía hablar con Pascual Echagüe fue integrada -finalmente- con el diputado Teodoro Gauna -elegido el 11 de Abril de 1839- quien actúa sólo con Baltazar Acosta por haber el coronel José Antonio Romero renunciado el 15 de Abril de 1839.

El vencedor no deseaba al frente de Corrientes a un hombre que pudiera sostener la autonomía de la provincia o -hablando en los términos de la época- a uno que no fuera incondicional del gobernador de Buenos Aires.

“La Gaceta” de Buenos Aires(9), en uno de sus números de Enero de 1839, había sentado el criterio político del rosismo frente a los sucesos del momento:

Nada de política, de hombres ni de principios a medias”, decía. “Está contra nosotros el que no está del todo con nosotros. No hay medio ni alternativa. Deben morir y desaparecer para siempre, en forma que no queden vestigios ni recuerdos de tan feroces, alevosos, traidores forajidos”.

(9) Número 4.666, del 10 de Enero de 1839. // Citado por Hernán Félix Gómez. “Historia de la provincia de Corrientes (desde el Tratado del Cuadrilátero a Pago Largo)”, capítulo XXVI.

Esta era la literatura de la época, el cartabón con que se medían los hombres y es claro que Ferré no podía convenir al vencedor de Pago Largo. El aterrado Congreso correntino ratificó la imposición rosista y, en consecuencia, dio sanciones depresivas.

El envío de la comisión de diputados para el Convenio a que se aludió no implicó el que el Congreso de Corrientes suspendiera sus actos de repudio a los principios que inspiraran la obra de Berón de Astrada.

Por el contrario; por ley del 5 de Abril de 1839 emplazó a juicio al ministro de ese gobernante, Pedro A. Díaz Colodrero, a quien se reputaba -por la opinión- el inspirador y responsable del orden de cosas; por la del día 9 de Abril declaró decaido en sus honores a Berón de Astrada y nulos los actos de su Gobierno que referían a la guerra contra Rosas; por otra de la misma fecha, se derogó la del 6 de Febrero de 1839 sobre buques extranjeros; y por la del 25 de Abril dispuso la entrega de parte de la indemnización convenida con el vencedor. Se trataba de quince mil pesos y hubo de levantarse un empréstito(10).

(10) Ley del 29 de Abril. Fue elevado el proyecto por el P. E. delegado, el día 27. Por Ley del día 30 se amplió el empréstito a toda la suma necesaria. // Citado por Hernán Félix Gómez. “Historia de la provincia de Corrientes (desde el Tratado del Cuadrilátero a Pago Largo)”, capítulo XXVI.

Para ello, y completar la suma total a entregarse, comisionóse a Ramón de Galárraga y Antonio Cueto para su negociado, debiendo formarse series de personas cuya lista se pasó al Congreso, a contribuir cada una con un mil pesos y con cargo de reintegrárseles el exceso que correspondiera después de una capitación final.

- El Congreso se dobla al vencedor. Elección de Romero para gobernador

El 20 de Abril de 1839 mandó firmar Echagüe -en su Cuartel General de Curuzú Cuatiá- la siguiente, titulada, “Convención” :

Art. 1.- El Honorable Congreso de Corrientes nombrará a la mayor brevedad la persona que ha de desempeñar el cargo de gobernador propietario de la provincia, en sujeto de reconocido patriotismo y adhesión a la causa que hoy sostiene con tanto heroismo y gloria la Confederación Argentina, contra los enemigos de la libertad e independencia americana.
Art. 2.- El territorio de Misiones, que la provincia de Corrientes ha considerado hasta ahora como una parte integrante de ella, quede poseido como lo está de hecho actualmente por sus naturales, y libres éstos para elegir sus autoridades, sin que el Gobierno ni habitantes de Corrientes puedan estorbarles ninguno de los goces de los derechos de independencia que disfrutan hoy hasta que, cualquier que sean los derechos que pretenda tener, para poseer aquel territorio esta provincia, sean ventilados ante la autoridad nacional a quien corresponda el conocimiento de este asunto, y declare aquélla lo que crea justo, quedando entretanto garantida la libertad del país Misionero por el Ejército sostenedor de la Independencia Argentina y bajo su inmediata protección. Y últimamente, si por su debilidad para constituirse absolutamente independientes, quisiesen, los referidos habitantes de Misiones, ponerse bajo la protección o la tutela de alguna de las provincias de la Confederación Argentina, pueden hacerlo libre y espontáneamente, declarando a cuál de ellas es su voluntad pertenecer.
Art. 3.- La provincia de Corrientes se compromete a entregar por medio de su Gobierno, al General en Jefe del ejército sostenedor de la Independencia Argentina, como indemnización de los perjuicios recibidos por la provincia de Entre Ríos, en defensa de su territorio y conservación de su libertad amenazados por el traidor unitario Genaro Berón de Astrada, y para subvenir a los Gastos del Ejército de la Nación, al mando del Exmo. Señor don Pascual Echagüe, la cantidad de sesenta mil pesos fuertes, y a poner sobre la frontera de Entre Ríos y a disposición de su Gobierno, ochenta mil cabezas de ganado vacuno y cincuenta mil yeguas.
Art. 4.- Siendo necesario castigar a los motores y colaboradores de la inicua empresa del traidor Berón de Astrada, por su infame conducta, y para escarmiento de los malvados, los bienes de todas aquellas personas notoria y verdaderamente adictas a dicha inicua empresa, y que prestaron para ella su cooperación, entrará a formar parte en el monto de la cantidad que, por el artículo anterior, debe entregar el Gobierno de Corrientes al de Entre Ríos.
Artículo Adicional: las hostilidades entre la provincia de Corrientes y el Ejército sostenedor de la Independencia Argentina, han cesado de hecho y derecho desde este día(11)(12)(13).

(11) Provincia de Corrientes. Ley Nro. 732. “Literatura sobre Pago Largo”, tomo III, pp.45-47. // Citado por Antonio Emilio Castello. “Historia Ilustrada de la provincia de Corrientes” (1999).
(12) Firmarán la titulada “Convención”, por Echagüe: Cayetano Romero y José Agustín Ytuarriaga; por Corrientes: Juan Baltazar Acosta y Teodoro Gauna. El “Artículo Adicional” fue agregado cuando el Ejército rosista tenía ya su campamento en la costa del Mocoretá. // Citado por Manuel Florencio Mantilla. “Crónica Histórica de la provincia de Corrientes” (1928), tomo I, capítulo VIII: “Aislamiento Provincial (1829-1839)”, parágrafo 143. Notas biográficas por Angel Acuña, Buenos Aires. Ed. Juan Ramón y Rafael Mantilla.
(13) El hombre fuerte del momento era Juan José Pascual Echagüe, uno de los generales del “ejército sostenedor de la independencia de la Confederación”, dictador militar, desde la fecha de la victoria de Pago Largo -alcanzada por aquel ejército, el 31 de Marzo de 1839- hasta el 6 de Octubre de 1839. Esta victoria costará a Corrientes -por el Tratado estipulado en Curuzú Cuatiá, el 20 de Abril de 1839, con el vencedor- una contribución de 60.000 pesos fuertes, 80.000 cabezas de ganado vacuno, 50.000 yeguas, como indemnización de los Gastos de guerra. Este Tratado será modificado en Villanueva, el 9 de Febrero de 1843.El militar triunfante se hizo dueño de todas las propiedades correntinas; dividió su territorio; celebró Tratados con el Cuerpo Representativo; exigió -de pronto- caudales que no existían, ni podían existir en las Cajas del Estado, porque el comercio -aliento vital de la sociedad- estaba paralizado y agonizante; para salir de tal conflicto fue necesario imponer contribuciones hasta en la clase menesterosa. // Citado por Gabriel Enrique del Valle. “Los Hombres que Gobernaron Corrientes (Compendio de Historia Política)” (2007), edición del autor.

De ahí que cuando la Comisión de Diputados se trasladara al Cuartel del general Echagüe para negociar la paz, fuese la cuestión gobernación la primera planteada y resuelta en el Tratado suscripto.

Estipulábase en él -como se puede leer en el Artículo 1ro.- las condiciones del futuro mandatario de la provincia y, en los subsiguientes, se exigía una contribución de 60.000 pesos fuertes, 80.000 cabezas de ganado vacuno y 50.000 de yeguarizos como indemnización de guerra. No hubo más remedio que aceptarlo, firmándoselo en Curuzú Cuatiá ese 20 de Abril de 1839.

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