El contenido de esta página requiere una versión más reciente de Adobe Flash Player.

Obtener Adobe Flash Player

 

El contenido de esta página requiere una versión más reciente de Adobe Flash Player.

Obtener Adobe Flash Player

El Carau

EL CARAU
(karãu)

Es, quizás, la versión musical más conocida del área guaraní. Es una antigua leyenda correntina, única en su tipo, que tuvo una amplia zona geográfica de dispersión. Esto lo ha probado, fehacientemente, la famosa encuesta folclórica efectuada en 1920 por el Consejo Nacional de Educación, en todo el país.

Esta versión musical es reconocida, en Corrientes, con el nombre de “compuesto correntino”, con ritmo de chamamé. Según referencias, “compuesto significa simplemente composición”, y quien las canta o ejecuta es el llamado “compuestero”.

En realidad, son canciones improvisadas, con melodías hilvanadas, que al ser acompañadas por guitarra se adaptan al contenido del tema que se narra. Este “compuesto” tiene, en realidad, antecedentes en la literatura de muchos pueblos de Europa.

Se citan, como ejemplo, a los “rapsodas de los griegos hasta los romances españoles de los siglos XVII y XVIII”, donde se observa la vertiente netamente popular del canto y de la poesía.

Se puede afirmar que esta modalidad musical es una de las expresiones más auténticas, genuinas y determinantes del repertorio musical de la Provincia de Corrientes.

La estructura del “compuesto” consta de dos partes, en su melodía total; la primera, es la que se canta y, una segunda, que sirve de introducción y enlace entre canto y canto. La versificación del “compuesto” generalmente se estructura en octosílabos, y armados en cuartetas.

No es exclusivo este tipo de estructura, pues permite algunas variantes en su versificación. La narración versificada posee una combinación métrica de versos octosílabos, muy parecida a los antiguos “romances” de la lírica española, donde los versos impares son libres y, los pares, llevan la misma asonancia en toda la melodía.

Pero la rítmica del “compuesto” se adapta al ritmo de chamamé, y es aquí donde se puede observar su claro proceso de folclorización. Ismael Moya señala la rareza, al referirse al ritmo de la versión que encuentra en Entre Ríos, ya que se la denomina “tango”, y coloca signos de interrogación. Para otros investigadores no es desconocido el hecho de que este ritmo indicado no se refiere al “tango porteño”, sino a una especie musical, propia de la Provincia de Entre Ríos, con sones de “habanera”, donde el acento rítmico se instala en los sonidos graves o “bajos” del instrumento (es el “tanguito montielero”).

Cabe señalar que esta leyenda se refiere a la metamorfosis de un hombre en pájaro, hecho que es reiteradamente consignado en los cantos shamánicos de los guaraníes, y asumida por ellos como trámite necesario para sus viajes astrales.

También se considera que la estrofa que señala:

“Por haber sido maldito,
castigo le dio el Tupa...”,

es el resultado de la aculturación postjesuítica en el hombre guaraní. Es probable que se esté ante una de las cinco mil melodías perdidas que fueron escritas en las “reducciones jesuíticas” por los propios guaraníes, y que mencionara el Padre Guillermo Furlong.

Se está frente a una supervivencia de antigua data, totalmente folclórica. No es la única, por supuesto. El hecho de que dos de ellas, “El Cardenal Amarillo” y “El Carau” posean melodías versificadas, y que han sufrido el proceso del tiempo, llegando hasta el presente, casi sin modificaciones en sus letras, en sus estructuras melódicas, avala aquél primer concepto.

Sólo estas dos pueden ser cantadas y bailadas; otras son únicamente para la danza.

La investigadora Latour de Botas expresa:

“Este del ‘Carau’ es, que sepamos, el único caso de versificación de leyendas del folclore argentino”.

Las versiones recopiladas en la encuesta nacional citada otorgó una serie de versificaciones que fueron luego recopiladas por algunos compositores. Se citan las que se hallan inscriptas en S.A.D.A.I.C. (Sociedad Argentina de Autores y Compositores):

1) Código Nro. 18.466 - registrado el 16/01/1943. Recopilación por Mauricio Valenzuela.
2) Código Nro. 54.439 - registrado en 31/01/1941. Recopilación de Emilio Chamorro.
3) Código Nro. 67.219 - registrado el 09/08/1944. Recopilación de Alberto Acuña y Segundo Ruiz.
4) Código Nro. 60.403 - registrado el 21/04/1945. Recopilación de Francisco Riu y Manuela Yáñez.
5) Código Nro. 73.828 - registrado el 9/09/1946 - Recopilación de Heraclio Pérez.
6) Código Nro. 77.619 - registrado el 22/08/1947 - Recopilación de Osvaldo Sosa Cordero.

Todas estas recopilaciones se hallan inscriptas con la denominación de “El Carau”. Se agrega la versión, pautada en pentagrama, por Leopoldo “Polito” Castillo, hombre de las letras y la música correntina, a la que denomina “La historia del Carau”, “chamamé-motivo popular”.

A continuación se transcribe la versión que transmitiera el cantor folclórico Juan Ramón Gauna, excelente guitarrista y hombre que ha vivenciado las costumbres nativistas de la música, en su San Cosme natal.

El Carau
(karãu - Motivo popular anónimo)

Otras variantes
  

Amigos y camaradas
que me quieran escuchar,
voy a contar el suceso
que le aconteció al Carau.
 
Estando la madre enferma
remedio salió a buscar
encontró un bailecito
y ya no pudo aguantar.    (y allí quedó a bailar).
 
Bailando todito el día    (Bailando estaba la Polca)
con la damita mejor,
 al oído le decía
que no desprecie su amor.
 
Allá por la medianoche
hetevé jave ovia,
un amigo que llegaba
muy triste le supo hablar    (muy triste se puso hablar)
 
Dispense amigo Carau
anive re keroky
aru ndeve la noticia
omano jahague nde sĩ.
 
No importa mí buen amigo
yo el baile no he de dejar
e mbopu katu la polca    (mbopu katu chamame)
hay tiempo para llorar.
 
Y allá por la madrugada
a su dama le pregunta    (a su dama le interroga)
hetaiteme ro haihu
mamoite pa oi nde roga.
 
La dama le contestó
che roga oi momburu
rehosero che visita
ehecha rague nde sĩ.
 
A oir estas palabras    (Oyendo estas palabras)
Carau ya se arrepintió,
y al irse se fue diciendo
mi madre ya se murió...
 
Koaja katu ahane    (El que precise por mí
aikome por los esteros    que me busque en los esteros,
ha upepe katu amoine    upepe katu okagane
para siempre luto entero    para siempre luto entero).
 
El Carau y la Pollona
son bichitos de opegua
 el Carau o lamentaro
 a Pollona o consola...

Existen muchas variantes en algunas estrofas de este compuesto. La encuesta nacional de docentes, del año 1920, ha otorgado algunos ejemplos.

Rápidamente vamos a consignar.

* Por ejemplo, en la primera parte, los versos se inician indistintamente:

Ejemplo a)

Amigos y camaradas
que a todos les suelo amar
voy a contar (o cantar)
el suceso que le aconteció al Carau...
(o: que le sucedió al Carau...).

Ejemplo b)
Amigos y cantaradas
a todos los suelo amar
escuchen les voy a contar
el suceso del Carau...


* * * * * *

Otros ejemplos hacen mención a otras estrofas que, como las últimas, han quedado en el olvido; por lo menos se cantan en pocas versiones. Estas son las siguientes:

Ejemplo a)
Al oír estas palabras
de todos se despidió
y llorando iba diciendo
che sĩ anga omano...

******

¡Caramba, digo, la suerte!
a pitama nici sin sĩ
en castigo hasta la muerte
a lamentane cangy...

******

Anichene che perdoná,
los pa’i ko ynarandu
anichene che dispensa,
¡che ano, cheporiahu..!

Ejemplo b)
Al primer canto del gallo
el Carau se despidió;
de allí salió llorando:
“Mi madre ya falleció...”.

******

Entonces dijo el Carau
mbaé tapa ajapovara...
mas que arajane anoti
ja el día ro jechase
asene a veve cangy.

******

Koero ko’e mbogue
aja jeíne a noje
akaeramo la ocasión
ikatuko a moingove...

O nguageramo el verano
es tiempo de lamentar;
o nguageramo el invierno
es tiempo de descansar.

******

En la costa de un estero
con su ponchito koli
el Carau se decía:
koanga katui a pitama
rarausito tyryry...

Hasta aquí las referencias extractadas de versiones recopiladas en los documentos de la encuesta docente, realizada en el año 1920 por el Consejo Nacional de Educación.

Porfirio Zappa, en su libro “Ñurpi. Por el campo correntino”, incluye una versión tradicional, en la que incorpora dos estrofas finales en el “Carau”:

Por eso se suele ver
juntito a su compañera,
al Karãu por los esteros
llorando la vida entera...

El Karãu y la Pollona
son bichitos y pegua
el Karãu o lamentaro
la Pollona o consola...

En todas estas versiones que se han transcripto, se ha respetado la escritura que, en cada caso, se usara. Por ello, pueden advertirse diferencias y, posiblemente, errores, en la escritura en lengua guaraní.
Consideramos que el “compuesto” titulado “El Carau”, es el fruto de la “memoria del pueblo”, como designa Leda Valladares a los recuerdos del pueblo, a esa permanente vigencia del canto y de la palabra. La memoria le viene cuando siente y necesita expresar el alma profunda que posee. Entonces, el pueblo se vuelve a sus tesoros, que son las palabras, las coplas, las canciones, se abriga con ellas y se adorna de esta manera el alma.

“El pueblo tiene un bagaje ancestral para oficiar estos ritos del corazón: un puñado de versos, otros de melodía y un torrente de voz...”.

Si Corrientes es trascendente por su historia, es también legendaria por su canto, un canto cuya temperatura musical es la intensidad expresiva de su gente. En cada chamamecero, en cada cantor, en cada “compuestero”, aparece nítidamente un pueblo que muestra su fervor por la vida, que canta lo sufrido y lo amado, que canta todas las fatalidades y las esperanzas que tiene.

Por todo esto, Corrientes puede estar orgullosa de sus músicos, de sus cantores, de sus melodías, de sus poetas. Con ellos, Corrientes puede inmortalizarse de un modo más entrañable, porque sólo el canto inmortaliza a los pueblos. Puede mostrar así un documento humano único e imperecedero, mostrar la raíz de lo auténtico que, en síntesis, son las palabras y el canto que nacen del espíritu.

Una clara evidencia de esta “memoria del pueblo”, son las versiones de muchos “compuestos” que han llegado casi intactos hasta el presente.

En el libro “Corrientes Ñu”, de Ernesto Ezquer Zelaya, en la página 177, se halla transcripto un “compuesto”, de autor anónimo, titulado: “El jilguero y la calandria”.

Narra en sus versos la desventura amorosa del ave que pretende el amor de la calandria, y tercia en el triángulo amoroso la presencia del cardenal. Este es un ejemplo de la creatividad literaria y musical del hombre correntino, que le ha permitido establecer un paralelismo entre los hechos cotidianos de su vida, trasladados al mundo mágico y fabulístico de las aves que conoce.

Ezquer Zelaya, notable escritor correntino, en el mismo libro que aquí se cita, en las páginas 157 - 158, transcribe el “compuesto” de “la garza”, de carácter anónimo, y fechado en 1896, que narra las viscitudes del ave, en su denodada lucha por no perder su hermoso plumaje.

Estas versiones son estudiadas por Miguel angel López Breard, en su libro “Cantares de la tradición guaraní”.

Quedan estos testimonios de la cultura popular, como pruebas fehacientes de la permanente presencia de las aves en el sentimiento y el alma del correntino.

“El Carau”
Versión de Emilio Chamorro

Amigos y camaradas
a todos los suelo amar
debajo de esta enramada
una historia voy a contar.

Estando la madre enferma
remedio salió a buscar,
entró a una concurrencia
y allí se puso a bailar.

Bailando toda la noche
con la dama más mejor
le dijo a su guainita
que no desprecie su amor.

Bailando un chamamé
se puso a taconear
y en el preciso momento
un amigo le vino a hablar.

Disculpe amigo Carau
anive rejeroky
aru ndeve la noticia
omano hagué nde sy.

No importa mi buen amigo
el baile no he de dejar
omanova ya omanoma
hay tiempo para llorar.

Cansado de tanto bailar
vio que brillaba la aurora
y le dijo a su damita:
Mamoite pa oi nde roga.

La dama le contestó:
Che roga oi mombyry,
rehosero che visitó,
ehecha ra’e nde sĩ.

El Carau con estas palabras
de todos se despidió
salió llorando y diciendo:
Mi madre ya se murió.

Mara ticó racae
fiestare che akahata
anichevene ajeroky
mas que ajajeóne araja.

Koagui katu ahane
a viví en los esteros
ha upépe katu amoíne
para siempre luto entero.

Upeité guive el Carau
oñemoti ha oñembiasy
orrecorré mante el estero
ha oñelamenta asy.

Y sigue recorriendo siempre
oñelamentá asy
por haber sido mal hijo
el Carau operdé i ay.

Información adicional